De Bruyne, el Atleti y Thibaut Courtois

Pablo Carballo
Pablo Carballo PATROCINIO-SANTANDER

CHAMPIONS

SUSANA VERA | REUTERS

13 abr 2022 . Actualizado a las 23:32 h.

El futbolista con más talento sobre el césped, y el mejor pagado también, desapareció con media hora por jugarse. De Bruyne fue decisivo en la ida, pero a Guardiola le sobró cuando el Atlético —infame en Manchester— fue consciente de que con aguantar no sería suficiente. El Atleti llegó tarde a la eliminatoria y Kevin se marchó demasiado pronto. El City quedó a expensas de la ventaja. Pep se disfrazó de Cholo. A veces, del dicho al hecho, va un buen trecho. De Bruyne apea al Atleti, al que rechazó en su día, y tendrá enfrente al Madrid de Courtois por una plaza en la final. Cómo es el destino a veces de retorcido.

A raíz de la publicación de su autobiografía, «Mantenlo simple», en la que además de su carrera también hablaba de la relación con la que había sido su pareja, Caroline Lijnen, De Bruyne escuchó como ella le respondía en una entrevista haciendo público un idilio con Courtois. «En una noche, Thibaut me ofreció más que Kevin en tres años». Aquel estropicio sentimental pudo explicar la forma en la que De Bruyne se largó del Chelsea —al que pertenecía Courtois, con el que había labrado amistad en el Genk y en las categorías inferiores de la selección belga— en el invierno del 2014, cuando su rendimiento se había desplomado y Mourinho no contaba con él. El Atlético, que entonces marchaba líder de la Liga, se reunió con De Bruyne para ofrecerle un contrato. Paradojas del destino, en aquel Atleti jugaba cedido Thibaut. Sea por lo que fuera, Kevin rechazó la oferta y se acabó marchando al Wolfsburgo alemán. Allí despegó y el City pagó por él 80 millones dos años después. Hoy, De Bruyne es el pelotero más determinante del City. Y Courtois, Benzema mediante, el tipo más en forma del Madrid.

0 - 0 | El Atlético muere en la orilla sin pólvora

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Estuvo cerca, muy cerca, pero el Atlético se quedó con la miel en los labios. Consiguió reducir al temible Manchester City, tan dominante en Inglaterra, a una versión muy pobre, incluso rácana, pero le faltó pólvora para encontrar el gol que necesitaba y que mereció en una segunda parte de pleno dominio colchonero. Mereció más el conjunto de Simeone, mejorado respecto a lo del Etihad. Fue fiel a sus señas de identidad y aunque le faltó un punto de atrevimiento en la primera parte, tras el descanso ganó metros y asustó a los pupilos de Guardiola, salvados por la campana y recurriendo a esas artes del otro fútbol a priori tan alejadas del libreto del técnico catalán.

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