Víctor Marco: «Se trabajaba súper tranquilo y es así como se consiguen los objetivos»
DEPORTES
El ex jugador del Lugo, en el que jugó cinco temporadas ganando una Liga de Segunda B, un ascenso a Segunda División y tres permanencias en Segunda, visitó la ciudad once años después de su marcha
03 ago 2026 . Actualizado a las 21:41 h.Víctor Marco Soler (Valencia, 1982) es uno de los futbolistas más importantes de la historia del Club Deportivo Lugo. Jugó cinco temporadas entre el 2010 y el 2015 consiguiendo un campeonato de Liga de Segunda B, un ascenso a Segunda y tres permanencias en Segunda sin nunca pisar puesto de descenso. Un lateral zurdo que se reconvirtió a central en Lugo. Un faro en salida de balón, rápido a campo abierto, ganador de duelos, sobresaliente al corte, con capacidad en el juego aéreo ofensivo y, sobre todo, un lucense más, un compañero que hizo grupo, que transmitía humildad y profesionalidad. Y las sigue transmitiendo.
—¿Cómo es su día a día ahora mismo?
—Estoy trabajando de transportista en el puerto de Valencia, en el sector marítimo de contenedores y con transporte terrestre. Estoy muy contento y muy feliz con el cambio.
—¿Cómo es ese trabajo a nivel de desgaste y a nivel físico?
—Cambia muchísimo respecto al fútbol, muchísimo. Es un trabajo un poco más sedentario, estar muchas horas sentado, de ir para arriba y para abajo, de algún viaje, hago algún viaje por aquí y algún viaje a Madrid o a algún otro lugar. Cuando acabo la jornada, salgo a hacer ejercicio o a pasear o al gimnasio porque es un trabajo sedentario.
—¿Cómo fue el proceso de ser futbolista a dejar de ser futbolista?
—Yo ya había pensado, antes de dejar el fútbol, sacarme los carnés de entrenador. Saqué tanto el nivel 1 como el nivel 2. No quería dejar el fútbol de lado inmediatamente después de dejar de ser futbolista, dejar el fútbol tan de golpe. Y también me saqué los carnés de tráiler. Cuando dejé el fútbol, fui segundo entrenador del Atlético Saguntino, un equipo de Tercera División, de aquí de la Comunitat. Pasé toda la temporada de segundo entrenador, fue una temporada bastante buena, pero llegó el problema del coronavirus, nos tocó parar, se paró todo. Lo vi como que yo no estaba del todo convencido, incluso estando a gusto de segundo entrenador y ayudando a los chavales. Yo necesitaba un cambio para estar más tranquilo en ese sentido. Busqué esta opción actual, llevo ya unos cuantos años y estoy muy contento y feliz.
—¿Cómo recuerda la llamada del CD Lugo en el verano del 2010?
—Yo tenía varias opciones, podía volver al Mérida y tenía alguna opción más. Y gracias a Carlos Tornero, que estaba en Lugo, amigo mío de Valencia con el que jugué muchos años en el Levante de pequeño, me habló muy bien de la ciudad, de la directiva y de lo que bien que se vive en Lugo. Y, al final, decidimos junto a mi familia firmar en el Lugo. También fue una llamada de Carlos Mouriz, que me convenció y fue totalmente un acierto.
—¿Recuerda lo que le dijo Carlos Mouriz?
—Sí, me acuerdo que me dijo que era un club muy familiar, que iba a estar muy a gusto y que íbamos a hacer un equipo competitivo dentro de las posibilidades económicas. Y fue así, tal cual me lo describió. Era como una familia y me sentí muy cómodo desde el principio, desde la primera temporada que llegué, que fuimos campeones.
—Usted se convirtió en Lugo en un faro en salida de balón. Llegó a Lugo siendo lateral zurdo y Quique Setién lo reconvirtió en central zurdo. ¿Cómo fue ese proceso?
—Sí, recuerdo que yo llegué como lateral izquierdo. Como central, estaba Pablo (Ruiz). José María "Melli" Belfortti no había llegado todavía, llegó después de la pretemporada. Había un poco de necesidad. Entonces, Quique (Setién) decidió poco a poco ir metiéndome como lateral izquierdo y fue totalmente un acierto porque tenía tantas ganas y tanta hambre que me vino genial ese cambio. También estaba Manu (Rodríguez Morgade), que llevaba muchos años en el club, que era un referente y quizás iba a ser complicado jugar ahí. Fue totalmente un acierto de Quique que me reconvirtiera a central porque me adapté muy rápido.
