Río Ulla cerró 2018 con 10.000 euros de déficit y un préstamo de 40.000

El crédito permitió poner al día los pagos a los tres trabajadores de la sociedad


a estrada / la voz

La Sociedade Deportiva de Caza e Pesca Río Ulla atraviesa un momento delicado por una contundente caída de los ingresos que está haciendo peligrar la viabilidad del colectivo.

Atrás quedan los tiempos en los que el colectivo pasaba de largo del millar de socios y manejaba grandes presupuestos en los que el superávit era habitual.

La sociedad celebró la noche del lunes una doble asamblea en la que se aprobaron las cuentas del 2018, se presentaron los proyectos para el 2019 y se convocaron elecciones para renovar la junta directiva, presidida desde hace siete años por Miguel de la Calle. Según reconocía ayer el presidente ya en funciones de Río Ulla, el año 2018 se ha cerrado con un déficit de 10.000 euros. Miguel de la Calle explicó que las cuotas de los socios han pasado de proporcionar 68.000 euros de ingresos en el año 2008 a suponer apenas 50.000 euros diez años después. ¿Por qué? Según De la Calle una razón de peso es el envejecimiento del colectivo. Las bajas no se compensan con altas de deportistas jóvenes ya que, según el presidente en funciones, caza y pesca tienen menos adeptos que antaño. A mayores, el envejecimiento de la masa social que aún queda también pasa factura a Río Ulla por el descenso progresivo de las cuotas de socio en función de la edad. La tasa general es de 120 euros. Sin embargo, los socios de 70 años en adelante pagan solo la mitad -60 euros- y los de 80 en adelante están exentos del pago de la cuota.

La sociedad roza apenas los 500 socios, menos de la mitad que en su época de mayor apogeo. No obstante, algunos socios críticos apuntan que no solo el envejecimiento ha sido la causa de la caída de los ingresos por cuotas, sino que también han sido notables las bajas de socios disconformes con la gestión del equipo que ha llevado las riendas del colectivo en los últimos años.

Sea como fuere, a la caída de los ingresos ha contribuido además de forma decisiva el drástico descenso de las ayudas de la Xunta, que hasta hace unos años daban para cubrir los sueldos del personal. En el año 2008 la Xunta insuflaba a la sociedad 53.000 euros anuales. Pero la ayuda fue cayendo en los años sucesivos. Según explica De la Calle, en solo dos años la subvención cayó a menos de la mitad, situándose en el año 2010 en 23.000 euros. En el 2011 fueron 13.000 y en el 2012 se quedaron en 5.000. A partir de ahí, las aportaciones de la Xunta fueron «simbólicas».

Un convenio firmado por la sociedad con el Concello de A Estrada ayudó a compensar la caída de ingresos en los últimos tiempos. El convenio obliga a la sociedad a poner las instalaciones de la playa fluvial de Liñares a disposición de los colectivos y entidades sin ánimo de lucro que quieran hacer uso puntual de ellas. A cambio, el Concello hace una aportación de 3.000 euros anuales a la sociedad deportiva para contribuir al mantenimiento de las instalaciones. A mayores, a través del concurso internacional de pesca del salmón pueden ingresarse unos 500 o 600 euros al año. El resto de los ingresos percibidos son anecdóticos.

En este contexto, los ingresos no son suficientes para cubrir los gastos de la sociedad. El principal es el pago de las nóminas del personal en plantilla: dos guardias de campo a jornada completa y una administrativa a media jornada. Solo los sueldos del personal suponen 52.500 euros anuales. A mayores están los gastos de mantenimiento, limpieza del río y la playa, repoblaciones, licencias, tasas administrativas, la oficina de la Avenida de Pontevedra o los seguros de responsabilidad civil y actividades de caza, que suponen otros 3.000 euros.

Denuncias en el juzgado

En 2018, el desajuste impidió pagar las nóminas del personal, que tras meses sin cobrar recurrió a los juzgados. La sociedad solicitó un préstamo de 40.000 euros a cinco años, formalizado recientemente, para poner al día los pagos al personal y tratar de sacar adelante un plan de viabilidad para reflotar la sociedad.

El colectivo fija para el día 14 de junio elecciones para renovar la junta directiva

Además de la asamblea ordinaria para presentar las cuentas del 2018 y el plan de acción para el 2019, la sociedad Río Ulla celebró la noche del lunes una asamblea extraordinaria en la que se acordó la apertura del proceso electoral para renovar la junta directiva.

La actual, presidida por Miguel de la Calle, encadena siete años de mandato. En la sesión fueron elegidos por sorteo los tres socios que integrarán la junta electoral. Ahora el primer paso del proceso será la exposición del censo electoral y la apertura de un período de alegaciones. El plazo de presentación de candidaturas será del 29 de abril al 3 de mayo. Las elecciones tendrán lugar el 14 de junio, de 20.00 a 22.00 horas en la oficina del colectivo en el edificio número 31 de la Avenida de Pontevedra, en el primer piso.

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Río Ulla cerró 2018 con 10.000 euros de déficit y un préstamo de 40.000