Un estradense desarrolla un sistema para barrer la maleza de los montes

La máquina tritura y recoge la biomasa forestal, con la que luego se fabrican sustratos

El estradense ha patentado el cabezal de la máquina trituradora.
El estradense ha patentado el cabezal de la máquina trituradora.

a estrada / la voz

La maleza es el mayor enemigo de los montes gallegos y la más fiel aliada de los incendios. Desterrarla de las miles de hectáreas de superficie a monte es misión imposible solo con medios humanos y tarea difícil aún contando con apoyo técnico. Sin embargo, la innovación es una baza a favor. De ella ha echado mano el estradense José Antonio Neira para desarrollar un potente sistema capaz de barrer la maleza a su paso. José Antonio Neira no es ingeniero, pero es un apasionado de la ingeniería industrial. Maneja programas de diseño técnico, le gusta revisar planos de maquinaria e indaga cuanto puede en Internet sobre sistemas para solucionar problemas o mejorar procesos. «No soy ingeniero de escuela, pero disfruto diseñando y comprobando después que funcionan las aplicaciones y que mejoran el sistema de trabajo», explica José Antonio Neira.

El estradense conoce bien el agro. Dirigía una empresa de servicios agrícolas y un buen día se le ocurrió declararle la guerra a la maleza y hacerlo con artillería pesada. Fue entonces cuando se alió con el ingeniero Manolo Dopico -de la empresa Demaux Manufacture- para idear una desbrozadora especial. No empezaron de cero. Tomaron como base un autocargador forestal usado y lo adaptaron a un cabezal diseñado expresamente para recoger el manto vegetal, es decir, todo aquello que cubre el monte pero carece de aprovechamiento maderable. El resultado es una desbrozadora de 360 caballos que tritura a su paso la biomasa y la envía a través de un expulsor a un contenedor que porta la propia máquina.

Biomasa pudriéndose

«Ahora el problema de los desbroces mecánicos es que casi siempre se deja la maleza cortada en el monte. Antes se retiraba y se reutilizaba en las cuadras. Hoy muchas veces se deja en el monte y eso queda ahí pudriéndose y provoca que la vegetación tarde más tiempo en salir y que se generen más hongos, que causan más enfermedades en la población de conejo y perjudican la caza», explica el empresario. «El uso de máquinas como la nuestra permite que brote más pronto el pasto y la vegetación y favorece la proliferación de especies cinegéticas», comenta.

Neira invirtió tres años en la construcción de la máquina, pero ahorró mucho dinero. «En el mercado hay máquinas parecidas, pero rondan los 450.000 o 500.000 euros», explica. Además, la suya tiene un cabezal patentado por ellos mejorado para que la maleza que se triture vaya al depósito sin apenas desperdicio. En este dispositivo -que ya va por la tercera generación- es donde reside realmente la innovación.

La máquina es apta para montes con una importante densidad de biomasa, sin mucha roca y sin árboles o con ellos dispersos.

Con la biomasa recogida, la empresa de José Antonio Neira fabrica sustratos vegetales que se comercializan con la marca Verdesana.

La empresa construirá una cubierta vegetal para la Universidad Pompeu Fabra

La empresa de José Antonio Neira realiza desbroces en las comarcas de Tabeirós-Montes y de Deza, aunque puntualmente los ha hecho también en Lugo y Ourense. Acuerda con los propietarios la limpieza de zonas aptas para el uso de la máquina. A ellos les quedan los montes limpios y la firma estradense recibe en pago la biomasa. Esta se utiliza para la fabricación de sustratos vegetales. La planta de fabricación está en el lugar de Mamuela, en San Pedro de Ancorados. Allí la biomasa recogida y triturada se mezcla con otros componentes, como turba rubia procedente de los países bálticos, fibra de coco, corteza de pino, perlita o fertilizantes. La mezcla se somete a un proceso de fermentación, maduración y clasificación para finalmente obtener los distintos tipos de sustratos vegetales, que se comercializan con la marca Verdesana. Esta ofrece sustratos de uso universal, para semilleros hortícolas, para plantaciones, para huertos urbanos, enmienda orgánica o sustrato de autoflorecientes. Estos productos se venden en ferreterías, tiendas garden, agrotiendas, bazares o supermercados, como los de la cadena Froiz. Se comercializan sobre todo en Galicia, aunque también llegan ya a algunos puntos de Asturias y Castilla-León. «Llevamos solo cuatro años en esto. Es una empresa pequeña todavía, un juguete», explica José Antonio Neira. «Ahora podemos estar procesando unos 10.000 metros cúbicos al año, aunque el objetivo está por encima. La meta es seguir creciendo», comenta.

Además de comercializar distintos tipos de sustratos, la empresa estradense también se ha especializado en la fabricación de cubiertas vegetales, trabajando en colaboración con la empresa valenciana Comercial Projar S. A. Las cubiertas se construyen mezclando el compost con arena y fibra de coco procedente de India. La firma estradense posee una línea de mezcla capaz de asumir 1.500 litros por minuto, lo que facilita el suministro.

Un huerto en el tejado

Dentro de esta línea de negocio en plena expansión José Antonio Neira ha suministrado una cubierta vegetal para crear un huerto en el tejado de un edificio de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) y otra para el embalse de Belesar. Tiene también encargos para un huerto urbano en una escuela de Madrid y para otros proyectos en Lisboa, Vigo y Santiago.

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