La primera gran derrota de Infantino: renuncia a privatizar parcialmente el Mundial

Javier Varela

DEPORTES

Gianni Infantino, antes de la final del Mundial entre España y Argentina
Gianni Infantino, antes de la final del Mundial entre España y Argentina MARK J REBILAS | REUTERS

El rechazo de las federaciones ha hecho inviable un proyecto valorado en 20.000 millones de dólares

01 ago 2026 . Actualizado a las 10:02 h.

Derrota de Gianni Infantino. El presidente de la FIFA ha tenido que retirar el plan más ambicioso de su mandato tras comprobar que carecía del respaldo necesario para sacarlo adelante. Apenas unos días después de presentar a las 211 federaciones un proyecto para abrir el negocio del Mundial al capital privado, el organismo anunció este viernes que renuncia a la iniciativa.

No ha sido un cambio de estrategia, sino una retirada forzada por la rebelión de las principales confederaciones del fútbol mundial. El propio comunicado de la FIFA reconoce implícitamente el fracaso: la propuesta «ha generado división» y, en consecuencia, «no seguirá adelante».

Lejos del triunfalismo habitual de Gianni Infantino, el comunicado oficial asume que el proyecto no logró el consenso imprescindible. «Aunque algunos miembros apoyaban la propuesta, quedó claro que otros tenían preocupaciones significativas», admite la FIFA, que añade que su prioridad es «preservar la unidad de la organización». La conclusión es evidente: el presidente ha tenido que renunciar a una iniciativa que él mismo había impulsado como uno de los grandes proyectos económicos de la próxima década.

El plan contemplaba la creación de una nueva sociedad comercial para gestionar y explotar los derechos del Mundial y otros activos de la FIFA, abriendo la puerta a la entrada de fondos de inversión privados en el negocio más rentable del fútbol. La operación, valorada en torno a 20.000 millones de dólares, pretendía multiplicar la capacidad financiera del organismo, pero despertó un rechazo inmediato entre varias de las principales confederaciones.

La oposición creció con rapidez. La UEFA lideró la contestación, secundada por otras confederaciones y numerosas federaciones nacionales, que alertaron del riesgo de diluir el control institucional sobre el principal activo del fútbol mundial. La amenaza, que incluía no participar en competiciones organizadas por la FIFA, era una fractura sin precedentes que dejó a Infantino sin margen para someter la propuesta a votación en el Comité de la FIFA del próximo mes de marzo del 2027.

En su comunicado, la FIFA insiste en que la decisión responde al deseo de «mantener la cohesión» entre sus miembros y recalca que seguirá buscando fórmulas para aumentar sus ingresos «en beneficio del desarrollo del fútbol». El mensaje intenta transmitir una imagen de consenso, pero deja en evidencia justamente lo contrario: el organismo ha tenido que renunciar al proyecto para evitar una crisis interna.

La marcha atrás supone el mayor revés político de Infantino desde que llegó a la presidencia en 2016. Acostumbrado a sacar adelante reformas de enorme calado, desde la ampliación del Mundial hasta la expansión del calendario internacional, el dirigente suizo ha comprobado esta vez que su autoridad tiene límites cuando las grandes confederaciones deciden actuar de forma coordinada.

El Mundial seguirá siendo un activo íntegramente controlado por la FIFA. Lo que ya no parece tan indiscutible es el poder de su presidente. El intento de privatizar parcialmente la competición ha terminado donde pocos imaginaban hace apenas una semana: archivado por falta de apoyos y convertido en la primera gran derrota política de la era Infantino. Veremos si no le pasa factura.