Anna Cruz: «Llevamos mucho empujando para que se nos tenga en consideración al baloncesto femenino»
DEPORTES
La leyenda del deporte de la canasta, campeona de la WNBA, la Euroliga y tres veces el Eurobasket, imparte cátedra en el Campus EncestaRías, del que elogia su apuesta por acercar y humanizar a las ídolos de las jóvenes y lo mucho que aprenden sus alumnos
06 jul 2026 . Actualizado a las 12:53 h.Un anillo de campeona de la WNBA, un título de Euroliga y ocho medallas con la selección española absoluta, incluidos tres oros en el Eurobasket y sendas platas en los Juegos Olímpicos y el Mundial. Anna Cruz Lebrato (Barcelona, 27 de octubre de 1986) es una de las leyendas del baloncesto español. La escolta, que hace un año colgaba las botas en el Joventut para continuar en el club como asesora especializada en descubrir y canalizar el talento de la cantera de La Penya y compaginar la tarea con la de comentarista televisiva, es desde el viernes y hasta hoy la entrenadora de lujo con la que se han encontrado los 195 asistentes a los dos turnos del Campus de Tecnificación EncestaRías que organiza en Vilagarcía de Arousa la asociación encabezada por dos locos del baloncesto, Iván Villar y Diego Doval.
—¿Qué lleva a una leyenda como usted a un campus de tecnificación para jóvenes de 8 a 16 años como el del EncestaRías?
—Llevaban años diciéndome que tenía que venir. Jugué en Burgos con Iria Villar (hermana de Iván, uno de los responsables de la asociación EncestaRías), fuimos compañeras de piso y tengo muy buena relación con ella y su familia, y surgió así, de forma improvisada. Me lo comentaron hace un par de meses y me dije, ‘Venga, voy’.
—¿Y cómo logra condensar alguien como usted, con tantos conocimientos como los que maneja, para acercarlos a jóvenes de 8 a 16 años en tan poco tiempo?
—Es cierto que es poco tiempo, pero todo suma. En el campus hay muy buen nivel de entrenadores, y una muy buena conexión entre ellos, humanamente también son de diez. Yo no he ejercido nunca como entrenadora, pero he vivido muchas cosas como jugadora, y me han entrenado mucho. Creo que con todo eso puedo ayudar tanto a jugadores como a jugadoras a mejorar, tanto a nivel de técnica individual como táctico. Intento aportar mi granito de arena en estos días que estoy por aquí. Los chicos y chicas no se van a dar cuenta de cómo ni cuándo mejoran, pero al final, si hay las repeticiones y el sacrificio necesarios, a la larga verán todo lo que han podido asimilar y absorber aquí.
—¿Qué le aporta a asistentes tan jóvenes un campus como este?
—Crecer. Crecer. Crecer. Tanto deportivamente, como humanamente, porque se llevan una experiencia brutal. Es una semana muy intensa de baloncesto. Pero también, de pasárselo bien, con actividades extradeportivas que les hacen crear vínculos con un montón de gente y querer venir cada verano, y esa es una muy buena señal, que además de aprender, se estén divirtiendo.
—Fue de las jugadoras españolas pioneras en la WNBA, y la segunda en ganar un anillo de campeona, tras Amaya Valdemoro. ¿Cómo vivió aquella experiencia?
—Pues fue algo para mí totalmente inesperado. Probé con las New York Liberty sin ningún tipo de expectativa. Mi representante me hablaba de que había ojeadores de la WNBA que venían a verme, y hubo un año que con la selección no coincidía nada y mi agente me dijo ‘¿Quieres que lo intentemos?’ Las New York Liberty me dieron una oportunidad. Yo pensaba que iba a ir simplemente al trainning camp, porque es muy difícil meterse entre las doce, y más para una europea en aquella época, no como ahora. Empezó a haber descartes, al final me metí en el equipo, y fui pieza importante. Fue algo muy grande, porque no esperaba tener la importancia que tuve en el equipo. Luego, Bill Laimbeer (su entrenador) confió mucho en mí. Al acabar el año, aunque yo hice muy buena temporada, me traspasaron a Minnesota Lynx, que era un equipo mejor, aspirante al anillo, y no dudé, aunque coincidiera con la selección, porque era algo con lo que todo el mundo sueña. Y con Minnesota fue brutal. También acabé teniendo mucho más protagonismo del que pensaba, por lesiones de las titulares, asumiendo un rol mucho más protagonista, y la guinda de ganar el anillo; con todas esas lesiones en el equipo, nadie nos daba como favoritas. Así que toda la experiencia en la WNBA fue espectacular. Trabajas, trabajas y trabajas, hay épocas en las que parece que todo sale mal, pero luego hay épocas en las que consigues muchas cosas sin a lo mejor planteártelo.
