El presidente del club azulgrana justifica la decisión por el contexto generado en los últimos días, después de los silbidos a los campeones del Athletic en San Mamés
26 ago 2026 . Actualizado a las 17:29 h.Laporta a ha decidido cancelar el homenaje previsto del Barcelona a sus ocho jugadores campeones del mundo con España antes del encuentro ante el Athletic. El club azulgrana había sido incluido por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en la gira que lleva el trofeo mundialista por los estadios de Primera División para reconocer a los internacionales que conquistaron el título el pasado 19 de julio.
Joan Laporta confirmó la decisión y explicó que la entidad entiende que no es el momento adecuado para llevar a cabo un acto de estas características. «No se da en el contexto y en el entorno más apropiado, o en el momento más apropiado», señaló. El presidente de la entidad añadió de forma tajante: «El acto no se hará».
La decisión afecta a Joan García, Eric García, Pau Cubarsí, Gavi, Pedri, Dani Olmo, Lamine Yamal y Rodrigo, los ocho futbolistas del Barcelona que forman parte de la plantilla y que se proclamaron campeones del mundo con la selección española. El club ya tuvo ocasión de reconocerlos el pasado domingo en el Martínez Valero, donde el Elche les entregó una placa conmemorativa antes del partido.
Condicionado por el precedente de San Mamés
El Barça toma esta decisión después de que el homenaje celebrado en San Mamés a los tres mundialistas del Athletic estuviera marcado por una división evidente en las gradas. Unai Simón, Aymeric Laporte y Nico Williams saltaron al césped con la Copa del Mundo y recibieron un pasillo formado por sus compañeros, los jugadores del Sevilla y el equipo arbitral.
La celebración, sin embargo, no fue unánime. Desde la grada de animación se escucharon silbido y cánticos de protesta, entre ellos «español el que no bote», mientras los tres futbolistas mostraban el trofeo ante el público. Con el paso de los minutos, los aplausos de otros sectores de San Mamés fueron ganando protagonismo, aunque el ambiente terminó dejando una imagen muy alejada de la celebración unánime que se pretendía.
Los pitos no se limitaron a los jugadores. El seleccionador español, Luis de la Fuente, también recibió la protesta de parte de la grada desde el palco. Días después, el técnico reconoció su decepción por lo sucedido: «Siento pena, así de claro».
El episodio de Bilbao se convirtió así en el primer gran ejemplo de que el homenaje a los campeones del mundo podría trascender lo estrictamente deportivo. La RFEF había planteado estos actos como una forma de acercar el trofeo a las aficiones de los seis clubes de Primera que cuentan con internacionales campeones del mundo, con la intención de que los seguidores pudieran participar de la celebración.
«El fútbol debe servir para unir»
En este contexto, Joan Laporta ha optado por no exponer a sus futbolistas a un acto que, a juicio de la directiva, podría generar un ambiente de confrontación. El presidente azulgrana insistió en que el fútbol debe quedar al margen de cualquier enfrentamiento y defendió que «debe servir para unir y no para generar ciertos enfrentamientos que no convienen a nadie.
La decisión supone un cambio respecto al calendario inicialmente previsto por la Federación. El Camp Nou debía ser este jueves uno de los siguientes escenarios de la gira del trofeo, después de los reconocimientos realizados en el Metropolitano y San Mamés. A los silbidos del estadio del Athletic, se suma el conflicto sucedido en Elche. El pasado domingo, antes del partido entre el Elche y el Barcelona, se produjo un enfrentamiento entre agentes de la Policía y un aficionado azulgrana en los alrededores del Martínez Valero.
El contexto ha provocado que el Camp Nou no repita el ritual que se venía haciendo con los campeones del mundo. La Copa del Mundo no será levantada por los ocho internacionales azulgranas ante su afición y el homenaje quedará suspendido. La decisión de Laporta pone fin a un acto que estaba concebido como una celebración deportiva, pero que llega rodeado por un contexto especialmente sensible después de las imágenes de San Mamés.
El Barcelona evita así que el reconocimiento a sus campeones pueda convertirse en un nuevo escenario de silbidos, protestas o división en las gradas. Una medida que modifica el guion previsto por la RFEF y que vuelve a colocar al club azulgrana en el centro del debate sobre la relación entre fútbol, identidad y selección.