—¿Cómo fue ese entendimiento con Manu en el campo porque ambos ocupaban la parte izquierda y era la salida de balón del equipo junto a Carlos Pita?
—Sí, nos acoplamos muy bien, la idea de juego era muy clara, era muy sencillo lo que propuso Quique, era muy fácil adaptarse y, a base de trabajarlo, tanto con Manu, Pita, Belfortti y Pablo nos adaptamos muy rápido. Me acuerdo que estaba (Miguel) Escalona de portero y Javi Pita. Estaba también Marcos (Rodríguez) en salida de balón, que hizo muy buena pareja aquella temporada con Carlos Pita. También estaba Claudio Monti, que vino y tengo muy buen recuerdo de él, fue un jugador excepcional, dio mucho por el club. Fue una temporada muy buena, de aprender muy rápido los conceptos, de acoplarme muy rápido y el juego salió con esa tranquilidad que ellos transmitían.
—¿Cómo era su entendimiento con José María "Melli" Belfortti, su compañero en la posición de central, en este caso derecho, y también un especialista en la salida de balón?
—Sí, "Melli" tenía un tranquilidad brutal, competía en los partidos mejor que entrenaba. Sí que es verdad que él no era tan rápido como yo, en ese sentido nos intentábamos combinar y estar cerquita uno del otro, pero a nivel de salida de balón, de tranquilidad y lo que competía, fuimos una pareja bastante fuerte esas temporadas, junto también con Pablo (Ruiz) en nuestra primera temporada. Pablo empezó jugando, luego ya dejo de jugar más porque entró "Melli". La primera temporada fuimos el equipo menos goleado.
—¿Cómo recuerda el ambiente en el estadio Ángel Carro durante los playoffs por el ascenso a Segunda en esa temporada 2010-2011?
—El ambiente fue brutal. Yo recuerdo la final de campeones contra el Murcia, que perdimos allí 2-0. Volvimos a casa y les pegamos un baño tremendo de fútbol, íbamos ganando 1-0, nos anulan un gol en los últimos minutos a (Javi) Ballesteros, me acuerdo que era una falta dudosa, con lo cual yo también perdí un poquito los papeles con el árbitro. No me expulsó de milagro. Luego volvimos a tener la mala pata de tener una final otra vez en casa, contra el Alcoyano y de perderla. Esa final contra el Alcoyano me hizo bastante daño porque éramos superiores a ellos, se nos escapó en casa por un detalle. Éramos un equipo superior y podíamos haber ascendido perfectamente en nuestra casa. Hacía muchísimo calor en Lugo, como 40 grados, el campo estaba a reventar. Fue un ambiente brutal el que tuvimos. Fue una pena, pero, mira, el fútbol nos devolvió el trabajo y el esfuerzo que hicimos la primera temporada y lo conseguimos en la temporada siguiente siendo más complicado.
—¿Cómo recuerda la temporada 2011-2012 que termina con el ascenso ganando los tres partidos de las eliminatorias en casa y jugando las vueltas fuera?
—Me lesioné en el partido contra el Real Madrid Castilla en la segunda vuelta en casa, en un partido bastante malo por nuestra parte, me lesioné en una jugada fortuita con Joselu (Mato), me hice una fisura en el maléolo y me tiro como dos meses y medio o tres de baja. Yo llegué muy justito al playoff, el equipo estaba bien, ese playoff no lo pude disputar, pero estuve apoyando desde fuera y apoyando en todo. Fue un playoff bastante complicado contra el Eibar, donde allí se generó un poco de revuelo con unas declaraciones de (Javier) Mandiola, que fueron bastante desafortunadas por su parte, y eso también generó un burbuja dentro de nuestro vestuario, nos hicimos más fuertes y pasamos esa eliminatoria con bastante sufrimiento. Luego llegó el Atlético Baleares, que fuimos superiores en casa, y luego fuimos allí. Dani (Martín Alexandre), el que jugó en el Betis, hizo unas declaraciones desprestigiándonos un poco, diciendo que quién era el Lugo, quién jugaba en el Lugo y eso hizo que nos hiciésemos muy fuertes dentro del vestuario. Pasamos esa eliminatoria con mucho sufrimiento con un Diego Rivas espectacular. Diego Rivas estuvo estelar contra el Eibar y el Atlético Baleares. Contra el Cádiz, el partido en casa fue muy bueno por nuestra parte, les arrollamos. Sabíamos que allí íbamos a sufrir porque nos metieron un gol al final del partido de ida y fue 3-1. El partido en Cádiz fue muy duro, fuimos mejores en la prórroga y fuimos mejores en los penaltis tirándolos con mucha tranquilidad.
