Mauro Fernández Dabouza: «Queremos que la empresa privada participe y cuente con nosotros»

Pronto comenzará la licitación del nuevo supercomputador del centro, que multiplicará por 7 la capacidad del actual


Santiago / La Voz

Mauro Fernández Dabouza (Dozón, 1962) asumió en noviembre la dirección del Cesga. Pero no es nuevo en estas lides. Y es que durante años dirigió el Centro Informático para a Xestión Tributaria, Económica e Contable (Cixtec) de la Consellería de Facenda, y se encargó también de los servicios tecnológicos del Sergas. En los próximos meses el Centro de Supercomputación de Galicia sacará a licitación el nuevo supercomputador, que sustituirá al actual Finis Terrae II.

-¿Cuándo llegará este nuevo equipo?

-Esperemos que la inversión esté aprobada antes de irnos de vacaciones en agosto, y con ello podremos iniciar el proceso de licitación, que es complejo. Confiemos en que, si todo va bien, esté en licitado en el segundo trimestre del 2010, y nuestro objetivo es que el nuevo supercomputador esté a finales del 2020, pero estos procesos tienen sus tiempos.

-Se ha pasado del Finis Terrae al Finis Terrae II, ¿ya tienen nombre para el próximo?

-Hemos tenido cuatro, y los dos primeros no tuvieron nombre, se los conocía por el modelo, el VP2500 y el VPP300. El Finis Terrae, instalado en el 2007, fue el primero en tenerlo y en el 2015 llegó el Finis Terrae II. Así que probablemente sea el Finis Terrae III, por la sencilla razón de que así se identifica. El de Barcelona es Mare Nostrum y nosotros Finis Terrae, pero queremos darle el significado de principio del mundo.

-¿Cómo mejorará la capacidad de cálculo del actual?

-A fecha de hoy multiplicaría por siete su capacidad, ya que ahora tenemos 338 TeraFlops y pasaría a 2.200. En tecnología, con el tiempo por el mismo precio consigues más potencia, por lo que puede ser que podamos incrementarla. Va a ser muy difícil que entremos en la lista de los 500 supercomputadores más potentes del mundo, en la que estuvimos varias veces. Ahora mismo se invierte mucho en supercomputación, hay más inversión a nivel de estados y de compañías privadas, por lo que estar en ese ránking está muy reñido.

-¿A cuántos usuarios da servicio el Cesga?

-El último informe recoge 691 cuentas activas, que son grupos de investigación o empresas.

-Más investigadores que empresas...

-La mayoría, aunque eso está cambiando, son investigadores de universidades o centros tecnológicos. Ahora tenemos en torno a ochenta empresas, pero estamos incidiendo en participar con ellas en proyectos. De hecho somos el único centro de supercomputación a nivel nacional que tiene una plataforma para dar servicio a las pymes, no me refiero a cálculo, sino a dar servicios en la nube. En los próximos años queremos que la empresa privada cuente con nosotros y participe más en la utilización de computación de altas prestaciones.

-¿Los usuarios del Cesga acuden regularmente o de forma muy ocasional?

-Regularmente, casi diría más, los usuarios suelen ser muy fieles al Cesga, no solemos tener bajas. Finalizan su proyecto pero cuando inician otro, vuelven.

-En principio parecería que solo áreas muy técnicas o científicas necesitan esta gran capacidad de cálculo.

-Tradicionalmente los usuarios son de disciplinas STEM, física, matemáticas, química... Y desde hace quince años crece el número de los que provienen de biología, farmacología o ciencias de la vida, en especial genómica y proteómica. Pero sí que es cierto que nos estamos volcando en ir más a las humanidades y a las ciencias sociales. Ahora mismo tenemos un proyecto de egiptología con el CSIC. Se llama Djeuthy y busca, entre otras cosas, integrar la información cartográfica y arqueológica de los datos en un sistema de información geográfica. Los datos se generarán en la excavación, restauración y publicación científica de un conjunto de monumentos en la antigua Tebas, hoy Luxor, Egipto.

«Uno de nuestros retos es constituir un enorme banco de datos científicos»

El Cesga ha cumplido 25 años dando servicio de alta computación a investigadores y empresas. Pero hay todavía muchos retos por cumplir. Uno de los primeros, constituirse como nodo de datos en la Red Española de Supercomputación (RES).

-El Cesga está participado por el CSIC, ¿ha sufrido la crisis tanto como los centros del CSIC en los últimos años?

-La participación del CSIC es de en torno al 20 %, y la de las universidades gallegas y la Xunta del 80 %. Evidentemente si vamos a una comparativa con otros países europeos estamos por debajo, pero si nos comparamos con años anteriores estamos estabilizados. Incluso hemos llegado a un acuerdo para que el CSIC incremente su participación, este año va a ser de forma modesta pero la voluntad es de seguir incrementando.

-Han cumplido 25 años, ¿cuáles son los próximos objetivos?

-Para mirar hacia el futuro tenemos que empezar mirando al pasado para ver los servicios que estamos dando, cuáles son nuestras fortalezas y en qué debemos mejorar. Queremos dar continuidad a los servicios que tenemos y al porfolio de aplicaciones científicas que tenemos, unas 400, la mayoría de software libre, que pueden usar los investigadores. Como retos futuros, lo primero es constituirnos como nodo de datos. La RES va a constituir bancos de datos científicos, y nos vamos a constituir como nodo.

-¿Una biblioteca científica digital enorme?

-Sí, a disposición de cualquier investigador bajo unos parámetros. También queremos potenciar el Big Data, los proyectos orientados al Internet de las cosas y la inteligencia artificial, porque en los próximos años se va a escuchar por todos los lados. Hasta ahora era más experimental pero ya está en el día a día y se aplicará a todas las ramas y disciplinas, incluso a la enseñanza.

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