—Junto a Valdemoro y usted, solo hay otros dos jugadores en la historia del baloncesto de España con un palmarés como los suyos, y se llaman Pau y Marc Gasol. Son los gigantes de nuestro baloncesto. ¿Cree que la gente debería ser más consciente de ello: tenemos a Pau y Marc Gasol y tenemos a Amaya Valdemoro y a Anna Cruz?
—Llevamos haciendo las cosas muy bien en el baloncesto femenino en España. Tuvimos aquella época dorada con la selección. Ahí se le empezó a dar un poco más de visibilidad al baloncesto femenino; pero también llevábamos muchos años consiguiendo cosas y ganando europeos y medallas mundiales, y quizá aquella generación pasamos un poco más desapercibida mediáticamente respecto al impacto que ahora sí parece que empieza a haber. Estoy muy contenta de que todo haya ido a mejor. Nosotras hemos luchado muchísimo para que las que vienen puedan tener una base un poco más sólida, más visibilidad, y al final poder conseguir llegar a esa igualdad en todos los sentidos, que el deporte femenino se merece en general. Llevamos muchos años empujando para que se nos tenga en consideración. Esperemos que la gente apueste un poco más por ello, porque hay muchísimo talento y el baloncesto femenino se lo merece.
—Hasta hace nada ver a una española en la WNBA era una rareza. Hoy podrían formar un quinteto, y decenas de jóvenes del país se están curtiendo en el baloncesto universitario de Estados Unidos. Cómo ha cambiado todo en tan poco tiempo…
—Sí. Sí, sí, sí. Lo que ha pasado este año con el draft y con las españolas no había sucedido nunca, que hasta seis estuviesen en la lista para poder ir allá, y muchas teniendo peso importante. María Conde está jugando mucho, Awa Fam también, Alicia Flórez, que llegó ahí un poco más desapercibida, también está teniendo un papel importante… Las universidades de la NCAA lo que hacen es abrirles las puertas a jugadoras que en ese impás entre la etapa júnior y el salto a un equipo profesional en España quedan un poco descubiertas, porque quizás no estén del todo hechas para la Liga Femenina y tener minutos de calidad. Falta ese punto intermedio, que es lo que ofrecen las universidades de los EE.UU., y en España, sinceramente, no se puede luchar con todo lo que les están ofreciendo allí las universidades con sus becas. Yo creo que es una experiencia top, tanto deportivamente como a nivel personal, y que las hace crecer.
—Con todo lo que está comentando, ¿otea una nueva edad de oro de la selección española, o lo que hicieron sus compañeras y usted la década pasada es irrepetible?
—Nos acostumbramos en aquel momento a que ganar era lo normal. Pero ganar y hacer medalla en cada competición es muy, muy complicado. Esta selección, habiendo hecho ya el cambio de ciclo y teniendo esa mezcla de juventud talentosa y trabajadora con jugadoras más experimentadas como Conde o Mariona Ortiz, hacen una mezcla que yo creo que, como mínimo, nos va a igualar. Luego está el factor suerte, lesiones, cruces..., pero el talento está ahí, el trabajo también, y están en buenas manos, porque Miguel Méndez es muy buen entrenador.
—Galicia volverá a tener la próxima temporada tres equipos en la Liga Femenina, y otros tantos en la ACB. ¿Cómo valora el nivel del baloncesto gallego?
—Se nota que hay cultura de baloncesto y se trabaja bien. Me ha sorprendido el número de jugadoras en el Campus EncestaRías, porque no es lo que yo he vivido en otros campus, en los que predomina que se apunten más niños que niñas, y eso es un muy buen indicativo. Las niñas me han hecho un montón de preguntas, están súper informadas de todo, tanto de LF como de WNBA. Me alegra que gracias a dar más visibilidad a nuestro deporte niñas de 8, 9, 10 años sepan quién es Awa Fam, María Conde o Mariona Ortiz. Y esta iniciativa del EncestaRías, de traer al referente de estas jóvenes y humanizarlo, que vean que nosotras también hemos sido niñas, que hemos empezado con 6 años y hemos hecho lo mismo que están haciendo ellas ahora y hemos conseguido llegar, esta muy bien para fomentar entre ellas la ilusión y la motivación.