—¿Cómo recuerda la celebración en Cádiz y a la llegada en Lugo?
—La celebración en el Carranza fue bestial, ese ascenso allí fue memorable, inolvidable, todos juntos, luego la cena. Cuando volvimos a Lugo estaba todo el mundo esperándonos, fuimos a la Praza Maior, estaba a reventar, con el autobús descapotable, fue un cúmulo de sensaciones brutales, eso nunca se olvidará.
—¿Qué le viene a la memoria en la primera temporada en Segunda?
—Sí que es verdad que cuando ascendimos nos quedamos muy pocos. Fue una pena porque el equipo se desmanteló un poco, se hizo un equipo para Segunda División, yo tuve la suerte de quedarme y de poder continuar junto con Manu, Pita, Fran Pérez, Melli (Belfortti), Iago (Díaz) y Gerardo Berodia. Berodia estuvo hasta enero. Fuimos muy pocos los que pudimos continuar y se formó un equipo muy competitivo. Me costó un poco entrar porque la competencia era muy alta. Entré por lesión de Fran Pérez contra el Huesca, en un debut un poco agridulce porque perdimos, pero Quique decidió darme continuidad, yo trabajé mucho y muy duro para poder tener esa continuidad y me la gané a base de sudor y esfuerzo. Tuve continuidad y pude hacer una buena temporada tanto la primera como la segunda en Segunda. Ya al final de la segunda tuve problemas en los tendones, en el Aquiles, me fui de vacaciones y, cuando volví, seguía igual. Estuvimos a punto de decidir operarme porque tenía bastante tocado un tendón. Al final, seguí un tratamiento de factores de crecimiento y de reposo. Pasé tres o cuatro meses bastante malos. La tercera temporada fue complicada, el equipo estaba bien, lógicamente estaba asentado en Segunda, estábamos haciendo buenas temporadas, manteniendo al equipo y consolidándolo, pero, para mí, esa tercera temporada en Segunda fue un poco dura por las lesiones y porque no tuve esa continuidad que nos gusta a todos los jugadores, lógicamente.
—¿Qué partidos en Segunda recuerda especialmente?
—Un partido en Zaragoza que ganamos con gol de (Enzo) Rennella, con un cambio de orientación mío y centro de (David) De Coz. Ganamos allí sufriendo, es un partido muy recordado para mí. Luego el de casa también, contra el Zaragoza tuve la suerte de que hice buenos partidos, tanto allí como aquí, metiendo en Lugo un gol de cabeza muy importante para la victoria y porque venía de camino mi hija Claudia y lo pude celebrar dedicándoselo, tanto a ella como a mi mujer y a mi hija mayor. Tengo buenos recuerdos de muchos partidos, pero esos dos contra el Zaragoza son de los que más me quedaron en la memoria.
—¿Qué significan para usted Manu, Carlos Pita y Fernando Seoane?
—Esas temporadas con ellos fueron muy buenas, gente muy sana, muy trabajadora. Los que no éramos gallegos transmitíamos como ellos siendo nosotros de fuera, transmitíamos ese trabajo, ese respeto, ese amor que teníamos por los colores, dábamos todo por el club y hacíamos también que se transmitiera al resto porque fuimos los que logramos el ascenso junto con Melli (Belfortti), con Fran (Pérez), con Iago (Díaz) también. Iago es de la cantera y se hizo un hueco en el equipo, se hizo un equipo muy sano, nada de mucha jerarquía o de uno más que otro, sino que todos remábamos en la misma dirección y todos nos apoyábamos. No había prácticamente rencillas en el equipo. Fue una de las claves, esa unión, esos valores que se transmitían tanto por nuestra parte como por parte del club, tanto Carlos (Mouriz) como José (Bouso) transmitían esos valores y esa tranquilidad. Quique también, era todo como una unión muy grande. Recuerdo que cuando los resultados no salían, cuando los resultados eran buenos o no eran tan buenos, Carlos bajaba al vestuario y decía que iba a seguir todo igual, que no iba a cambiar nada, que Quique iba a seguir siendo el entrenador, que nosotros íbamos a seguir trabajando igual, que estuviéramos totalmente tranquilos, que teníamos el respaldo tanto de él como del presidente. En ese sentido, se trabaja súper tranquilo y es que es así como se consiguen los objetivos.
