Oda a un «fútbol» sin control


Vaya por delante que todos esperábamos un fútbol profundo, un fútbol rápido, un fútbol directo, pero nunca esperábamos un fútbol con tan poco criterio. Los dos equipos se limitaron a jugar directo sobre las espaldas de los laterales, pero sin nada que hilase con ello, no había nada de elaboración en fase intermedia, no había nada de prolongación en fase de finalización, lo que hacía que ese tipo de juego nunca tuviese continuidad, ni criterio.

A la hora de destacar, me quedo con el buen trabajo del Liverpool sin balón, esa presión alta y cómo es capaz de mutar a otro tipo de posicionamientos para organizarse y pasar a presionar de nuevo.

Del Tottenham destaco que fue el que quiso, aunque no pudo poner criterio a su juego ofensivo con la entrada de Moura.

Si hablamos de nombres propios, me quedo con Mané y Origi por el oportunismo en el Liverpool y con Son y Eriksen en el Tottenham.

Decepcionante final en la que aquellos que nos gusta el fútbol con ritmo de juego alto y vertical, asistimos a un despropósito por llevar el balón al área contraria, sin control alguno en el ritmo y sin criterio en cómo se debería hacer.

Algo que resume lo que hemos visto es que creo que es el partido del año, que yo haya visto, que más veces se ha disparado desde fuera del área y con menos sentido, talento y criterio a la hora de hacerlo.

La velocidad sin control no tiene sentido en el fútbol... Y a eso asistimos en la final del Metropolitano.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Oda a un «fútbol» sin control