El productor que se enganchó a la miel

Tras doce años coordinando el festival Curtocircuito el estradense Martín Cañedo se ha lanzado al arte de la apicultura


a estrada / la voz

Martín Cañedo (Moreira, 38 años) ha cambiado el ajetreo del mundo audiovisual por la paz de las abejas. O casi, porque de momento todavía compagina la apicultura -a la que se ha lanzado de cabeza- con algunos trabajillos en el sector audiovisual para redondear la economía doméstica. «Aínda este fin de semana pasado estiven traballando no festival Pequefilmes na Cidade da Cultura», cuenta. Su intención, no obstante, es centrarse en la apicultura e ir dando pasos firmes para poder llegar a vivir de ella en exclusiva. De momento no le va mal.

La primera vocación de Martín fue la Geografía. Sin embargo, al acabar la carrera, no encontró salida laboral que le convenciera y se matriculó en el Ciclo Superior de Producción en la escuela O Raio Verde. Al terminar, empezaron a surgirle trabajos como productor audiovisual. La coordinación del festival internacional de cortos de Santiago, Curtocircuito, fue uno de sus cometidos más estables. Doce años estuvo al frente del festival hasta que este año, con su explotación apícola produciendo a pleno rendimiento le resultó imposible compaginar ambas tareas.

Corría el año 2016 cuando Martín Cañedo se aproximó al mundo de la apicultura. «Na miña familia non había tradición. Só un primo da miña muller que tiña unhas colmeas, pero máis ben como entretemento. Por aí comezou a miña curiosidade polas abellas e decidín matricularme nun curso de iniciación. Estaba tanteando a ver se podía meterme na apicultura para ter un complemento aos ingresos do audiovisual», explica.

Aprovechando las ayudas de la UE para la incorporación a la actividad agraria para menores de 40 años, Martín Cañedo echó a andar su proyecto. El primer año instaló cuarenta colmenas. La compra de colmenas e insectos le supuso una inversión inicial de unos 3.000 euros.

220 colmenas

Ahora tiene 220 colmenas en parcelas de las parroquias de Moreira y Ribeira. No ha tenido que comprar terrenos. Ni siquiera alquilarlos. Ha llegado a acuerdos de cesión con los propietarios. En Moreira tiene instaladas colmenas en tres fincas. Una es de su familia. Otras dos son del productor de sidra J. A. López Pampín.

¿Por qué esa cesión gratuita de los terrenos? Pues porque en realidad es un acuerdo que conviene a ambas partes. «Ao coller o néctar, as abellas polinizan a flor indirectamente. Deste xeito, o produtor obtén mellor froita, nesta caso mazás», explica el apicultor.

«É un aproveitamento recíproco. Aos apicultores interésanmos zonas ao abrigo do norte, limpas de maleza, allanadas e con bos accesos en coche, porque hai moita carga e descarga. Ademáis, nun radio dun quilómetro ó colmenar ten que haber vexetación interesante para as abellas, flora melífera, como castaños, eucaliptos, silvas ou frutales. En Moreira hai moita mazá, por exemplo», comenta el estradense.

El apicultor también ha llegado a un acuerdo con Anne Lanevschy para la cesión de una parcela en Ribeira, en la denominada Casa da Condesa, donde existe una importante plantación de arándanos -aunque hay polinizadores mejores- y también cerezos y otros frutales.

Hasta ahora, Martín Cañedo vendía su miel a granel a otros envasadores autorizados. Este año ha producido 2.000 kilos de miel y se ha lanzado a la comercialización con marca propia. Unos 500 kilos los ha envasado con la etiqueta Apícola Cañedo en tarros de kilo o de medio kilo. El resto los ha vendido a granel con el plus añadido que le da desde este año la certificación como productor amparado por el sello de la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) Mel de Galicia. «De momento estou certificado como produtor da IXP pero non como envasador. A miña idea é certificarme para o ano tamén con envasador para poder envasar o meu propio mel con ese selo, que lle da un valor engadido», cuenta Cañedo.

El estradense no solo produce miel a secas. También le gusta experimentar. En la Feira de Nadal de A Estrada presentó una miel con limón y jengibre que, como remedio antitusivo, tuvo excelente acogida y un postre a base de miel con frutos secos.

El propósito de Cañedo es seguir incrementando la producción para asegurarse unos ingresos -la producción y los precios fluctúan mucho- que le permitan una dulce estabilidad.

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