Mujeres homenajeadas en piedra y bronceIES Laxeiro

Amas de casa, emigrantes, labregas y escritoras con nombres y apellidos pueblan la villa


Lalín / la Voz

A cubierto. En el interior de las galerías Pelayo, y a cubierto de las inclemencias del tiempo se encuentra esta escultura femenina. Otra del mismo autor, que representa una figura masculina se encuentra en la Praza da Vila.

A Rosalía de Castro. Además de una calle, la gran damas de nuestras letras tiene también un monolito en el que, con motivo de un Día de las Letras Galegas, se le rindió un merecido homenaje.

Monumento O Labrego. En la Praza da Vila lalinense se encuentra esta escultura que representa una pareja de labregos. Él es que el realiza la ofrenda en un monumento que usa el masculino singular en la placa.

Emigrantes. En Lalín, tierra de emigrantes, no podía faltar un homenaje a ellos. Este se encuentra en la Praza da Vila, la mujer también aparece en el relieve, aunque la dedicatoria está en masculino singular.

En estos tiempos de empoderamiento femenino echamos la vista a las calles y espacios de Lalín en busca de rincones en los que la mujer tenga presencia. No buscamos nombres de calles, sino rincones, placas y esculturas en las que se rinda homenaje a las mujeres, ya de forma individual o colectiva.

Podría parecer que la búsqueda será escasa. Y abundante no es, todo hay que decirlo, pero como dice el refrán, aunque con otro significado «habelas hailas».

Empezamos por el entorno de los centros escolares. Pegada en la fuente situada en los jardines junto a la Casa da Xuventude o el Espazo Xove, lo mismo da, se encuentra una placa que anuncia que ese parque infantil de Penatoares fue construido y dedicado a las amas de casa. Fue inaugurado en 1987 por Mariano Rajoy Brey, por aquel entonces, vicepresidente de la Xunta de Galicia y por José Cuíña Crespo, alcalde de Lalín en aquel momento.

En el parque de Loriga, entre los viejos árboles y la estatua de Asorey, casi pasa desaparecido para vecinos y visitantes una piedra que da cuenta del homenaje del pueblo de Lalín, en este caso del Concello, a Rosalía de Castro, que también tiene calle en la villa, la de los vinos, al igual que tienen otras escritoras insignes como Emilia Pardo Bazán.

Un pequeño monumento colocado con motivo del Día das Letras Galegas, un lejano 17 de mayo de 1986.

Algunos monumentos y homenajes pecarían hoy de políticamente incorrectos en los tiempos del lenguaje inclusivo que, en aquel momento ni existía y, posiblemente ni se soñaba. Es verdad que el masculino plural servía para englobar y designar bajo el mismo vocablo a hombres y mujeres pero en alguno de estos rincones ellas aparecen en imagen, pero no son nombradas.

Hablamos de dos espacios ubicados ambos en la Praza da Vila. Sobre la piedra y mirando al cielo se encuentran dos hermosas estatuas, de un hombre y una mujer. Ambos van vestidos con trajes de faena y él tiene las manos extendidas realizando una ofrenda. Bajo las figuras, clavada en la pared se encuentra una piedra en la que el tiempo desdibujó ya algo las letras y que informa de que la escultura está dedicada O labrego, masculino singular.

Lo mismo pasa con un relieve colocado en una piedra un poco más arriba y dedicada O Emigrante. También en esta ocasión se usa el masculino singular, aunque en el relieve si aparecen esculpidas dos figuras, de hombre y mujer. Siguiendo nuestra ruta, en las galerías Pelayo, se encuentra una escultura de Paío dedicada a la mujer y representada por una mujer encima de un pedestal que lleva en la cabeza una lechera. Sin más información que la de la firma del escultor.

De momento, el recorrido dio como resultado el reconocimiento a las amas de casa, a la mujer labrega, aunque en un segundo plano y no de forma directa y también, de la misma forma, a la mujer emigrante. Con nombre y apellidos solo encontramos en las calles la dedicatoria a Rosalía.

En estos tiempo, la visibilización de las mujeres, afortunadamente ya es otra. Y tampoco los relieves o las placas reflejan toda la realidad de un pueblo como Lalín que homenajea cada año a numerosas mujeres de diferentes formas, una de ellas a través del premio Maruja Gutiérrez, a la que se rinde también homenaje de esta forma.

En los centros educativos si que empieza haber espacios dedicados a mujeres sobresalientes con nombre y apellidos. Se potencia el conocimiento de ellas y también se les visibiliza con espacios tangibles. Una prueba es la placa que otorga el nombre de la científica y genetista de Agolada, Marisol Soengas, en uno de los laboratorios del instituto. Y otra son las poéticas y literarias escaleras dedicadas a María Jesús Pato, con integrante de la Real Academia Galega, marcadas con los títulos de sus poemarios. Pato también tiene placa.

Unas escaleras para Chus Pato y un laboratorio para Marisol Soengas. En el IES Laxeiro unas poéticas y literarias escaleras rinden tributo a Chus Pato, que también tiene en el centro una placa de cristal con su nombre. Otras similar la tiene Marisol Soengas, a la cuyo nombre lleva uno de los laboratorios del instituto. Cerca de las escaleras se encuentra también un espacio violeta, una biblioteca feminista para dar todas las respuestas a ellas y a ellos. foto Miguel Souto

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