Rodrigo Conde: «Los Juegos están en la cabeza desde París, todo lo demás es mero trámite»

M. V. F. VIGO / LA VOZ

DEPORTES

Rodrigo Conde (derecha) y Caetano Horta, pletóricos en el podio.
Rodrigo Conde (derecha) y Caetano Horta, pletóricos en el podio.

Al deportista le pesaba que no llegaran los podios en los últimos años

05 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Rodrigo Conde (Moaña, 1997) ha vuelto al podio años después como subcampeón europeo de doble scull junto a Caetano Horta. Ambicioso hasta decir basta, las medallas nunca dejaron de ser su objetivo y no lograrlo en este tiempo le generó dudas ahora disipadas. Va a por todas con la vista puesta en Los Ángeles desde el mismo día en que se tuvo que conformar con el diploma en París.

—¿Cómo se siente tras haber conquistado esta medalla?

—Llevaba mucho tiempo sin conseguir una medalla, así que es como un punto y aparte. Llevábamos unos años atascados, no conseguíamos volver al podio y haberlo logrado en este Europeo, peleando cerca del oro, es muy importante para mí. Me resuelve las dudas que tuve en estos años.

—¿Cuáles eran esas dudas que se le pasaban por la cabeza?

—Llegas a pensar si ya se había pasado nuestro momento, si estábamos haciendo las cosas bien... Te preguntabas por qué las cosas no salían como en el 2022. Con este campeonato, cerramos esa fase de dudas y entramos en la fase de «vamos a por todas».

—Por lo que dice, ¿le pesaba ese tiempo sin medallas?

—Sí. En el 2022 fuimos campeones del mundo y, a partir de ahí, parecía que todo iba a ser igual y que todos los años iba a ser así. Luego, te encuentras con la realidad de que en el deporte nunca puedes mantenerte arriba siempre. Hay días que se hacen difíciles, pero con trabajo y esfuerzo, las cosas acaban saliendo. Y este es el ejemplo. Nos da confianza, supone un borrón y cuenta nueva, saber que estamos en el camino correcto y que hay que seguir mejorando.

—Llegó a decir tras una Copa del Mundo que habían estado perfectos, pero habían sido cuartos.

—Sí. Pensaba: «Joder, tan cerquita... ¿En qué nos estamos equivocando? ¿Qué es lo que falla? Realmente, nada. No hemos cambiado nada para este Europeo en la preparación, solo la embarcación. Caetano y yo somos bastante pequeños en peso, la cambiamos por una más pequeña que nos iba mucho mejor y eso sí que se ha notado en el campeonato.

—Ahora está con Horta, tras cerrar etapa con Aleix García. ¿Cómo se gestionan estos cambios?

—El deporte no dejan de ser números y si fallas el día que no puedes fallar, viene otro por detrás y te puede quitar el sitio. Es lo que le pasó a Aleix, que tuvo un ataque de alergia justo antes de la competición interna más importante para nosotros del año y se quedó fuera de la embarcación. Caetano venía apretando mucho y fue más rápido.

—Más allá de esta plata, ¿qué tal estaba siendo la compenetración entre ustedes?

—Muy buena. Tenemos un carácter parecido dentro del bote y pensaba que íbamos a tener algún problema de entendimiento, porque los dos somos gallos de pelea cuando la tensión sube y están las ganas de competir. ¡Pero qué va! Nos entendemos súper bien, no hemos tenido ningún roce, todo lo contrario. Siempre apoyamos lo que dice el otro y estamos encaminados al mismo objetivo. Es muy cómodo y muy fácil competir con él, estoy a gustísimo.

—¿Tiene un componente especial que sean un bote formado por dos gallegos?

—Me lo preguntan mucho. Igual por ser los dos gallegos se nos hace más sencillo entendernos, pero no lo sé. La verdad es que con todos mis anteriores compañeros también me había entendido bien.

—¿Ya tienen los Juegos en mente?

—Los Juegos llevan en la cabeza desde que terminaron los otros. Todo lo demás es un mero trámite para los Juegos. Sabemos que tenemos que seguir trabajando para estar donde queremos cuando llegue el momento. Vamos visualizando el año de los Juegos y lo demás es un acompañamiento.

—Nunca ha ocultado que tiene una espina con París.

—Sí. Fue un palo bastante gordo para Aleix y para mí. Teníamos la seguridad de que estaríamos peleando las medallas, y lo estuvimos, pero nos quedamos rezagados. Nos pilló novatos y nos quedó grande. Hay que aprender a gestionarlo y en eso estamos. Ahora, lo más inmediato es el Mundial de Uzbekistán, a finales de agosto.

—Con su ambición habitual, no es difícil intuir cuál será su objetivo.

—Sí (risas). Ya se sabe cuál es.