La gran factoría estradense del acero

Hierros Diego transforma 30.000 toneladas al año, factura 19,7 millones de euros y emplea a cuarenta personas


a estrada / la voz

La historia de Hierros Diego es la de una familia con espíritu emprendedor que a fuerza de trabajo consiguió forjar una empresa puntera en el sector. En el último informe Ardán -con datos correspondientes al 2018- ocupa el tercer puesto en el ránking local de facturación, solo por detrás de Martínez Otero Contract S. L. y de Caetano Fórmula Galicia S. L., la antigua Automóviles Gestoso-Ibericar.

Al frente de la gerencia de Hierros Diego están ahora los hermanos Mari Carmen y Manuel García Neira. Él es el director comercial y ella la directora financiera. Entre los dos llevan las riendas de una empresa que factura 19,7 millones de euros al año, dispone de dos naves industriales en el polígono de Toedo y da trabajo a cuarenta personas.

¿Por qué la empresa se llama Hierros Diego y por qué la familia entera es conocida como «los de Diego»?. Por Diego Esmorís Carabel un carretero natural de una aldea de Órdenes que en sus idas y venidas al Ribeiro y a la feria de Codeseda -por entonces una cita de referencia- acabó enamorándose de una estradense y casándose en Guimarei. La familia montó la mítica fonda Casa Diego, con buena comida, habitaciones para los viajeros y cuadras para sus caballos. La fonda cerró en 1947 y, en el mismo local, su bisnieto José García Durán abrió la Ferretería Diego, en la que trabajaron desde jóvenes sus hijos Pepe y Manuel García Valcárcel. Pepe siguió al frente de la ferretería hasta su jubilación y en el 2018 traspasó el local de la calle Castelao, que mantiene aún hoy su nombre original.

El germen, en la calle Gradín

Manuel, por su parte, abrió un almacén de hierros en la calle Gradín que fue el germen de Hierros Diego. A principios de los setenta estrenó una nave en la calle del Molino para almacén y fábrica de ferralla y en 1986 montó la sociedad Hierros Diego S. L.

La empresa fue creciendo como la espuma, aupada por el auge de la construcción. En 1989 Manuel construyó una primera nave de 4.000 metros cuadrados en el polígono de Toedo que luego se iría ampliando hasta los 6.000 metros actuales. En el 2005 la empresa levantó la segunda nave, con otros 5.000 metros cuadrados de superficie adicionales.

Según explica Manuel García Neira, la empresa centra su negocio en la transformación y distribución de acero destinado a la construcción. La firma compra el acero en barras o chapas que fabrican los altos hornos y lo transforma en ferralla que da consistencia a las vigas de hormigón, en perfiles estructurales de todos los tipos, en mallazo electrosoldado, perfiles comerciales, tubos de diferentes formatos y espesores, chapas y paneles de todo tipo o mallas de cierre galvanizado.

Mercado gallego

La empresa transforma unas 30.000 toneladas al año que, con su propia flota de camiones -la firma dispone en la actualidad de diez-, distribuye por toda Galicia y, en menor medida, por el norte de Portugal y Marruecos. Empresas de construcción, talleres estructuristas, talleres navales o de cerrajería, ferrallas y empresas de materiales de construcción son sus principales clientes.

La empresa cerró el 2018 con 19,7 millones de euros de facturación y tiene una plantilla integrada por cuarenta personas. Pese a la importante competencia en el sector y al desplome de la construcción, la firma ha sabido mantener el tipo en los tiempos difíciles y últimamente ha logrado un repunte gracias a su apuesta decidida por la tecnología.

Un robot para cortar perfiles en 3D único en Galicia permite adaptarse a cada cliente

Una de las claves del éxito de la empresa Hierros Diego es su apuesta por la tecnología, que le permite dar un valor añadido al producto. La firma tiene una máquina de corte por plasma para las chapas, otra de corte y taladrado con sierra de cinta, una línea de granallado y pintado para perfiles y chapa y un robot para el corte de perfiles estructurales en 3D que es único en Galicia. Fue adquirido en el último trimestre del año pasado y se invirtieron en él 750.000 euros. La firma estradense es la única en Galicia que dispone de esta tecnología de última generación que le permite diferenciarse de sus competidoras trabajando a la medida exacta de cada cliente.

La tecnología le ha ayudado a Hierros Diego a sortear la crisis. La firma había venido disfrutando de un crecimiento continuo desde el año 2000. En los años 2006-2008 tocó techo con más de 50.000 toneladas de producción anual. Del 2008 al 2009 sufrió una brusca caída con un efecto rebote en los dos años siguientes y una nueva recaída en el 2012-2013. Las ventas de acero corrugado -para construcción y obra pública- se desplomaron un 80% y el resto un 50%. Desde entonces se ha iniciado una recuperación, con una línea de crecimiento muy suave pero continuo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

La gran factoría estradense del acero