La alarma dispara las llamadas por casos de velutinas en la zona

Silleda, Rodeiro y Dozón no disponen de brigada propia y recurren a la Xunta y GES

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lalín / la voz

Si en los últimos años el crecimiento exponencial de los enjambres de avispas velutinas constituían ya un motivo importante de preocupación, las últimas muertes por picaduras han convertido a este plaga en objeto de temor por parte de los vecinos. La alarma ha hecho que las llamadas, ya de por sí abundantes, crezcan en las dos comarcas.

Pero no todos los concellos son iguales ni disponen de los mismos medios. Los hay que carecen tanto de personal como de medios que destinar a esa tarea. Es el caso de los concellos de Silleda, Dozón y Rodeiro, que no cuentan con una brigada de Protección Civil al uso. Rodeiro dispone solo de voluntarios.

En Rodeiro, quizás por estar las mayor parte del territorio municipal a una mayor altitud, apuntan que la proliferación de este insecto es mucho menor que en otros puntos de las comarcas. En ambos explican que los vecinos se dirigen a la Xunta para solicitar la retirada de los enjambres y avisar del avistamiento de estos. En los consistorios de Dozón y Silleda, al igual que ocurre en muchos otros, las llamadas de vecinos se multiplican a diario. Muchas veces los avisos son atendidos también por personal del GES más cercano, en este caso del de Lalín.

En Lalín y A Estrada, son los efectivos de los respectivos GES los que se encargan de atender las demandas vecinales. Ambas agrupaciones disponen de pértiga y de trajes especiales de protección destinados a la realización de estas actuaciones.

Los Bomberos del parque intercomarcal cuentan con una pértiga y cuatro trajes, a los que se añaden insecticidas, biocidas, atrayentes para las trampas, entre otros, a los que se suma el propio material del parque que incluye, por ejemplo, sierras especiales para cortar las ramas y que son necesarias también en algunas de estas actuaciones.

La lucha contra esta plaga no es algo que se pueda hacer a la ligera. Es necesario contar con personal que sepa lo que hace y también que disponga de material adecuado. Apicultores expertos como David Liñares y Jorge Peña explican que lo peligroso es que se sientan atacadas y no hay mayor ataque que vean en peligro su enjambre.

La lluvias de los últimos meses y un verano que se hizo de rogar hacen que a estas alturas la mayoría de los enjambres tengan aún el tamaño de una pelota de tenis. Los más grandes, en zonas más cálidas de las comarcas, llegaron ya, como mucho, a alcanzar el de un balón de fútbol-sala.

Los concellos están haciendo un esfuerzo también en informar con charlas dirigidas a los vecinos y que se repiten cada año. Nunca están de más. En algunas se enseña a los asistentes a poner trampas para atrapar a las reinas e intentar evitar que consigan construir enjambres. Una medida de prevención que funciona y que desarrollan con éxito los vecinos de Vilatuxe o un grupo en A Estrada. Una vez que existe el enjambre la actuación debe dejarse en manos profesionales.

Vila de Cruces se sumó a la lucha y retiró ya su primer enjambre

Hasta hace nada, y en los últimos años, las parroquias del municipio de Vila de Cruces eran frecuente destino a las actuaciones del GES de Lalín encaminadas a actuar contra las velutinas. Con un clima más benigno y templado, la proliferación de esos insectos es aquí mayor que en otros de la comarca. El Concello había solicitado material para hacer frente a la lucha contra la plaga. Este llegó a final del año pasado. Ya era invierno y a esas alturas ya no fue necesario. Si se está empezando a usar ahora. Disponen de pértiga, trajes y una bomba con el insecticida que se inyecta en los enjambres.

El concejal, Andrés Lareu, explica que reciben numerosas llamas y que cada vez se ven en sitios donde antes no se colocaban. Aquí son ya algo más grandes que en otras zonas. El viernes retiraron el primero.

Protección Civil no da abasto a atender las llamadas vecinales

Las agrupaciones de Protección Civil de la zona ya no dan abasto a atender a las llamadas de los vecinos. En Agolada, el alcalde, señalaba que estos días hay quien llama muy alarmado y una vez allí comprueban que el enjambre es del tamaño de un huevo de perdiz. En otras ocasiones son enormes, pero explica el responsable de Protección Civil, «son niños vellos que están baleiros e non causan ningún problema, pero a xente cre que van a voltar alí as avispas, é non é así».

En A Estrada, pasan de cincuenta enjambres retirados, en Lalín, Cercedo-Cotobade, Forcarei y Agolada las actuaciones son prácticamente diarias. En los municipios más extensos de las comarcas incluso superan la media docena al día en algunos casos. Pértiga y traje es el equipo básico.

Una lucha a la que se suman también, la mayoría de las veces por su cuenta, los apicultores que ven como en los últimos años los ataques de estas invasoras acaban comiéndose a sus abejas diezmando o incluso acabando con las colmenas.

La proliferación de la vegetación hace que en esta época sea a veces difícil ver los enjambres que aparecen en los lugares más insólitos desde alpendres a contadores y en muchos casos, a varios metros de altura en los árboles.

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