La silenciosa manifestación en A Estrada coincidió con un desasosegante repique
09 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A ojo, eran unos doscientos manifestantes. Quinientos, según las cifras de los sindicatos convocantes. Se concentraron en la plaza del Concello al filo del mediodía y, cuando la comitiva enfilaba la plaza de la Farola, sucedió algo que dejó pensando a buena parte de los manifestantes. Las campanas de la cercana iglesia parroquial repicaron a muerte. Nadie las oiría siquiera si la marea humana avanzase ruidosamente. Pero no sucedió eso. La de A Estrada no fue una manifestación con megáfonos. No se corearon consignas contra la administración ni se gritaron reivindicaciones exaltadas.
La concentración inicial fue tan pacífica que más parecía un minuto de silencio por las víctimas de un atentado que una protesta ganadera. En silencio empezó a avanzar la comitiva. La encabezaba una pancarta con el lema de la jornada: «Esiximos garantía de recollida e prezo». Sencillo y contundente. El grupo hizo el amago de tomar la calle Justo Martínez, pero alguien advirtió que el recorrido «aprobado» discurría por la calle Bedelle. Media vuelta. Algún transeúnte despistado preguntó a los de la cola de qué se trataba. Lo hizo en voz baja, por no romper el respetuoso ambiente.
Entrando en la Farola fue cuando la iglesia completó la banda sonora del funeral. Campanas de duelo por el agro gallego. La interpretación fue unívoca y global. En un lateral de la plaza, un puesto de información de la Cruz Roja completaba el cuadro premonitorio. Varios grupos de ganaderos se miraron y se sonrieron en señal de complicidad.
Subiendo por la calle Peregrina, una mujer rompió el silencio con un aplauso espontáneo. No dijo nada. Solo observó la congregación, leyó la pancarta y se arrancó a demostrar sonoramente su aprobación. También lo hicieron muchos comerciantes y empresarios. Los sindicatos le habían pedido apoyo. A Estrada es un municipio eminentemente rural. Si la leche se paga a cuatro pesetas malamente los agricultores y ganaderos tendrán cuartos para comprarse camisas y para tomarse cañas en el pueblo. Y son muchos, aunque sean cada vez menos.
Los comerciantes debieron captar el mensaje porque ayer prácticamente todos colgaron en sus escaparates un cartel solidarizándose con el sector. Cerrar, solo cerraron algunos. Los datos oficiales dicen que el 40% bajaron la reja.
Al alcanzar la plazoleta se rompió por fin el espeso silencio. Los responsables de las tres organizaciones sindicales convocantes hicieron partícipe al auditorio de la situación del sector y de sus reivindicaciones.
El «preludio de nada»
Abrió el fuego el responsable local del Sindicato labrego Galego (SLG), Marcos Louzao, que no pudo evitar referirse al riguroso silencio que marcó la manifestación y habló de un «silencioso acto que espero que non sexa o preludio de nada». Tomó el relevo José Antonio Novais, de Xóvenes Agricultores, que emulando el estilo publicitario de Gadis animó al auditorio: «Defendamos o noso modo de vida. Loitemos como gandeiros». El responsable de Unións Agrarias, Miguel Soto, mentó las lúgubres campanadas. «Esperemos que non sexan preludio de nada», deseó igual que Louzao y antes de advertir que, si la administración no reacciona, la cívica concentración de ayer mutará en una manifestación «ó modelo francés».
El manifiesto final lo leyó el presidente de los comerciantes locales, Sindo Villamayor. Toda A Estrada, ayer, rezó a su modo por el sector.