Siete lustros sin quitarse las zapatillas

Emilio Montilla comenzó a correr para coger forma para el baloncesto y ahora brilla en el trail


Lalín / La Voz

A los quince años le tiraba más la canasta que el tartán, pero comenzó a correr para mejorar su forma física y no ha parado. Siete lustros acumulados ya en las piernas de Emilio Montilla, deportista natural de la parroquia cruceña de Merza, que atesora una dilatada trayectoria tanto en el atletismo como en el triatlón y, ahora, en el trail. Una pasión que le ha llevado a grandes marcas en maratones como el de Sevilla en 1997, a títulos nacionales por equipos con el Fluvial de Lugo en triatlón o ganar ya numerosos trail en España y Portugal, además de integrar la selección gallega.

«Comencé a correr a escondidas, entre las aldeas donde casi te veían como un bicho raro, para coger forma pero a mí lo que me gustaba era el baloncesto», comenta Emilio Montilla, quien daba el salto al tartán al cursar estudios de Formación Profesional en la ciudad herculina, integrándose en el club Atletismo Coruña. «Participé en numerosas pruebas, me dediqué al atletismo hasta los 28 o 29 años», significa, para destacar como uno de sus mejores recuerdos su marca de dos horas y veinticinco minutos en el maratón de Sevilla en 1997. Pero decidió dar un paso más en su carrera deportiva y en el horizonte se dibujó el triatlón.

Al disponer de más tiempo quiso probar con esta modalidad, con sus pinitos ya en 1999. «Podía aplicarme bien y establecer un buen ritmo de entrenamientos que fueron dando sus frutos», comenta. Sus cualidades no pasaron desapercibidas para el Fluvial de Lugo, por entonces uno de los equipos más potentes de España, con el que ganó incluso algún campeonato nacional. Por aquella época surgían nombres como el de Gómez Noia.

«Mi mejor recuerdo individual fue un segundo puesto en un duatlón internacional disputado en Lanzarote en el 2009, con participantes de primer nivel, es al que le tengo más cariño», incide Emilio Montilla, que practicó principalmente el triatlón de media distancia, siendo convocado con la selección gallega, aunque también acudió a algún Ironman en Ibiza. Por entonces entrenaba una media semanal de al menos sesenta kilómetros a pie, 250 en bicicleta y 4,5 a nado. Y todo con una planificación autodidacta. Aunque al principio de su carrera tuvo entrenadores siempre ha preferido «mantener mis propios criterios a través de lecturas e intercambio de opiniones con otros deportistas, para fijar desde tiempos de preparación a alimentación».

Casi 25 años después de ponerse las zapatillas tocó entonces un pequeño punto de inflexión. «Hubo motivos laborales pero sobre todo familiares, ya que los hijos te impiden entrenar de forma continua», argumenta Montilla. Aunque el gusanillo seguía en el cuerpo y algún que otro día salía a correr quince kilómetros. Sin perder la forma del todo llegaba entonces el último punto de inflexión, por ahora, en su dilatada trayectoria deportiva: el trail.

«La motivación para volver a competir me fue cogiendo y mi primer trail fue en febrero del 2014, el de Río da Fraga en Moaña, con ciclogénesis explosiva incluida, como la que yo viví ese día porque con zapatillas lisas de asfalto logré quedar tercero», recuerda. Seis años ya de corretear entre desniveles y montes, algo que no le resulta ajeno ya que sus entrenamientos desde la juventud discurrían por circuitos similares en su tierra natal. Fue creciendo como competidor de trail, enganchándose para fichar por un club de Deza y sumar victorias. La selección gallega se fijó en él para varias pruebas.

El pasado año daba una vuelta de tuerca competitiva al notarse en buen momento físico, con buenos resultados y la decisión de fichar a finales del 2019 por el EDV Viana Trail de Viana do Castelo, el club más fuerte del vecino Portugal. «Voy acudiendo a las carreras que me piden para aportar mi granito de arena a sus resultados y por elevación personal», incide Emilio Montilla, ilusionado ahora con un proyecto que está naciendo en Silleda para crear el club de trial Rural Up, con gran potencial por sus integrantes.

Entre sus hitos en el país vecino destaca su segundo puesto en el Campeonato de Portugal de Ultratrail, en Máster 50, sobre 55 kilómetros. Montilla quiere compatibilizar pruebas lusas con la selección gallega y la Copa de España, donde hay un amplio calendario que arranca a finales de marzo en Málaga, con incursiones en La Rioja, Sevilla, Burgos o Gran Canaria y acabar en octubre en Navarra. Además, ya está atesorando puntos en trails para lograr su presencia en el Campeonato de Portugal en septiembre y no se perderá la cita local, en Vilatuxe, en junio. Hará unos quince durante el año.

Mantener la motivación apenas le cuesta, dice, «porque esto es mi pasión aunque no puedes despistarte con los entrenamientos; si lo dejas un tiempo puedes coger peso y pasa factura». Un deportista sin duda de raza.

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