Brilla el campeón, relanzado por Isco y Bale

Amador Gómez | Colpisa

CHAMPIONS

OSCAR DEL POZO

El Real Madrid firma un debut espectacular ante la Roma en el que la goleada, con golazo incluido de Mariano en su reestreno, se quedó corto

19 sep 2018 . Actualizado a las 23:11 h.

No tendrá tanto gol el Real Madrid sin Cristiano Ronaldo, pero la marcha del portugués ha liberado a todos y en su debut continental el equipo blanco quiso demostrar que aun sin la estrella que garantizaba medio centenar de tantos por temporada está capacitado de nuevo y, más motivado aún si cabe, para escribir otra gloriosa página con una cuarta Copa de Europa consecutiva. Con un juego brillante no exento de trabajo en el estreno en su competición fetiche, fueron Isco y Bale, llamado a ser decisivo en esta Champions, quienes se encargaron de relanzar al campeón ante una Roma sobrepasada por la calidad, el dominio y la ambición de los blancos. El resultado a favor de un equipo comprometido y solidario, con Keylor Navas otra vez titular y héroe en el Bernabéu al evitar el empate al comienzo de la segunda parte, se quedó muy corto.

En un partido completísimo del Madrid, incluso pudo reestrenarse por fin, y lo hizo con un golazo, Mariano, sobresaliente sustituto del extremo galés, ante quien se puso en pie, al igual que con Modric, la afición madridista por su tremendo despliegue e insistencia que tuvo su premio con el zurdazo del 2-0 tras un magistral pase de Modric, cinco minutos después de que el galés lanzase al larguero. El campeón, tan insaciable en conjunto como Cristiano en solitario, está de vuelta y decidido a por la 'decimocuarta' y a hacer disfrutar a un Bernabéu que vivió una noche de fútbol espectacular a la que sólo le faltaron más goles, porque lo impidieron el portero de la Roma y un mayor acierto en el remate.

Con una Roma muy distinta a la que se convirtió en verdugo del Barça en el Olímpico, porque el Bernabéu y el rey de Europa imponen demasiado, el golazo de Isco de libre directo, que emuló al primero de Messi del día anterior, hizo algo de justicia al fútbol desplegado por el Real Madrid en el período inicial, en el que los blancos ya merecieron más de un tanto. Con Bale desatado y el juego preciso y veloz del Madrid, hasta media docena de ocasiones claras tuvo el equipo de Lopetegui en una primera mitad en la que el campeón divirtió al Bernabéu, con un asedio constante durante los 20 minutos iniciales. Se salvó de milagro la Roma por las intervenciones de Olsen y la falta de puntería de los madridistas, que impidieron que los locales reflejasen mucho antes en el marcador la enorme diferencia de juego, de clase y de mando entre unos y otros.