Tábora y sus rosquillas centenarias

Adrián D. Bóveda

DEZA

Los melindres de Cándida Tábora ya son conocidos en toda Galicia tras haber ganado la medalla de oro en la Exposición Regional Gallega de 1909

12 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Si por algo es conocida la villa de Silleda en el resto de Galicia, e incluso en algún otro pueblo de España, es por su tradición en alta repostería y rosquillas. Ya en el año 1860, Cándida Tábora las elaboraba para consumo familiar donde su receta casera compuesta por yema de huevo, harina y azúcar, todo batido y cocinado a fuego lento en horno de leña, triunfaba en las sobremesas de la casa. Tuvieron que pasar 20 años para que esta mujer decidiera presentar su receta al concurso de pasteles de la Exposición Regional Gallega de Pontevedra, en la que las rosquillas triunfaron ganando el primer premio del certamen. Pero fue su hijo, José Tábora, el encargado de fundar, en 1902, la confitería que es hoy conocida en el mundo entero por sus rosquillas y melindres tradicionales de yema de huevo, castaña, almendra y mantequilla.

José Manuel García es nieto político del fundador y dueño y regente de la confitería Tábora de la República Argentina, que fue fundada en 1971 como embajadora oficial de la repostería silledense en Santiago, dando servicio a toda la comarca y siguiendo con la tradición de los ancestros de su difunta mujer, Julia Tábora.

Pero si hubo un hito en la historia de esta repostería fue sin duda la medalla de oro en la Exposición Regional Gallega de Santiago que celebra este año su centenario. Los melindres de Silleda, propiedad intelectual de Cándida Tábora, volvieron a triunfar en aquel mítico certamen y exposición, que colocó a la ciudad de Santiago a la vanguardia de Galicia y a las rosquillas de los Tábora en la cumbre de la repostería del momento.

Los tres hijos de José Manuel y Julia han podido estudiar y viven fuera. El dato curioso es que los tres tomaron la decisión unánime de cambiar de orden sus apellidos, para que el sobrenombre de su madre Julia y de la pastelería e identidad de la familia y de las rosquillas de Silleda, pase por lo menos a la siguiente generación. José Manuel afirma que se siente enormemente orgulloso de que sus hijos hayan acudido al registro ya que según él, «o feito de que os meus fillos cambiaran os apelidos de orde, explica o orgullo que senten por pertencer a esta familia de reposteiros».

En Silleda, de donde son originarias las rosquillas, en la confitería Tábora, la tradición continúa con la quinta generación, con José Tábora al frente, que tomó el relevo de su padre, José, y de su abuelo, que llevaba el mismo nombre.