La Torre de Guimarei agoniza

El monumento situado en el municipio estradense está invadido por la maleza, con hiedras y árboles entre los muros que amenazan la estabilidad de las estructuras

Un cartel advierte del riesgo de derrumbe en una de las entradas al conjunto.
Un cartel advierte del riesgo de derrumbe en una de las entradas al conjunto.

a estrada / la voz

Salvo empeño político decidido o cambio de rumbo diplomático, la Torre de Guimarei (A Estrada) está condenada a muerte. Al torreón medieval -todo lo que queda de una antigua fortaleza destruida por los Irmandiños- de poco le ha servido su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1949. La protección sobre el papel no impide que la maleza se adueñe del conjunto ni que las gruesas hiedras que serpentean entre los muros del torreón empiecen a desencajar los sillares de piedra. Tampoco evita que en el interior de la torre crezcan a sus anchas varios ejemplares arbóreos.

El estado ruinoso en el que se encuentra la Torre -que de seguir así acabará por desmoronarse- tiene mucho que ver con el conflicto abierto por la propiedad del conjunto, que además del torreón incluye un pazo contiguo que data del siglo XVII y está en bastante mejor estado de conservación. Este último no está catalogado como Bien de Interés Cultural.

Hasta los años 90, el conjunto fue propiedad de los condes de Rubianes, pero a finales de la década la propiedad fue vendida de forma irregular a la familia Boullosa Gastañaduy. Al tratarse de un BIC, la administración debería haber sido informada de la venta, ya que, igualando la oferta, tendría preferencia sobre cualquier particular. Al enterarse de la venta, el Concello de A Estrada emprendió una auténtica epopeya para tratar de hacerse con el conjunto. Tras varios años en los tribunales, en el 2007 el Supremo dio luz verde al Concello para comprar la Torre de Guimarei. Han pasado ocho años desde entonces sin que ningún gobierno se haya decidido a ejercer el derecho de retracto y comprar la Torre de Guimarei.

Dinero y otros problemas

El problema no es solo de dinero. El derecho preferente de compra afecta solo a la Torre, el único elemento del conjunto declarado BIC. No obstante, la puesta en valor del torreón no será fácil sin poder disponer del conjunto completo, para lo que resulta imprescindible que el Concello cierre un acuerdo con los propietarios actuales. Ese pacto vital para la supervivencia no acaba de llegar. Entretanto ni unos ni otros invierten en el monumento. La maleza gana terreno y el conjunto agoniza.

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