—¿Qué recuerdo tiene de José Bouso?
—Es el presidente que menos se ha metido en temas deportivos que yo haya tenido de todos los equipos por los que he pasado. Nunca bajó al vestuario, siempre era todo apoyo, se mantenía a un lado en lo deportivo y no se metía en nada. Hacíamos comidas y era un tío súper campechano, nos transmitía tranquilidad, solo que trabajáramos y que ya saldrían los resultados. Fue una de las claves. Ninguna presión por parte de ellos, cero presión, tanto por parte del presi como de Carlos. Acuérdate de cómo trabaja Quique así, era impresionante trabajar así, sin ninguna presión, con el mismo juego, con el mismo trabajo y con la misma dedicación. Y, al final, fue como llegaron los éxitos.
—¿Cómo era jugar en el estadio Ángel Carro?
—La afición la teníamos siempre de nuestro lado. ¡Fueron temporadas tan buenas! En ningún momento sentí que nos silbaran, que no nos apoyaran. Yo estuve en los mejores años, claro. La grada de detrás de la portería norte era impresionante, cada vez que había un córner eso parecía la liga inglesa, era como una celebración y una presión para el equipo rival bastante grande y eso que en el estadio éramos 4000 personas. Se generó un ambiente. Al principio, a la gente le costaba bajar al estadio, luego la gente se empezó a enganchar y estaban siempre de nuestro lado. Incluso no subiendo a Segunda la temporada que quedamos campeones, la afición bajaba al campo, nos manteaba y nos daba su apoyo. Lo recuerdo perfectamente, esa imagen la tengo grabada.
—¿De qué momentos de su carrera guarda mejor recuerdo fuera del CD Lugo?
—Mis años tanto en el Valencia CF como en el Levante cuando era más jovencito, en la cantera, que fueron años muy especiales para mí. Pero la mejor sensación para mí fueron los años que pasé en Lugo porque fue el club que me dio la confianza para poder seguir y jugar en el fútbol profesional. La verdad es que sí tuve buenos momentos en Mérida, hubo buenos momentos en Lleida y en el Mensajero, cuando fui a la isla de La Palma, que también fui muy querido allí, con equipos más pequeños. Pero mi mejor época fue, sin duda, en Lugo por todo lo que se consiguió y todo lo que pude disfrutar a nivel personal.
—¿Cómo es vivir y trabajar en una isla tan pequeña como La Palma?
—Nos acoplamos muy bien, el club era también muy familiar y estuve muy a gusto, nos trataron muy bien, tanto a mí como a mi familia. Estuve muy a gusto en la isla, una isla pequeña, una isla donde el clima era muy bueno y donde estuve muy a gusto esa temporada y media. Y, sin duda, el peor momento fue cuando fiché en el Huracán Valencia.
—¿Cómo fue esa experiencia, que además era en Valencia, en su casa?
—De las peores, de lo peor que se puede vivir en el fútbol, donde el club casi asciende a Segunda División la temporada anterior a llegar yo. Cuando no sigo en el Lugo, yo tuve la oferta del Racing de Santander, del Racing de Ferrol y del Recreativo de Huelva. Y, por circunstancias, quise volver a casa ya, llevaba muchos años fuera con la familia, estaba un poco cansado y fue una decisión bastante mala porque el club desapareció en seis meses, me tuve que ir yo solo media temporada a La Palma porque mis hijas estaban ya asentadas en el pueblo. Fue un cambio bastante malo para mí, fue muy malo.
—¿Cómo fue jugar un partido de vuelta por el ascenso a Segunda con el Conquense en el estadio Santiago Bernabéu contra el Real Madrid Castilla en el 2005?
