El carajal sanitario


Por estas fechas, pero en 1996, el que fuera ministro de Transportes socialista José Borrell (hoy «ministro de Exteriores» de la UE), hizo famosa una expresión al denunciar en el Congreso «el carajal fiscal» que, a su juicio, estaba formando el Gobierno con sus «cesiones» a los nacionalistas. Este mismo asunto es actualidad esta semana. Un matiz: entonces el presidente era Aznar. Carajal, en España, es un embrollo… en Sudamérica es una acumulación de personas.

Un «carajal sanitario» sería un lío, una situación confusa, un embrollo… generado, por ejemplo, por la falta de criterio, de protocolos, de procedimientos más o menos establecidos tras 9 meses de embarazoso «entrenamiento» pero nulo aprendizaje. Para ejemplificar lo afirmado dos casos de «ciudadano ejemplar» (ese que cumple todas las indicaciones del «protocolo covid» ante contacto con un positivo).

CIUDADANO EJEMPLAR 1. La primera semana de noviembre, tras el «contacto» con un diagnosticado que acaba de ingresar en el hospital con síntomas severos, avisa al teléfono establecido por las autoridades, tres días después del contacto y al siguiente del ingreso. Reseñar aquí que un día antes ya lo había hecho el «positivo», incluyéndolo en el listado de contactos directos. Un mes después ni PCR, ni llamadas de controladores, ni del médico de cabecera (ni a él, ni a la mitad de los «listados»),… Todo se resumió en un «póngase en cuarentena» de quien le coge el teléfono la primera vez. No parece haberse infectado, un mes sin síntomas debe significar eso, ¿no?.

CIUDADANO EJEMPLAR 2. El 25 de noviembre está en un local público de considerable tamaño; fue uno de los primeros gallegos en instalarse el radar covid en su móvil. La aplicación emite un aviso, casi una semana después de su estancia en ese lugar: «riesgo alto, hace 6 días tuviste contacto con alguien diagnosticado de covid-19». Manual de buen paciente cumplidor y responsable: hacer lo que dice el mensaje y llamar al teléfono de tu comunidad (en Galicia 881 540 004). En 12 horas ya le contacta un «controlador militar», 19 horas después otro, es citado y realiza PCR a las 17 horas del aviso. Por la mañana ya se había hecho un serológico privado «por si las moscas se olvidaban de él», 24 horas después el controlador: «espere al resultado del PCR pero ya sabe que la cuarentena son 10 días, es decir pasado mañana puede hacer vida normal si no hay síntomas ni da positivo». ¡Tres días de cuarentena, vamos!.

Ocurre en Lalín, ese pueblo donde se hacen serológicos cuando la curva ya decae, donde hay una comisión utilizada que oculta la inacción de gobernantes, donde no se informa ni se dan datos los días difíciles, donde la alerta y las restricciones es de las más largas de Galicia…

¡Ah, por cierto!: los dos ciudadanos son el mismo.

@elpluralizable

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