La UEFA declara la guerra a Infantino por su plan para privatizar el Mundial

Javier Varela COLPISA

DEPORTES

Gianni Infantino durante un partido del pasado Mundial.
Gianni Infantino durante un partido del pasado Mundial. Agustin Marcarian | REUTERS

El organismo europeo carga contra el proyecto de la FIFA para dar entrada a inversores privados en la Copa del Mundo y advierte de que «ha cruzado una línea»

28 jul 2026 . Actualizado a las 19:15 h.

La fractura entre la UEFA y la FIFA ya no admite disimulos. Apenas unas semanas después del enfrentamiento provocado por la retirada de la sanción a Folarin Balogun, el organismo que preside Aleksander Ceferin ha vuelto a cargar con dureza contra Gianni Infantino. Esta vez, el detonante es la creación de una sociedad mercantil —llamada FIFA Forward Enterprise (FFE)— que agruparía los derechos comerciales del Mundial y del Mundial de Clubes para vender participaciones a inversores privados.

La respuesta de la UEFA a la información desvelada por The Times fue inmediata y contundente. «Esto traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar. La UEFA se lo toma muy en serio. Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol, así como ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos a quienes les preocupe el futuro de este deporte», señaló el organismo europeo en un comunicado.

No se quedó ahí y fue más allá con un mensaje directo a la FIFA: «El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo».

Inquietud de la UEFA

La organización mantendría el control mayoritario, mientras que inversores privados entrarían como accionistas minoritarios. Entre los interesados figuran Thrive Capital, el fondo impulsado por Joshua Kushner, con JP Morgan como asesor financiero de la operación. El objetivo declarado es captar miles de millones de dólares para reinvertirlos en el desarrollo del fútbol, aunque el modelo abre la puerta a la entrada de capital privado en el negocio más rentable del deporte.

Es precisamente esa lógica empresarial la que inquieta a la UEFA. La posibilidad de que fondos de inversión participen en el negocio del Mundial alimenta el temor a que aumente la presión para ampliar todavía más las competiciones o incluso reducir el intervalo de cuatro años entre ediciones con el fin de maximizar la rentabilidad. Una preocupación que conecta con los desencuentros que UEFA y FIFA mantienen desde hace años por la saturación del calendario internacional y por la creciente expansión de los torneos impulsados por Infantino.

La FIFA rechaza que se trate de una privatización del Mundial. En su explicación oficial sostiene que la nueva estructura solo afectaría a la gestión comercial de sus competiciones y que conservará el control exclusivo sobre la gobernanza del fútbol, las decisiones deportivas y el calendario internacional.

Además, asegura que el proyecto solo seguirá adelante si recibe el respaldo de las federaciones nacionales y la aprobación de su Consejo. Pero la respuesta de la UEFA deja claro que el pulso por el control del negocio del fútbol mundial acaba de entrar en una nueva dimensión.