La gran noche de Vinícius

La velocidad del brasileño, esta vez acertado en la definición, y la precisión de Kroos elevan al Madrid frente a un rival apático


El Real Madrid-Liverpool era el duelo de las 19 Copas de Europa, pero se jugó en el Alfredo Di Stéfano, «un campo de entrenamiento», según Klopp, y lo decidió un chaval de 20 años que, de momento, no sabe lo que es levantar la orejona. Vinícius Júnior, tantas veces menospreciado por su falta de claridad en la definición, se reivindicó con un doblete en la ida de los cuartos de final de la Champions League. Curiosamente lo hizo en el único estadio español donde ya había anotado por partida doble, en un derbi de filiales contra el Atlético de Madrid en Segunda B.

De eso hace casi tres años. Con su descarado desembarco en el máximo nivel a veces es sencillo perder la noción del tiempo. Si es capaz de sumar el gol más habitualmente a su velocidad y desborde, le aguardan muchas más grandes noches como la que protagonizó frente al Liverpool. Por lo de pronto, esta temporada ya lleva seis, uno más que la pasada, y es el segundo máximo realizador madridista por detrás de Karim Benzema.

Zidane dio las bandas a Vini y a Marco Asensio, y la consigna fue clara: romper al espacio. Además, su rival, apático, cometió la imprudencia de permitir pensar a Kroos. El alemán, bien custodiado por Modric y Casemiro, cuajó un partido casi perfecto. 68 pases buenos de 75 intentados, el 91 %, y una precisión total en el arte que desmoronó a los red, el pase largo: 9 de 9.

Vinícius, que avisó pronto con un control exquisito y una carrera para habilitar a Modric en la frontal, entonces en un desplazamiento de Courtois, explotó los huecos que dejaron los de Klopp a espaldas de la zaga. Superó a Alexander-Arnold en la práctica totalidad de los duelos, y además esta vez acertó en sus dos oportunidades.

En la primera domó con el pecho un desplazamiento larguísimo de Kroos y ajustició a su compatriota Alisson. Poco después amenazó en una situación similar y el mal despejé de su par habilitó a Asensio para una definición extraordinaria, tirando de sangre fría para superar con un sombrero al portero.

El balear es otro de los que se reivindican en un Real Madrid que va a más antes del clásico y cuando los títulos llegan a su recta final. Con Benzema, el socio de todos, leyendo donde lo requerían sus compañeros en cada momento, Asensio encontró espacios y dispuso de otras tres oportunidades flagrantes partiendo de una banda derecha donde compartió protagonismo con Lucas Vázquez. El de Curtis cumplió con garantías otra vez en el lateral.

Pero fue el hombre del partido, Vinícius, quien puso la puntilla para la vuelta ya en la segunda mitad en una acción que definió la actitud incomprensible del Liverpool. De un saque de banda sacó petróleo Modric para habilitar la llegada del brasileño.

Los ingleses mantienen esperanzas de estar en semifinales porque Salah encontró el gol en el único disparo entre los tres palos de los suyos. Sin Thiago Alcántara ni Firmino, Klopp apostó por el vértigo, pero encontró una mayor posesión estéril. Al descanso, el Real Madrid había chutado nueve veces y su Liverpool ninguna. La entrada del internacional español formado en el Ureca, ya a los 42 minutos, dio más sentido a la posesión de los red, pero Mané, Salah y Diogo Jota casi nunca encontraron la forma de inquietar a una zaga donde Nacho y Militao hicieron olvidar a Ramos y Varane.

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