El vaivén de la autopista llegó con Touriño

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

DEZA

Miguel souto

El entonces presidente de la Xunta anunciaba hace tres lustros la gratuidad de la AP-53 desde Dozón a Ourense y se descartaban medidas para abaratar el peaje a Santiago, que sigue hoy por las nubes

19 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La gestada en un principio como vía de alta capacidad para vertebrar la Galicia central se convirtió después en autopista de pago para los usuarios y, en parte, solo para la Xunta. Hablamos de la AP-53, que une Santiago con Dozón para transformarse en AG-53 desde el municipio dezano hasta Ourense. Hace justo quince años que el entonces presidente autonómico, el socialista Emilio Pérez Touriño, anunciaba la gratuidad de ese tramo en cuanto concluyesen las obras. Lo hizo al presenta un plan de infraestructuras para la provincia ourensana.

Comenzaba entonces el vaivén de esta autopista. Según al lado que te balancees toca rascar el bolsillo o no hacerlo. Una decisión que generó de inmediato confrontación política ante el agravio comparativo que suponía para quienes viajaban desde Lalín y Deza en general a la capital compostelana respecto a quienes lo harían hasta Ourense al abrirse el tramo libre, con peaje en la sombra de la Xunta. Una decisión política que sin duda generó un acercamiento social hacia la capital ourensana frente a Santiago, en especial en ocio y compras, ya que Deza depende a nivel hospitalario y universitario preferentemente de la ciudad del Obradoiro.

Pérez Touriño argumentaba hace quince años esa decisión sobre gratuidad de la AP-53 entre Dozón y Ourense en la búsqueda de un reequilibrio territorial. En aquel abril del 2007 se recordaba la génesis de lo que iba a ser una vía de alta capacidad, incluida por el Gobierno socialista de Felipe González en el Plan Director de Infraestructuras 1993-2007. Pero tras el ascenso al poder del Partido Popular, se decidió reconvertir el proyecto en autopista de peaje, materializado el convenio en 1997 con una aportación de 60 millones de euros a fondo perdido de la Xunta para ejecutar la obra. La puntilla sería la concesión en 1999 del peaje por 75 años, restando aún más de medio siglo para su conclusión.