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Cuando Bert van Marwijk asumió el cargo, tuvo que hacer frente a una gran desconfianza. El seleccionador oranje, sin embargo, empieza a ganar cada vez más popularidad tras llevar a su equipo a unas inesperadas semifinales del Mundial de Sudáfrica.

El nuevo pragmatismo de los tulipanes da cada vez más alegrías a la hinchada holandesa, así como a su propio entrenador. «Disfruto cuando el equipo me recompensa por el duro trabajo realizado», apunta Van Marwijk. Por ahora parecen haber terminado los tiempos en los que el seleccionador tenía que justificare por el cambio de paradigma en la filosofía futbolística de Holanda.

Formado en el más obrero Feyenoord (contrapuesto al fino estilismo del Ajax) y pulido en el combate del Borussia de Dortmund, Van Marwijk puede darse ahora incluso el lujo de contestar con una lacónica sonrisa a los que le recuerdan las críticas de la gran leyenda del fútbol holandés, Johan Cruyff, que echaba de menos un juego atractivo en las actuaciones «casi alemanas» de la selección. No sólo el histórico 2-1 sobre Brasil en los cuartos de final de Sudáfrica 2010, sino también la racha de 24 partidos sin conocer la derrota le dan la razón al entrenador.

Un complacido Van Marwijk define la táctica de su equipo de la siguiente manera: «Yo nos calificaría como idealistas realistas. Hoy en día uno no se puede limitar sólo a jugar bonito». El gran mérito del seleccionador, de 58 años, es haber armado un equipo unido con un puñado de estrellas de potentes egos. En el Mundial, por ejemplo, Van Marwijk no vaciló a la hora de acabar con las pretensiones excesivas de algún jugador.

Robin van Persie protestó airadamente tras ser sustituido en el partido ante Eslovaquia en los octavos de final, y reclamó al técnico que debía haber sacado del campo más bien a Wesley Sneijder. Van Marwijk respondió con una reunión inmediata del equipo.

El sucesor de Marco van Basten en el banquillo oranje también ha conseguido controlar el ánimo fiestero de sus estrellas. A ninguno se le ocurre ahora celebrar eufóricamente sus buenas actuaciones en los partidos. «Me acuerdo de que en anteriores torneos reinaba un ambiente de fiesta cuando se superaba la fase de grupos o se ganaba un partido. En Sudáfrica no lo he visto ni una sola vez», comentaba recientemente Van Marwijk. «Todos tienen el objetivo puesto en el título. Todo es un poco más controlado».

El propio técnico se ha mostrado también más abierto en los últimos meses. A diferencia de tiempos pasados, cuando Van Marwijk se negaba a renunciar al 4-3-3 preferido en Holanda, ahora no descarta variaciones tácticas en el equipo. «Se tiene que ver qué se necesita para ganar un partido determinado. En los últimos años hemos conseguido un equilibrio cada vez mejor entre evitar los goles contrarios y jugar para ganar. Por eso estamos donde estamos ahora», destaca el entrenador antes de la semifinal contra Uruguay. Y de paso, tratar de lograr como técnico lo que no pudo como jugador: levantar la copa del Mundo que en el 78 vio desde el banquillo irse a las manos de Argentina.

B Noticia true holanda /noticia/deportes/mundialsudafrica2010/2010/07/05/van-marwijk-vence-recelos/00031278349440826717827.htm El entrenador más pragmático de los tulipanes lleva a la selección oranje a un éxito inesperado. Van Marwijk vence los recelos no Dpa /default/2010/07/05/00121278349453511709446/Foto/E_100705-164417.jpg GRANDE_DESARROLLO hor true NIC BOTHMA / Efe