Los entrenadores creen imposible jugar al fútbol con mascarilla

Los técnicos de Primera Autonómica tildan de complicada la disputa de la liga


lalín / la voz

La obligatoriedad de entrenar y jugar en el fútbol aficionado con mascarilla marcada por la Secretaría Xeral para o Deporte, en espera de la negociación que avanzar ayer la federación para buscar otras alternativas, puede abocar que haya competiciones que no lleguen a disputarse. Así lo consideraban ayer los tres técnicos de equipos de Deza que militan en la máxima categoría del fútbol modesto. En esa Primera Autonómica figuran Lalín, Agolada y Piloño. Al frente de sus banquillos Julio Fernández, Luis González Pichel e Imanol, que coincidían en considerar una misión imposible jugar encuentros si los futbolistas deben portar esta protección para prevenir el covid-19.

«Inviable». Con esa palabra resumía Julio Fernández su visión sobre el uso la mascarilla. «Resultaría muy complicado jugar de esa forma y habrá que esperar si la federación consigue que no sea obligatorio», dijo. Para el técnico del Lalín la solución podría haber llegado con una distinción entre el fútbol sénior y el de base, ya que reconoce «difícil de explicar que los niños acudan a los colegios con la obligatoriedad de la mascarilla y luego se les deje jugar sin ella». Los rojinegros todavía no comenzaron a entrenar ni tienen previsión para hacerlo, ya que otro problema que puede surgir radica en el uso de las instalaciones, ante restricciones especiales como las que vive por ejemplo estos días el municipio lalinense.

Luis González Pichel, entrenador del Agolada, tampoco cree muy posible jugar con mascarilla aunque puedan los futbolistas llegan a adaptarse. Pero añade que «se é está moi pechada non pode ser bo para a saúde». Reconoce a nivel personal que planificar sesiones de preparación teniendo que respetar las distancias y sin tocarse le está causando quebraderos de cabeza. El técnico dezano reconoce «ter mono de fútbol» después de tantos meses, pero apunta por ejemplo que el sudor también podría ser transmisor. Por el momento mandó a sus futbolistas que trabajen de forma individual, algunos en el gimnasio, pero sin sesiones de grupo. Para Pichel pueden surgir problemas para disputar la liga a la que el uso obligatorio de mascarilla pondría la guinda, porque hay jugadores que se plantean no participar al priorizar su trabajo y evitar así riesgos de contagios, además del tema de los seguros y los costes económicos, cuando se contará con una reducción de socios en muchos clubes.

Para Imanol, que colgaba las botas tras la última temporada y entrenará al Piloño, la mascarilla es una opción viable. «Non é normal, se fose xogador non estaría dacordo», significaba ayer, apuntando que ante la problemática que genera la pandemia sin duda lo mejor sería suspender esta temporada. Cree que la mascarilla supondría una dificultad para respirar e incluso a él le costaría tener que llevar durante todo el partido en el banquillo. Para Imanol habrá muchos clubes que estarán en contra, resaltando que en el fútbol modesto todas las cuestiones de protocolo que se están promoviendo resultan muy difíciles de cumplir. Por ahora, como Lalín y Agolada, el Piloño tampoco comenzó a entrenar ni hay previsión por ahora para hacerlo.

Un protocolo con otros problemas como el uso de los vestuarios o los viajes en coche

Los tres técnicos de Primera Autonómica coincidían en que el uso obligatorio de mascarilla viene a sumarse a otra serie de medidas fijadas en el protocolo para el fútbol que genera problemas. Entre ellos destaca la imposibilidad de usar los vestuarios o la imposibilidad de viajar en coche más de dos futbolistas, solo pueden ir más si pertenecen a la misma unidad familiar, algo muy poco habitual. También preocupa lo que ocurrirá en caso de detectarse algún positivo, que ya motivará estar dos partidos sin jugar al guardar cuarentena y dándoseles por perdido esos encuentros si no logran disputarlos en tope máximo de quince días. Para Julio Fernández, puede además surgir la picaresca de ocultarse algún caso para evitar situaciones como esa.

Respecto a los vestuarios, se preguntan qué va a ocurrir en cuanto bajen las temperaturas y lleguen las lluvias, ya que los futbolistas tendrán que secarse como puedan en las gradas, con riesgo de enfermar. Situación que se agravará cuando se juegue en campo de hierba natural y se embarre. El tema de las convocatorias y los cambios genera alguna duda, máxime para clubes con una plantilla más ajustada y que pueden no tener en ocasiones suficientes para la convocatoria.

Todos coinciden en que la salud está por encima de todo, por ello plantean abrir un compás de espera y no forzar el regreso de las competiciones.

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