La subida del precio del pienso pone contra las cuerdas al sector cunícola

Galicia es la primera autonomía de España en producción de carne de conejo


redacción / la voz

Las repercusiones de la subida del precio del pienso no se están dejando sentir solo en las explotaciones lácteas de Galicia. Existe otro sector en el que la comunidad es una potencia y en donde el incremento de los costes de producción se está convirtiendo en un problema. Es el cunícola. La comunidad produce cada año alrededor de 14.000 toneladas de este tipo de carne y cuenta con 257 explotaciones, además de con alguno de los mataderos de España que más cantidad exportan, como Cogal en Rodeiro. Los pequeños productores lamentan el incremento que han experimentado los piensos, de hasta el 20 % en algunos casos. Porque eso implica que los buenos precios que está percibiendo por sus animales -hasta 1,80 euros por kilo según la lonja de Madrid- resultan insuficientes para cubrir costes de producción.

«El sector lo está pasando mal, pero no porque hayan caído los precios, que están aguantando bien. El problema es que el pienso subió hasta un 20 %», explica María Antonia Almansa, presidenta de la asociación de Productores Gallegos de Conejo (Progacun), que agrupa a medio centenar de pequeñas explotaciones. Sostiene que quizás este sea uno de los sectores menos afectados por la crisis del coronavirus. «Al principio se llegó a acuerdos para bajar la producción porque no había salida por la pandemia, ahora hay menos producción pero por otros factores, como que hay granjas que han cerrado», añade. Y eso lo atribuye, sobre todo, al incremento de los costes de producción.

De la misma opinión es Celso Peña, un productor de San Cristobo de Cea, cerca de O Carballiño. Lleva más de veinte años en el sector y produce alrededor de siete mil conejos cada 42 días. «O penso é o principal gasto que temos que afrontar nunha granxa, supón preto do 80 % do gasto total dunha explotación», argumenta. Porque de pienso es de lo que se alimentan los animales, «é a súa única comida, ao non estar en extensivo», añade. Y explica que un incremento del 20 % representa una cantidad importante para los pequeños productores del sector.

«O coello está tendo un bo prezo, se se mantiveran os prezos do penso estaría perfecto», añade otra productora de Abegondo. Afirma que el incremento en el coste del alimento de los animales comenzó a finales del pasado año y, desde entonces, no ha parado de subir. «Estábamos pagando 29 céntimos máis IVE por quilo e, agora, estamos pagando 31 céntimos e a cousa segue a subir», añade. Una explotación como la suya, con 650 madres inseminadas, puede consumir entre 150.000 y 200.000 kilos de pienso, por lo que el incremento del gasto en pienso puede llegar hasta los 4.000 euros al año.

También Tânia Seco, que tiene una explotación en Melide, afirma que el pienso puede suponer hasta el 80 % de los gastos de producción de una granja de conejos. «A gran parte dos custes dunha granxa é o penso e o seu prezo aumentou moito, ata un 20%», añade. Insiste en que hace ya tiempo que comenzó esa subida y culpa de la misma a los grandes fondos de inversión. «O que nos din as casas de pensos é que os fondos de inversión se fixeron coa materia prima e que por iso están subindo os prezos. É todo especulación», argumenta. Cuenta que, para producir un kilo de carne de conejo, se precisan tres kilos y medio de alimento, a 33 céntimos el kilo que paga ella. «Máis dun euro do 1,80 que me pagan polo coello se me vai. Iso é inasumible», añade.

Reducción de producción

Los tres productores coinciden en destacar que la carne de conejo no se ha visto especialmente influenciada por la crisis del coronavirus. Solo al principio, cuando se produjo el confinamiento del pasado mes de marzo, «non había coello que chegara», asegura Tânia. Entonces, la demanda se incrementó notablemente. Pero poco duró. La situación enseguida se estabilizó y, a finales de año, los mataderos estaban pidiendo justo lo contrario, que se redujera la producción en un 10 %. «En novembro mandaron reducir a produción lixeiramente, ata un 10 % para que en decembro non houbera demasiada oferta», aseguran en la granja de Abegondo, donde consideran que lo que afecta al consumo de esta carne no es el cierre de la hostelería, sino la reducción de las celebraciones familiares. También en Melide vivieron un recorte en la producción. «Pasado o verán o matadoiro chamounos para que reduciramos ata un 10 % a nosa produción», añade Tânia. Explica que el conejo que ellos producen se consume, sobre todo, en la zona de Levante. «Íamos ter un ano moi bo porque o coello véndese para o turismo, para Semana Santa, as Fallas, a Feira de Abril...», añade. Nada de eso parece que vaya a celebrarse ahora.

Reclaman ayudas para los productores y campañas de promoción

Desde Progacun destacan la importancia que tiene el sector cunícola gallego. Y no solo porque en la comunidad se ubiquen algunos de los grandes mataderos del panorama nacional. Son los centenares de pequeñas explotaciones que trabajan en esta región los que lo convierten en un motor económico para muchas zonas del rural gallego que, de otra forma, estarían abandonadas. Además, la asociación asegura que buena parte de estas explotaciones están dirigidas por mujeres. Por todos estos motivos. Progacun considera que las diferentes administraciones debería hacerle un poco más de caso al sector gallego.

«En otras comunidades autónomas se están haciendo campañas de promoción del consumo de la carne de conejo. En Valencia también se está dando ayuda a estos productores. Aquí en Galicia no hay nada», lamenta Almansa. Reconoce que en la comunidad hay grandes mataderos que están recibiendo subvenciones de la Administración autonómica. Y eso está bien, sostiene, pero también recuerda que hay cientos de pequeños productores que precisan ayudas para poder seguir adelante, pues la situación del sector se ha complicado en los últimos tiempos. «Somos una potencia en carne de conejo y estamos olvidados tanto por las administraciones como por los sindicatos, que también hay que decirlo», asegura Almansa. En su opinión, son los pequeños productores, los que capitanean las más de doscientas explotaciones gallegas, los que precisan más ayuda y a los que debería prestárseles más atención porque, al fin y al cabo, son los que están contribuyendo a generar riqueza en el medio rural.

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