Carlos Blanco busca subir al podio hoy en el mundial de Barcelona

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

DEZA

El fisioculturista lalinense llega tras un intenso año de preparación pese al covid

11 dic 2020 . Actualizado a las 22:16 h.

Todo un año de esfuerzo para una única cita en el calendario de competición. Con la ilusión de siempre, convencido de que el esfuerzo realizado tendrá recompensa, llega Carlos Blanco (Lalín, 1987) a su segundo mundial de fisioculturismo como profesional. La cita será hoy en el pabellón de Santa Susanna en Barcelona, dentro del Arnold Classic Europa. Sobre el escenario habrá quince participantes en la categoría de Bodybuiliding en la que participa el lalinense, quien el pasado año había terminado en la sexta posición y en esta ocasión aspira a mejorarla, incluso soñando con un podio que ya conoce en su etapa de aficionado, con sendos subcampeonatos mundiales.

La pandemia del coronavirus alteró todo el calendario de competiciones del 2020. A Carlos Blanco le tocó ir tachando en rojo varias citas programadas y, con cambio de fechas incluido, solo quedó al final la cita mundialista de hoy en tierras catalanas que iba a ser en abril. El fisioculturista lalinense había comenzado el día 1 de enero la dieta dentro de un exhaustivo plan de trabajo, tanto en alimentación como en preparación física. Daba continuidad así al ciclo iniciado en el 2018, sin un parón para oxigenar cuerpo y mente.

«Había comenzado el año ya con la preparación pensando que iba a competir en abril en el mundial, para llegar en el mejor momento y luego acudir a otras citas del calendario, pero el covid trastocó todo», comentaba ayer Carlos Blanco. Le tocó aguantar la forma muchos más meses de los previstos, sin descuidarse en la dieta. Al contar con máquinas de entrenamiento en su propia casa pudo mantener la preparación física sin demasiadas dificultades durante el confinamiento o los períodos de restricciones para acudir a los gimnasios.

Blanco asegura que la pandemia no le afectó a preparación aunque sí requirió un esfuerzo mental extra por tantos meses en los que mantener la forma idónea. «Solo estoy deseando subir al escenario y que se pueda apreciar que mejoramos sobre la versión anterior, que he conseguido dar un paso adelante», resaltaba esperanzado. La dieta pudo minar en algunos momentos la mente, pero «a nivel físico llegó mejor que nunca». Ahora está en unos 114 kilos de peso, en plenos días de descarga previos a la competición y con la previsión de salir mañana en torno a los 111, que supondrán tres más que en el anterior mundial, cuando estaba en 108. Es decir, tres kilos más de músculo en su cuerpo.

La rutina del fisioculturista lalinense supone dedicar en torno a dos horas y media diarias a su preparación, con una hora aproximadamente de cardio y el resto en máquinas para trabajar los distintos grupos musculares. A pesar de los obstáculos en el camino, con algún que otro cabreo por el medio, «pero nadie me mandaba prepararme con dos ciclos seguidos aunque los parones largos después son malos, con problemas para mantener la motivación», espera rendir mañana a su máximo nivel.

Catorce rivales

Situarse del quinto para arriba será su objetivo ante catorce rivales donde solo figura otro español, Alberto Machado, mientras sus principales rivales llegan procedentes de países del Este. Pero como reconoce Carlos Blanco todo es una incógnita en este año atípico, donde la falta de competiciones para muchos fisioculturistas o las dificultades para prepararse por la pandemia, pudo alterar las condiciones en las que pretendían llegar a la cita mundialista.

En espera de lo que ocurra y su puesto, sobre todo si supone una inyección de moral por cumplir los objetivos, Carlos Blanco ya piensa en continuar el próximo año y no romper el ciclo actual de preparación. Sigue marcándose nuevas metas a corto plazo. Eso sí, la evolución del coronavirus determinará si finalmente compite en el 2021. Estará atento en los primeros meses del próximo año y si mejora la situación epidemiológica con las vacunas se plantea subir de nuevo al escenario a partir de septiembre u octubre. El gusanillo lleva ya mucho tiempo metido en su mente, porque son casi dieciocho años de dedicación al culturismo. Y solo tiene 33, es decir, todavía con mucha carrera por delante. Voluntad no le falta sin lugar a dudas.