Descubriendo la electrónica al volante en Forcarei

El funcionamiento de los sistemas de seguridad activa actuales salva las carencias del conductor medio


a estrada / la voz

El 27 de marzo el Concello de Forcarei anunciaba la organización de un curso de conducción segura, gratuito, en el circuito de A Madanela. Los empadronados tenían prioridad, así que telefoneé para inscribirme sin mucha fe. El paso de los días confirmaba mis sospechas. Hasta que el pasado jueves respondí una llamada del Concello: tenía plaza, en el turno de las 9 de la mañana.

Allí me presenté, con otros doce conductores, para intentar aprender cómo salvar situaciones de riesgo en carretera. La parte teórica fue el inicio. Antonio Solórzano, director de PTC, se encargó de familiarizarnos con cuestiones básicas a las que muchas veces no prestamos importancia. Desde la posición de conducción al trazado de curvas, dinámica de pesos o importancia de la visibilidad: hacia adelante, como es obvio, pero también hacia atrás, poniendo atención a los retrovisores no solo cuando queremos hacer un cambio de carril.

Solórzano indica que el objetivo de estos cursos es mejorar el nivel de conocimientos de los conductores en situaciones de riesgo, y su formación sobre los distintos sistemas de seguridad activa de los vehículos actuales: «Igual que han mejorado las infraestructuras también lo han hecho, y mucho, los coches con respecto a hace cinco años y no digamos quince. Y la gente no está formada sobre estos sistemas, sobre cómo funcionan y responden».

Un buen ejemplo es el uso del freno. En vehículos equipados con ABS y control de estabilidad, Solórzano indica que es clave. Hace años, en determinadas situaciones de riesgo, su empleo parecía casi prohibido: «Hoy día, los sistemas electrónicos de los coches funcionan a base de los frenos. Su utilización está más que justificada en la mayoría de situaciones de riesgo, porque permiten corregir la trayectoria del coche, y minorar las consecuencias». El ABS y el control de estabilidad son cruciales en esa electrónica amiga que equilibra el coche y lo mantiene en su trayectoria, salvando las carencias del conductor medio. Que son múltiples y variadas.

Nada mejor que salir al circuito con Isidro Vázquez, Antón Fojón y Marcelo Conchado para comprobar empíricamente que las enseñanzas de Solórzano son correctas. Primero, con una tanda para trabajar la posición de manos, en un slalom que obliga a multiplicar la tarea al volante y en unas enlazadas que exigen anticiparse en su colocación para evitar quedar sin ángulo de giro.

De la teoría a la práctica

Más tarde, nueva sesión para aprender sobre el asfalto lo que dibujó Solórzano sobre el encerado a la hora de trazar una curva, o esquivar chicanes de conos. Con los Renault Megane soportando las brusquedades de la mayoría, pero sin perder la trayectoria. De nuevo, esa electrónica amiga que no percibimos, que no sabíamos cómo actuaba, pero que es la red que nos permite maniobras que con un coche de 1990 habrían dejado a más de uno en la hierba al primer giro.

Y en el tramo final, el descubrimiento práctico de la importancia del freno. Con una frenada total en seco, a 50 kilómetros por hora, sintiendo la vibración del pedal pero deteniendo con eficacia el coche; luego a 80, viendo cómo se multiplica la distancia de frenado. Y a continuación, en agua: frenos a tope en recta, y el coche se detiene sin un solo desvío; lo mismo clavando el pedal en plena curva; y por último, haciendo una maniobra de esquivado en plena frenada.

Una cura de humildad para el conductor medio, y un descubrimiento práctico de cómo las ayudas a la conducción pueden salvarnos en situaciones de riesgo. El off en ellas, solo para expertos.

Una formación que demandan tanto empresas como la administración

Solórzano considera que debiera mejorar la formación básica del conductor: «La administración debería preocuparse más de actualizar sus contenidos formativos para que los alumnos cuando van a sacar el carné de conducir tengan unos conocimientos actualizados. Conducir sigue siendo lo mismo, pero han cambiado muchos aspectos que deberían tocarse con mayor profundidad para que el alumno adquiriese más conocimientos». Y recuerda que es la administración quien marca las pautas sobre lo que tienen que enseñar las autoescuelas.

PTC, que comenzó en 1993, trabaja de forma permanente en el circuito de A Pastoriza (Lugo), y en A Madalena mediante un convenio con el Concello de Forcarei , que entre otras contraprestaciones tiene ofertar cursos gratuitos para vecinos del municipio como los celebrados ayer, con 26 alumnos entre las sesiones de mañana y tarde. La alcaldesa Belén Cachafeiro y el concejal Vicente Búa acudieron hasta el trazado, charlando con los participantes.

PTC imparte cursos a particulares y a empresas sobre prevención de riesgos en la conducción, que ocupa la mayor actividad. La administración opta por este apartado para cuerpos y fuerzas de seguridad, colectivos como Protección Civil y bomberos. La firma dispone además de formación específica para competición.

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