«A xente sairá en masa no Black Friday e logo non volta ata Nadal»

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

Rocío Ramos

Los comerciantes locales se quejan de una floja temporada de otoño

13 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Dicen los comerciantes que el mes de noviembre nunca fue para echar cohetes con la cercanía de la Navidad, pero esta temporada de otoño está siendo más floja en el comercio local. En las tiendas se quejan de que hay poco movimiento. Una comerciante lalinense comentaba que «a xente está agardando e sairá en masa o día do Black Friday e logo volverá a quedar na casa e non sairá a mercar ata Nadal».

Una sensación que compartían otros industriales del gremio. El tiempo también influye de una forma directa en las ventas y aunque hay establecimientos que consideran que la temporada está siendo como siempre y las ventas están siendo buenas, la mayoría se queja.

La lluvia, que de momento cayó de forma intensa gran parte de lo que va de otoño, no ayudó a salir de tiendas. Esta semana la salida del sol parte de los últimos días volvió a animar la calle y los clientes regresaron a las tiendas. Allí se encontraron, en algunos casos, ya con descuentos en toda la tienda o en algunos productos, según el caso.

Marisol Iglesias explica que «nos tivemos a segunda prenda ao 30 % e agora lle facemos o 20 % aos clientes» destacando que «a xente lle gustan os descuntos» y acostumbran a tener promociones a lo largo del todo el año. Una táctica que comparten otros establecimientos de la zona como alguna tienda de ropa de niños lalinense que estos días tiene parte de las prendas con un 30 % de rebaja.

Pese a que estamos ya casi a mediados de noviembre, el frío aún no fue muy intenso y en la calle aún no se ven plumas y ni prendas de mucho abrigo. Eso hace que en los establecimientos aún quede mucha mercancía, aunque algún día de frío hubo y algún establecimiento que ya dio salida a parte de sus existencias.

En algunos aún se pueden encontrar también restos de la temporada de verano muy rebajados y que hay clientes que aprovechan porque son prendas de entretiempo, en muchos casos, perfectas para estos días.

Los comerciantes añaden a sus protestas una creciente fiebre cada año por el Black Friday, una moda llegada de fuera, que se impone. Consideran que no supone tanto descuento y que, como apuntaba una comerciante, hace que ese día o ese fin de semana las tiendas estén a rebosar porque todo el mundo espera a ese día y luego se vuelvan a quedar vacías. El cambio de hora hace también, dicen, que por las tardes haya muy poco movimiento y que la mayoría de la clientela prefiera hacer sus compras por la mañana. Los clientes por su parte, consideran que la ropa subió de precio pero los comerciantes aseguran que el incremento es pequeño y en algunos casos inexistente. Cifran el incremento en tres o cuatro euros en las prendas de alguna marca y en hasta diez en las más caras de abrigo y una apuntaba que «a mín me subiron máis todos os produtos no súper». Creen que es más la sensación de que todo es más caro y defienden que la ropa no aumentó apenas su precio. Cuentan que los clientes sí se quejan pero ven que se escatima menos en otras cosas «porque os bares e os restaurantes seguen cheos», sentencian.

La celebración de cenas incentiva un poco las ventas

Aunque las cenas de Navidad aún no están ni mucho menos en su punto álgido, ya que la mayoría se celebran a lo largo del mes de diciembre, las salidas y los ágapes de fin de semana, ahora que se recuperó la vida social, están ayudando a animar algo las ventas. A diferencia de hace años, ahora se busca para estas ocasiones, explica una comerciante lalinense, «roupa que a poñas para saír pero que sirva tamén para por o luns». Lejos quedan aquellos tiempos en los que se buscaba ropa más elegante y que, en muchos casos, quedaba relegada a ocasiones especiales.

Ahora se busca rentabilizar el armario y aquello de las prendas de uno o dos usos pasó a la historia. Muchos de los clientes aprovechan una cena o una salida para darse un capricho y comprarse algo nuevo que estrenar este día y luego seguir usando.

«A roupa de cama e de casa que se vende é máis de abrigo para gastar menos calefacción»

Y si para gran parte del sector del comercio, esta no es una época de mucho movimiento, en cambio, las tiendas de ropa de casa y de cama están en temporada alta. Este año, apuntan, están teniendo una mayor demanda aunque lo que sí están notando es que cambió el tipo de mercancía que más se pide.

La crisis energética pasa factura y el que más y el que menos pretende ahorrar lo que pueda en calefacción. De ahí que este año, señalan los comerciantes, los clientes pidan ropa de mayor abrigo. Mari Luz Torreiro explica que «este ano si son tres en casa, la gente llega pidiendo tres batas, tres pijamas...». Se buscan, apuntan los comerciantes del gremio, pijamas y batas lo más gordos y abrigosos posibles.

Lo mismo pasa con la ropa de cama. En Revitex explican que lo más están saliendo son las sábanas de franela, las mantas y todo lo que es ropa de abrigo. Al igual que pasa con los pijamas, este año se quiere vestir la casa también añadiendo capas y grosor.

Los vecinos les cuentan que lo que se pretende es poner la calefacción un poco menos, o al menos, bajar algún grado por lo que puede suponer de ahorro a lo largo de todo el invierno tal y como están los precios de todos los tipos de energía. Así que toca abrigarse para ahorrar.