—¡Vaya, no me acordaba hasta ahora que me lo has recordado! Fue una experiencia también de las mejores. Ya puedes apuntar ahí otra (se ríe). ¡Es que como guardo tan buen recuerdo de Lugo se me escapan cosas! Esa temporada en Cuenca fue la primera que salí de casa, salí del Levante. Estuve dos temporadas en el Conquense. En la primera, nos metimos en playoff y jugamos la final contra el Real Madrid Castilla en el que estaban (Roberto) Soldado, (Javier) Jurado, (Roberto) Trashorras, (Rubén) De la Red, (Álvaro) Arbeloa, (Javier) Paredes, etcétera. Estaba también Ernesto (Gómez), que fue después mi compañero en el Lugo durante dos temporadas. Tenían un equipo como siempre ha tenido el Real Madrid. Los pusimos en un apuro con 60 000 personas en el Bernabéu, un domingo a las doce de la mañana. Lo recuerdo con pena porque les metimos en un apuro, en Cuenca nos habían ganado 0-2 con goles de Soldado y de Jurado. En el Bernabéu metió un gol el mítico Mikel Rico, que luego jugó en el Athletic Club, era el 0-2 en el Bernabéu, fue un pase largo mío desde el medio del campo, que (Santiago) Castillejo, mítico delantero de Osasuna, del Numancia y de algunos equipos de Segunda B, la dejó de cara al borde del área a Mikel Rico y no era falta. Fue una pena porque íbamos a la prórroga. El 0-1 lo marcó Alberto Alejandro. Teníamos contra las cuerdas al Real Madrid porque se les vino un poco grande esa presión del Bernabéu y que nos pusiéramos por delante en el marcador hizo que les costase muchísimo hacernos daño y estuvimos a punto de darles un susto.
"Me hubiera gustado seguir y terminar mi carrera en el Lugo"
Víctor Marco responde a un cuestionario sentado en la Praza do Cantiño de Lugo.
—¿Su mejor recuerdo de Lugo?
—Sin duda, el ascenso en Cádiz, por supuesto. Fue nuestro mejor momento y el más especial, claro.
—¿Qué momentos y partidos destaca de sus tres temporadas en Segunda División con el Lugo?
—Me quedaría con mi debut, que fue contra el Huesca, aunque no fue un buen partido porque, al final, no logramos la victoria. Me quedaría también con el partido contra el Zaragoza en casa, que metí el gol de la victoria. También tengo otros grandes recuerdos.
—¿Cuáles son sus lugares favoritos de Lugo?
—El centro, el centro es precioso, A nosotros nos encantaba venir a pasear con la familia, con las niñas, que eran muy pequeñas, y el río Miño, que es un espectáculo dar paseos por allí, sus zonas tan verdes. Es una ciudad preciosa.
—¿Qué compañeros destaca?
—Me quedo con los gallegos, con Manu y Pita conseguimos el ascenso. De la época de Segunda, teníamos más relación con (David) De Coz, con José Juan (Figueiras) por las familias, por los niños, hicimos un grupito muy majo.
—¿Qué representó Quique Setién en su carrera y esa conversión de lateral izquierdo a central?
—Para mí, Quique fue el mejor entrenador que tuve a lo largo de mi carrera, fue el que mejor transmitió la táctica y el juego. Quique fue un espectáculo en todos los sentidos.
—¿Qué mensaje le envía a la afición del CD Lugo?
—Ojalá se volviese a crear esa unión que hubo durante esas temporadas que estuve yo aquí, que fueron las mejores de la historia del club, que se formara una gran familia, se volviera a ascender y poder mantenerse en la categoría, que es donde creo que tiene que estar el club y la ciudad. También sé que están mejorando, que la Xunta se está preocupando por mejorar las instalaciones y el Ángel Carro. Espero que puedan dejar muy bonito el estadio. Y espero volver también.
—¿Un objetivo no cumplido en el Lugo?
—Me hubiera gustado retirarme en el Lugo por todo lo que viví, por mi familia, lo a gusto que estábamos y por la familia que era el club. Yo terminé contrato con 33 años y podía estar dos o tres temporadas buenas. Quizás por el cambio de mandatario fue una de las claves para que yo no continuara, que entrara Tino Saqués hizo que yo no continuara en el club.
—¿Qué recuerdo tiene de Pelayo Novo, ex compañero en el Lugo?
—Pelayo fue un compañero espectacular, guardo muy buen recuerdo de él, teníamos muy buena relación. Era muy buen chaval, Pelayo era un trozo de pan.