La pandemia se ceba en la economía de la zona pero las empresas resisten

En los últimos once meses se perdieron 244 empleos en las dos comarcas


Lalín / la Voz

Aunque el covid-19 ya circulaba por España, no fue hasta marzo del pasado año cuando se hizo evidente. El confinamiento y las medidas de contención provocaron ya desde el principio un parón que resintió la economía. Un año después, los efectos continúan dejándose ver especialmente en los sectores más castigados como son la hostelería, sobre todo, y el comercio, mientras se notó de forma desigual en la empresa. La industria mantuvo prácticamente su funcionamiento con algunas excepciones.

La actividad esencial se mantuvo pero el trabajo se tuvo que adaptar a los nuevos protocolos que, unidos a las restricciones imperantes, complicaron la vida a las empresas que sumaron también más gastos, en protección para sus trabajadores y desinfección de las instalaciones.

En febrero del año pasado, antes del inicio de la pandemia, el número de parados en la zona era de 3.253 personas. Al final de febrero de este año era de 3.253, lo que suponía la pérdida de 244 años en los últimos once meses de pandemia. Se contabilizan 272 cotizantes de la Seguridad Social menos pasando de 19.863 a 19.591 en ese período. Por años, el 2020 supuso el incremento del paro en 400 personas en las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes y a lo largo de ese año la Seguridad Social restó en la zona un total de 215 cotizantes.

El 2021 arrancó con un nuevo crecimiento del paro, en este caso, en 103 personas. Pese a lo abultado, la cifra es mejor que la de enero del 2020, en la que se sumaron 135 personas más buscando empleo. También se redujo el número de cotizantes de la Seguridad Social el primer mes de este año. Fueron 65 menos.

El parón de gran parte de la actividad económica al inicio del confinamiento se tradujo en numerosos Expedientes de Regulación de Empleo temporales. El confinamiento se iniciaba el 14 de marzo y un mes después la Consellería de Economía, Industria e Emprego cifraba en casi tres mil personas el número de afectados por ERTE en las dos comarcas.

Eran 2.993 en total afectados que se fueron al paro y que estuvieron incluidos en un total de 706 expedientes tramitados. De esos afectados, 1.604 eran de Dezas y 1.389 de Tabeirós-Terra de Montes. A Estrada encabezaba la lista con 1.466 afectados y le seguía Lalín con 849 trabajadores. El número de ERTE tramitados fue de 236 en A Estrada y 268 en Lalín. La media en la capital dezana de afectados por expediente tramitado era de tres personas mientras que en A Estrada era de seis. En Silleda se tramitaron 103, en Vila de Cruces 55, 18 en Forcarei, 12 en Cerdedo, 12 en Rodeiro, 13 en Agolada y 3 en Dozón. Estos afectaron a 361 en Silleda, 256 en Vila de Cruces, 99 en Cerdedo, 39 en Forcarei, 29 en Agolada, 15 en Rodeiro y 4 en Dozón.

Ese inicio de la pandemia ya dejaba huella también en los contratos. Se contabilizaban 874 contrataciones, 458 menos que ese mes en el 2019.

«La distribución creció muchísimo el año pasado, si digo un 200 % me quedo corto»

Juegan un papel fundamental en nuestras vidas y desde el inicio de la pandemia con un crecimiento exponencial tremendo de las ventas por Internet, han visto crecer sin pausa la demanda de entregas. Para las firmas comerciales el comercio on line fue la tabla salvavidas donde agarrarse en estos meses de cierres perimetrales y de descenso de la actividad. Las restricciones provocaron una locura de compras por Internet a la que los trabajadores de Vía Deza dieron cumplida respuesta con la profesionalidad que les caracteriza. Jorge Ramos, propietario de la empresa de transporte silledense, explica que «la distribución creció muchísimo, si digo un 200 % me quedo corto».

Mientras las recogidas y el movimiento generado por las empresas se ralentizó con el cierre de algunas y el parón de otras, las compras telemáticas por parte particulares fueron las que dispararon el volumen de entregas. Vía Deza llegó a repartir más de 1.300 paquetes en un día con su personal y su flota de vehículos propios. Un incremento de trabajo que se tradujo también en la incorporación a la firma de algunos trabajadores más. En el día a día ven movimiento de todo tipo de productos, entre ellos los de jardinería. Como ejemplo pone que «la semana pasada repartimos un tráiler completo de cortacéspedes entre nueve distribuidores de la comarca», afirma.

