El primer vacunado en Cruces: «Mándale una foto a mi familia»

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

Los mayores la recibieron ilusionados y con muchas ganas de recuperar los abrazos

01 ene 2021 . Actualizado a las 20:54 h.

La residencia de Vila de Cruces fue la primera de la zona en recibir la vacuna del coronavirus. A lo largo de la mañana de ayer se vacunaron los trabajadores y los mayores. El primer turno fue para el personal y la primera en recibir el pinchazo en el brazo fue la directora, Rocío Carbón. Le siguió el resto de los empleados del centro, pero mientras algunos esperaban turno, en medio se les intentaba colar un residente que no dejaba de preguntar ansioso: «¿ya me toca a mí?». Fue el primero de los mayores en ponérsela. José Videira, natural de la zona de Redondela, ingresó en el centro cruceño en plena pandemia y ya no llegó a conocer la residencia con la actividad normal. La siguiente frase de José, vacunándose, fue: «hazme una foto y mándasela a mi familia, que vean lo valiente que soy». Una petición fotográfica que se repitió mucho en la mañana de ayer. A última hora de la mañana, la directora explicaba que «no nos dio a nadie, ningún tipo de reacción».

«Todo el mundo tenía muchas ganas de ponerla», añade Rocío Carbón, y lo hicieron, dice, con mucha ilusión y con la esperanza de que sirva para parar la pandemia y poder recuperar los abrazos, las caricias, que es lo que más echan de menos. La directora cuenta que recibieron el miércoles el aviso de que llegaría la vacuna al día siguiente «y nos pusimos a hablar con las familias a toda prisa porque teníamos que tener hoy (por ayer) los consentimientos firmados». Pero «no hubo ningún problema todos estaban encantados aunque hubo que organizar todo a toda prisa. Las vacunas llegaron a las 9.40 horas de ayer custodiadas por la Policía Nacional y se guardaron en una nevera de frío. Para vacunar se desplazaron dos enfermeras, una de ellas de Silleda, formadas por el Sergas para esta tarea. Las vacunas, explica, hubo que prepararlas, ya que cada bote da para varias dosis. La vacunación se llevó a cabo en una sala grande ventilada habilitada para la ocasión. Solo faltó por vacunar un residente hospitalizado.

Rocío Carbón señala que «es una esperanza. Es la solución que tenemos por ahora y hay que confiar en la ciencia». Su deseo era también el del resto del personal y de los mayores. «Estamos deseando todos que esto se normalice y poder recuperar las caricias, los abrazos, los besos, que son tan necesarios» explicando que «una visita a una persona con problemas cognititivos no es gratificante si no es achuchable, y están sin ellas desde hace mucho tiempo». Muchos de los mayores de Cruces son nonagenarios, pero también se vacunaron con mucha ilusión tres centenarias de 100, 101 y 104 años. En las fotografías sacadas a los residentes y a los trabajadores abundan las sonrisas y los gestos de alegría y de victoria. Hoy está previsto que sean vacunados mayores y trabajadores de la residencia Domusvi de Lalín y el sábado le tocará el turno a los de la residencia de A Estrada. En enero le irá tocando al resto de los centros.