Cuíña romperá relaciones con quien «faga ataques personais»

El socialista ofrecía un balance de gestión en su discurso y advertía al PP sobre límites en las críticas recibidas


Lalín / la voz

El mandato arrancó hoy en Silleda con la sensación de que los rescoldos de la tensión en los últimos tiempos en los plenos y en el debate político entre PSOE y PP puede avivarse a las primeras de cambio. Hubo aviso a navegantes del regidor, Manuel Cuíña, en su discurso tras la investidura. Tras agradecer a los concejales que ejercieron su labor durante los cuatro años anteriores, pidiendo un aplauso para ellos, se explayó en los logros conseguidos en reducción de deuda -ahora solo con los bancos y a sufragar en dos o tres años-, apertura de residencia y centro de día, reducción del paro, microcréditos a emprendedores, red de calor o iniciativas en materia turística, cultural y deportiva. Después de los logros, ofreció diálogo esperando «comezar con bo pé o mandato».

En ese momento aludió a que el anterior «terminou moi mal, con ataques personais que non permitiremos, hai un límite», anunciando Cuíña que romperá relaciones con quien «faga ataques personais, a nós e as nosas familias». Aludió a que la críticas de la oposición deben ser a la gestión y que atenderán sus propuestas «con coherencia e interese», pero también primará el resultado electoral en caso de discrepancia: 2.676 votos el PSOE e idéntica cifra el resto de fuerzas que concurrieron el 26M. «Espero e desexo que o mandato comece por outros derroteiros», sentenció el regidor, aludiendo a las últimas críticas del PP por un caso en el TSXG de las bonificaciones del IBI. «Chamar incompetente ao alcalde que representa aos 50 % dos silledenses e chamarlle así aos veciños», resaltó en el cierre de su discurso.

Antes de esa acalorada intervención del regidor, Antonio Ferro (PSOE) e Iván Calvo (PP) presidieron la mesa de edad, prometiendo su cargo de concejales los socialistas y la del BNG, por imperativo legal esta última, mientras los cinco populares optaron por el juramento. Fue acordado votar a mano alzada entre los candidatos a la alcaldía, pero no llegó a hacerse efectivo puesto que tanto Ignacio Maril como Tania Cornado declinaron presentarse ante la mayoría absoluta de Manuel Cuíña. Era proclamado de inmediato regidor entre fuertes aplausos del numeroso público que llenó la sala de plenos y el vestíbulo anexo. Tocaba después celebrar «a festa da democracia», como comenzaba su intervención Cuíña. Después llegarían las advertencias.

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