La ola de frío no pudo con la feria de Lalín

La cita contó con numeroso público que aprovechó que el día de mercado cayó en domingo


Lalín / La voz

La ola de frío no pudo con la feria de Lalín que, ayer coincidió a domingo, y que se llenó de público. Después de un sábado de nieve los termómetros no estaban para muchas florituras. Aemet fija las mínimas de la jornada en tres grados bajo cero y las máximas en siete. Pero a media mañana que fue cuando empezó a congregarse más gente, el sol lucía en un cielo prácticamente despejado y las temperaturas eran agradables para los vecinos de la zona, menos para los que venían de la costal, como era el caso de parte de los vendedores de otras latitudes de costa que se quejaban del frío.

Para los dezanos, en cambio, la mañana estaba buena e invitaba a darse una vuelta. En la rúa Rosalía de Castro triunfaba la venta de árboles, aunque no todo lo que los vendedores esperaban. Rosa, del Viveiro Currás de Portas señalaba que «moita xente pregunta e ven, pero o final non os leva porque veu cos rapaces e non ten sitio no coche ou veñen máis de paseo e non teñen onde levalos». Los vendedores coinciden que en Lalín lo que se vende más son castaños, nogales, manzanos y perales. Los kiwis y los caquis suben enteros y cada vez tienen más adaptación. A la cola estarían otras variedades frutales más exóticas como aguacates o guayaberos. Alguno confesaba que estuvo a punto de no desplazarse ayer porque suponía que con la nieve y el frío la feria no tendría tirón, pero nada más lejos de la realidad. Eso sí, hubo que esperar a media mañana porque como decía una vendedora «os domingos a xente durme».

En la Praza da Feira, se notaban los huecos de los que no se desplazaron pero el mercado estaba animado aunque muchos se quejaban de que había más gente paseando que comprando pese a ser principio de mes y época de rebajas. Los que tampoco se quisieron perder el mercado fueron los políticos y hubo algún momento en el que se cruzaron el grupo de Compromiso y el del PP. El regidor, que es un habitual desde que ostenta el cargo, no se perdió la cita, ni tampoco su familia. También los populares son asiduos. Por los puestos, muchos vecinos, incluido el portavoz del BNG y familia. Si la feria estaba llena también los restaurantes en los que el cocido reinó un fin de semana más. Y después de comer, un clásico: la foto de familia en el cerdo de la rúa Colon o en los de la Pork Art instalados a la puerta de los locales.

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