Xesús Golmar y Manuel Rivero ven necesarios turnos en el comedor

Diseñarán sus protocolos anti covid-19 a partir de la próxima semana


lalín / la voz

Los dos colegios lalinenses con mayor matrícula para el próximo curso esperan instrucciones concretas de la Xunta para poder diseñar con cierta seguridad los protocolos anti covid-19 de sus centros.

El CEIP Xesús Golmar tiene 628 estudiantes matriculados. Según explica la directora, María Jesús López Campos, es muy difícil tomar decisiones cuando «todo está no aire». «Primeiro falábase de manter unhas distancias de seguridade e de que os rapaces foran sen máscaras e agora xa parece que vai ser obrigatoria a máscara na clase para todo o alumnado maior de seis anos. Cambia todo continuamente e pouco se pode prever. O 28 hai unha reunión da Consellería de Educación e podería haber modificacións», explica López.

La directiva está revisando los listados de matriculación para comprobar si alguna de las aulas supera los 25 alumnos, lo que obligaría a realizar un desdoble, ya que no podrá haber más de ese número de estudiantes por clase.

María Jesús López destaca que en el caso de su centro el patio es «enorme», por lo que no habrá problema para organizar los recreos. Cree que podría no ser necesario fijar distintos horarios de recreo, ya que el patio es suficientemente amplio como para habilitar varias zonas independientes simultáneamente si, como se anunció, los niños finalmente salen al patio por grupos burbuja, sin mezclarse con el resto de cursos.

Las entradas y salidas de clase probablemente se hagan de forma escalonada para evitar aglomeraciones, pero también aquí el centro juega con ventaja, ya que dispone de tres accesos diferentes.

En cuanto al comedor, gestionado por la Xunta, está claro que se mantendrá el servicio, pero se esperan instrucciones para la organización del mismo. La dirección considera probable que sea necesario habilitar dos turnos de almuerzo para poder mantener las distancias de seguridad.

No obstante, desde la directiva subrayan que está todo por decidir. Según explican, el plan se organizará a partir del día 1, cuando se incorpore todo el profesorado al centro, y siguiendo las directrices que fije la Xunta. «O resto é facer e desfacer», dice López.

En el CEIP Manuel Rivero también esperan nuevas directrices de la Xunta para ponerse a trabajar sobre seguro. «Non sabemos se cos repuntes vai haber cambios», explica la directora, María Luisa Penido.

El centro cuenta con 230 matriculados y tiene el máximo permitido de alumnos (25) en todas las aulas salvo en sexto, que son 17. «Nas aulas caben moi xustos. O metro de silla a silla pode manterse, pero ao ser 25, máis non», comenta Penido.

Para las salidas al recreo, está previsto dividir las zonas comunes disponibles. Los niños de Infantil saldrían al patio en un horario diferente. Los de Primaria, todos a un tiempo pero a distintas zonas, habilitando el patio, el gimnasio, el pabellón y la biblioteca. Las entradas y salidas también se harían, por cursos, por puertas diferentes.

El servicio de comedor, dependiente de la Xunta, está garantizado, aunque habrá que organizar turnos para dar cabida a los 109 usuarios. En este caso también se esperan instrucciones de Educación para rediseñar la distribución de la sala.

El Concello de Lalín asumirá tres limpiezas diarias en todos los colegios del municipio

El Concello de Lalín asumirá tres limpiezas diarias en todos los colegios del municipio. El contrato actual incluye una limpieza en profundidad por las tardes, pero esta se reforzará con dos más por las mañanas de baños, pomos y superficies más expuestas. La excepción era el Golmar, donde ya se venían haciendo limpiezas de mañana y tarde a raíz de un brote de hepatitis A. El contrato de limpieza vigente vence el 1 de febrero. En el pliego del nuevo se incluirán ya las tres limpiezas diarias en los dos colegios del casco urbano, los tres de la zona rural y la escuela unitaria. «Esto veu para quedarse. Hai que modificar os hábitos», explica la ex edil de Educación, Eva Montoto, que colabora con la nueva titular de la cartera, Begoña Blanco, en la puesta a punto de todos los detalles para el inicio de curso.

El Concello estudia también reforzar la limpieza en las escuelas infantiles.

Según explica Montoto, en los centros educativos lalinenses el Concello ya había hecho entrega de dispensadores de gel hidroalcohólico el curso pasado, antes del cierre de las aulas y, si surgen nuevas necesidades, serán atendidas.

Además de las medidas anti covid-19, el Concello ha realizado o tiene previstas otras mejoras en los colegios locales. En el Xesús Golmar a lo largo del 2021 se construirán el patio cubierto y la pérgola previstos para este año y retrasados por la necesidad de derivar fondos para la lucha contra los efectos económicos del covid-19. Estos días además están haciendo desbroces.

En el Manuel Rivero, solventadas las filtraciones de agua, se realizan las tareas de repintado en las zonas afectadas por la humedad.

Asimismo, en el colegio de Prado la jefatura provincial de Educación tiene prevista la sustitución de medio centenar de ventanas. La obra se intentará hacer antes del inicio de curso. Si no es posible, se hará igualmente con él en marcha. Además, está previsto habilitar como aparcamiento una explanada junto al colegio, para evitar la inseguridad que supone el acceso de vehículos al centro. Solo se permitirá la entrada al transporte escolar y al personal. También se repintarán el pabellón y el circuito vial.

Por otra parte, en los colegios de Vilatuxe y Cercio la jefatura de Educación de Pontevedra hizo una revisión integral de la instalación eléctrica. En el primero también se han hecho obras para corregir las bolsas de agua en la zona de la entrada y en el segundo se ha reparado el cierre perimetral y se ha comprobado la calidad el agua del pozo.

A mayores, el Concello hará el mantenimiento de todas las cubiertas y calderas de los centros. Son trabajos poco lucidos pero muy importantes y no siempre asumidos.

«¿Aulas burbulla? Difícil cando se usa o mesmo baño e rotan os profesores especialistas»

En los centros lalinenses, las directivas son escépticas con la utilidad de las aulas burbuja.

Están de acuerdo en que hay que tomar medidas ante la crisis sanitaria, pero no ven en las aulas burbuja una gran protección. Recuerdan que los niños tienen hermanos en otras aulas, que van a más actividades con otros pequeños y que, además, los profesores especialistas son los mismos para todos y tendrán que rotar de aula en aula.

«O das aulas burbulla é inviable. Os rapaces van aos mesmos baños e non hai medios para estalos desinfectando despois de cada uso. E os profesores especialistas son compartidos e van estar en contacto con todas as aulas. Por moito que fagas, é algo moi difícil de levar á práctica», constata la directora del colegio lalinense Manuel Rivero, María Luisa Penido.

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