El vacuno gallego aguanta en medio del descenso de precios de Europa

Los carniceros demandan canales cada vez más pequeños por la bajada del consumo


redacción / la voz

No corren buenos tiempos para el sector de la carne de vacuno. El descenso de la demanda del producto en los hogares -un 5,2 % en España, según el Informe de Consumo Alimentario en España 2018- ha provocado una caída de precios de este tipo de carne en general. Los datos del Ministerio de Agricultura correspondientes a la semana del 10 al 16 al junio hablan, por ejemplo, de una caída del 4,8 % en el precio de los terneros, con respecto al mismo período el año anterior. Pero esa tendencia que se extiende por buena parte de Europa es muy general para poder aplicar a la gran variedad de calidades de carne de vacuno que conviven en los mercados.

De hecho, con más o menos obstáculos, animales adscritos a Indicacións Xeográficas Protexidas como Ternera Gallega o razas autóctonas con alta demanda por su calidad van sorteando ese bache porque, aunque ahora el consumidor come menos carne, el que lo hace quiere que sea buena. «Hai algunhas empresas de distribución como Froiz que agora só mercan carne con selo, non queren carne que non o leve», explican fuentes de Asociación Nacional de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Rubia Gallega (Acruga).

Mayor demanda en verano

De hecho, la raza rubia galega es una de las que escapa a la tendencia de precios a la baja. Al igual que otras razas autóctonas como la cachena o la caldelá cuya cría en extensivo está cada vez más valorada por el consumidor. «O problema que temos nesta época do ano é que non temos animais bastantes cos que poder dar servizo á demanda. Iso é o que fai que os prezos vaian un pouco por riba dos do ano anterior. Entre 5 e 7 céntimos máis que no 2018 no caso da TS suprema, un ano que, tamén é verdade, as cotizacións baixaron moito», apuntan esas mismas fuentes de Acruga.

Además, de cara al verano, auguran nuevos ascensos de entre 5,1 y 5,15 céntimos en kilo. ¿Por qué? Porque el mercado manda y son los meses de junio, julio, agosto y septiembre cuando, por los ciclos reproductivos de los animales, el número de terneros baja en las granjas. Con todo, esas últimas subidas no logran corregir un escenario que se mantiene estable desde hace dos décadas porque, como añaden, «os prezos están como hai vinte anos. Os produtores obteñen uns 4,9 euros por quilo e mais o IVE». Desde Ternera Galega, paraguas bajo el que están buena parte de las 1.725 explotaciones de raza rubia, apuntan que el año pasado la salida de carne de esta IP subió un 2,5 %, aunque reconocen que la fluctuación de precios derivada de la competencia provoca que, a veces, resulten ajustados para poder mantener la viabilidad de las explotaciones.

Pero a la hora dibujar el escenario que vive el sector de la carne de vacuno en Galicia, el responsable de Agricultura y Producción Extensivas de Unións Agrarias, José Ramón González, aporta otra pincelada: «Un dos factores que está regulando o mercado da carne en España é o barco, e iso fai que os prezos dos becerros xeneralistas, os que non están dentro de Ternera Gallega, suban».

Suben las reses «do barco»

Cuando habla de «barco» hace referencia a la exportación de animales a países árabes del arco mediterráneo. «Esa demanda está facendo subir o prezo dos becerros, pero ao mesmo tempo os que están en Ternera Gallega non logran incrementar a súa cotización ao mesmo nivel. De aí que a marxe entre un e outro acúrtase, e iso non é bo, porque o mercado non está primando a calidade», apunta mientras hace cálculos: «A diferenza entre unha e outra en quilo canal adoita a ser duns 70 céntimos, pero coas subas dos animais xeneralistas hai veces que chega a 30».

El descenso de la demanda de carne de vacuno por parte de los consumidores también tiene su reflejo en lo que buscan los carniceros. «Nótase que o consumo está moi baixo e os clientes xa non queren becerros grandes. Queren animais pequenos que, nestas datas, fan bastante falta, porque non hai tantos. Son, de feito os máis buscados», apunta Enrique Otero, responsable de la Asociación de Tratantes.

Los que parecen ir un poco mejor en cuanto a la corrección de su tarifa son los «pintos», terneros de raza frisona que van para cebaderos de Francia. De hecho, como explica un ganadero del interior de Ourense, hay gente que está dejando terneros para pasteiros (animales que salen con 5 o 6 meses para cebaderos) porque los están pagando más.

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