«Foi un ano moi difícil, pero fomos aguantando o temón ata onde se puido»

Las restricciones que acarreó la pandemia complicaron la vida y no poco, a las empresas, especialmente aquellas que trabajan fuera a causa de los cierres de hostelería y restauración. Ramiro Mejuto, gerente de la firma lalinense Megodeza, explica que en general no se produjo un descenso de proyectos o de encargos, pero sí se incrementaron mucho las dificultades para poder ejecutar y realizar los trabajos. Señala que «foi moi difícil, pero fomos aguantando o temón ata onde se puido».

«Houbo que alugar casas para a xente e ata coller hoteis enteiros para poder estar nos sós. Tivemos que ir buscando solucións e ir adaptándonos ao que había». Resalta que «a xente portouse moi ben» y los trabajadores fueron adaptándose a las posibilidades llevando comida de casa y haciendo todo lo que pudieron, afirma. Fueron unos meses de «facer moitos malabares, subministrando cátering nas casetas onde se cambian para levarlles o almorzo, a comida e a cena. Intentáronse un montón de vías», añade. Problemas a los que suma otros como «moitos retrasos a entrega de material» en algunos casos por fábricas cerradas en parte o totalmente, en ocasiones por contagios entre los trabajadores, y los problemas de transporte que no funcionó igual.

Mejuto señala que el 2020 no fue nada comparable al 2019 y aunque se produjo una bajada, esta fue contenida. Al igual que a todas las empresas les afectaron los 15 días de parón que sufrieron en torno al puente de San José del año pasado y llegaron a tener también a una parte de la plantilla en ERTE. «Para non enfermar todos chegado o caso» y poder hacer turnos, explica. «Estivemos menos de dous meses e logo xa fomos incorporando xente». Al igual que en todas las empresas a las dificultades de continuar desarrollando su trabajo se sumaba el miedo al virus. «Tiñamos moito medo», apunta.

Tuvieron obras y encargos por todo el territorio español y Portugal, con los cambios de normativa que supone también el cambio de país. Unas restricciones que iban cambiando de forma continúa en cada territorio y a las que las empresas tuvieron que ir adaptándose sobre la marcha buscando soluciones.

Ahora, dice Mejuto, «aquí seguimos como romanos co peito de lata». Haciendo balance apunta que «o 2020 o final non foi tan mal pero houbo que pelexalo moito».

«Identificamos as oportunidades e reorientamos a produción»

Para Arlit, el 2020 sirvió para hacer de la necesidad, virtud. En la primera ola y con la etapa más restrictiva del confinamiento realizaron un ERTE como otras muchas. Poco después ya recuperaron la actividad plena y se adaptaron a ls necesidades del mercado. Alberto Domato, gerente de Arlit Diseño e Impresión, señala que «identificamos as oportunidades que traía a pandemia, reorientamos parte da nosa produción e comezamos a fabricar e comercializar pantallas faciais, fundas para gardar as máscaras, adhesivos para sinalización, etcétera».

Al mismo tiempo, añade, «seguimos consolidando a nosa presenza no mercado do contract traballando para varias das principais empresas galegas do sector».

Para Arlit el 2020 fue también un año de innovación permanente. «Por un lado, lanzámonos á venda on line, propiciando a distribución de todas as nosas solucións anti covid-19 en toda a península» y en diciembre «desenvolvemos unha campaña específica para vender árbores de Nadal de cartón baixo a marca Nocortespinos e funcionou moi ben», explica Domato. La empresa apostó por la innovación también en producción con inversiones importantes para la instalación de un tren de corte automatizado, duplicando la capacidad de impresión en flexible con un nuevo plotter, adquiriendo otros específicos para el desarrollo de proyectos de fine art. Para la firma, afirma su director gerente, el 2020 «foi un ano moi satisfactorio, posto que co esforzo de todo o equipo e a confianza dos nosos clientes, conseguimos sobrepoñernos a un primeiro trimestre bastante frouxo rematamos o exercicio superando por primeira vez o millón de euros de facturación». Tras arrancar con un ERTE acabaron el año con tres trabajadores más en plantilla.

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