El concierto «fin de vida» del saxofonista Carlos Barruso: «Quiero lanzar un mensaje positivo, de tirar para delante y hasta que dure»

El músico protagoniza el viernes un concierto de «fin de vida» junto a una treintena de amigos


a estrada / la voz

Carlos Barruso e amigos. Concerto fin de vida. El título elegido para el concierto de este viernes es tan claro y contundente como el protagonista pretendía. «El 27 de diciembre me diagnosticaron un cáncer de páncreas con metástasis salpicado al hígado y al pulmón», explica con entereza pasmosa. «No me lo esperaba ni de broma. De drogas nunca he sido y ahora además llevaba diez años de vida sana, comiendo bien, haciendo deporte y sin beber alcohol... No por nada, sino porque me apetecía. Cuando el médico me lo comunicó le dije: ‘Pues habrá que organizar la vida’. Se quedó un poco sorprendido...», cuenta el músico. El doctor no sabía que Barruso es una persona especial. De esas que saben ver siempre el vaso medio lleno y sacarle color a la vida. «Lo primero que te viene a la mente es preguntar cuánto te queda. ¿Dos meses o veinte años? No querían decirme cuánto, pero después de insistirle mucho y de hacerle entender mis planes, una doctora me dijo en enero que la media podrían ser unos ocho o diez meses», explica el artista.

«Yo no soy una persona trágica. Me tomo las cosas con tranquilidad. Una vez recibida la noticia, lo primero que se me ocurrió fue dar un concierto de despedida. Y la primera reacción es la que vale. Ahora tengo 57 años y estoy en un momento bueno de la vida. Pero si lo pienso bien, siempre he estado en un momento bueno», reflexiona. «Nunca tuve golpes duros, salvo cuando murió mi madre, cuando yo tenía 11 años, también de cáncer. Ese sí que fue un golpe muy duro. Pienso en ella aún todos los días», cuenta. «Por el resto, tengo un padre que fue mi primer y mejor profesor y una vida personal en la que siempre me ha ido bien. También es cierto que he trabajado como un animal, pero echo la vista atrás y siento que soy un privilegiado», cuenta Barruso.

Con tal diagnóstico en mano, el músico podría hundirse o aprovechar el tiempo para compartir con los demás lo mejor de sí. Ha elegido lo segundo. «Lo hago un poco por todo. Por mí, porque es lo que me sale, lo que me da ilusión. Y por mis sobrinos. Yo soy su tío especial y ellos lo están llevando mal, pero yo quiero que me vean con ilusión, con alegría, tocando, jugando al tenis o haciendo churrascadas. Divirtiéndome, que es de lo que se trata», explica. Con el concierto de este viernes, Carlos Barruso quiera lanzar además un mensaje positivo a todas las personas que están en una situación parecida. «Quiero que la gente vea lo del concierto y piense: ¿Para qué me voy a amargar seis meses?. Quiero que sea un mensaje positivo. De alegría. De tirar para delante y hasta que dure», cuenta.

El concierto será este viernes a las 21.00 horas en el teatro Principal, pero las entradas ya están agotadas. «Me gustaría que pudiera venir todo el mundo, que fuese un concierto de puertas abiertas, pero me han dicho que no es posible, que hay un aforo que respetar. Repetir el concierto tampoco tiene sentido porque es un concierto especial, con un nombre especial y por una causa especial», constata.

En el concierto -que será grabado-, Barruso tocará el piano, el clarinete y los saxos soprano, alto y tenor. Le acompañarán sobre el escenario una treintena de músicos con los que comparte música y amistad. Pese a ser un concierto de despedida, no será el último. Barruso seguirá tocando mientras pueda. De hecho tiene apalabrada una Masterclass y un concierto con la Big Band del Conservatorio Superior de A Coruña y otro concierto con la Big Band que se está formando en Santiago.

Un homenaje en vida que habría llenado tres teatros

Funky, blues y jazz del bueno. Esos serán los tres ingredientes del concierto. El Teatro Principal de A Estrada se ha quedado pequeño. Desde el lunes las entradas están agotadas y los teléfonos del Concello y del artista siguen humeando para intentar conseguir una butaca. «Encheríanse dous ou tres teatros se se poidese», apunta desde el Concello el edil de Cultura, Juan Constenla, en la presentación del concierto. Pero no es posible. El aforo está completo y repetir un concierto de este tipo no tendría sentido. Música y sentimiento irán de la mano, por lo que no caben guión ni segundo pase. «Si dices algo vas a decir lo que te salga en el momento. No es para repetir», dice Barruso en una presentación en la que le acompaña uno de sus sobrinos, César Barruso. «Él también dirá unas palabras en el concierto, pero será el único. Él y su hermano Hugo. Mucha gente me comentó que quería decir algo, pero no se puede. Es un concierto y no queremos que se convierta en Sálvame Deluxe», bromea Barruso.

Entre los 32 músicos que acompañarán al músico -que tocará el piano, el clarinete y los saxos soprano, alto y tenor- más de la mitad son alumnos. Carlos Barruso es profesor en la escuela Estudio de Santiago y en Acome -su propio proyecto docente- y está orgulloso de haber formado a una legión de músicos que vienen pisando fuerte. Por el escenario pasarán Manolo Brey, Luis Iglesias, Héctor Drass, Iago Couceiro, Pablo Sanluis, Efrén Novoa, Manuel Castedo, Álex Cabal, Javier Constenla, Alfredo Susavila, Héctor Martínez, Xián Fernández, Rubén Rodríguez, César Barruso, Miguel Carbajal, Vicen Couceiro, Manu García, Álex Porto, Rubén Servide, Juan Carlos Méndez, Juan Núñez, Diego Basadre, Maury Manana, Fran Castro, Juan Lindín, Josiño Dosantos, Cristóbal Fernández, William Díaz y Víctor Bascuas, además de las cantantes Lucía Azurmendi y Silvia Ferre.

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