La paz llega a Vallecas, pero el equipo sigue sin estadio

JAVIER VARELA MADRID / COLPISA

DEPORTES

Iván Balliu e Isi Palazón, capitanes del Rayo, durante la reunión.
Iván Balliu e Isi Palazón, capitanes del Rayo, durante la reunión. Chema Moya | EFE

El Rayo cede ante la Comunidad y acepta abrir la instalación mientras el Gobierno regional ofrece apoyo para jugar en Butarque si fuera necesario

03 ago 2026 . Actualizado a las 17:21 h.

El pulso ha terminado, al menos por ahora. Después de días de acusaciones cruzadas, informes demoledores sobre el estadio de Vallecas y la amenaza de que el Rayo tuviera que empezar la Liga lejos de su barrio, el club y la Comunidad de Madrid escenificaron este lunes un principio de acuerdo.

Dos horas y media de reunión bastaron para que ambas partes salieran con un mensaje común: colaborar. El Rayo se compromete a facilitar toda la documentación pendiente y a abrir las puertas del estadio para que los técnicos puedan verificar el alcance de las deficiencias detectadas. La Comunidad, por su parte, ofrece respaldo económico para que, si el cierre temporal resulta inevitable, el equipo dispute sus partidos en Butarque y no en Burgos, para que permanezca en la región.

La cita, celebrada en la sede de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, reunió al presidente del club, Raúl Martín Presa; al vicepresidente José María Sardá; a los capitanes Isi Palazón e Iván Balliu; al abogado de la entidad y al consejero Mariano de Paco Serrano. Fue el primer contacto directo después de que el Ejecutivo regional endureciera el tono contra el club la pasada semana por no responder a los requerimientos administrativos y por el deterioro del estadio, cuya auditoría ha puesto sobre la mesa problemas estructurales y de mantenimiento.

Presa evitó hacer declaraciones al término del encuentro. Solo dejó una frase, casi un deseo, antes de abandonar la Consejería: «Esperemos jugar en Vallecas».

Quien sí compareció fue Mariano de Paco, encargado de explicar el giro producido durante la reunión. El consejero insistió en que el conflicto nunca ha sido una batalla política entre la Administración y el club, sino una exigencia de responsabilidades. «Hemos dicho al club que tiene que cumplir sus obligaciones: las que incumple desde que no contestó a nuestros requerimientos y las de mantenimiento, según arrojan los datos de la auditoría», señaló.

Además, quiso dejar claro que «esto no es un enfrentamiento, sino una reclamación de responsabilidad desde la Administración al propio club».

La colaboración, aseguró el consejero, no debe limitarse a una visita puntual. «Le he pedido colaboración al club y se ha comprometido a ello. No solo mañana, sino durante todo el proceso y mientras el Rayo esté en el estadio, que espero sea de manera indefinida».