El joven pívot aragonés, campeón de la NCAA, seguirá su prometedora carrera en Oklahoma
25 jun 2026 . Actualizado a las 21:47 h.Hasta dónde llegará Aday Mara (Zaragoza, 2005) en el baloncesto solo el tiempo lo dirá. Pero sus condiciones y su progresión invitan a pensar que el listón estará muy arriba. Y el hecho de que los Oklahoma City Thunder lo eligiesen en el número doce del draft apunta claramente en esa dirección.
El camino no ha sido sencillo para el pívot aragonés, que ha tenido que sortear momentos complicados en su carrera. Con 17 años debutó en la ACB y esa temporada, la 2022-2023, ya disputó 22 partidos. El mejor fue ante el Monbus Obradoiro en el Príncipe Felipe, en marzo del 2023. En 21 minutos anotó quince puntos y capturó cinco rebotes. Fue el más valorado de su equipo, con veintidós créditos.
Al final de ese curso optó por la rescisión unilateral de su contrato, pese a costarle un litigio con el Zaragoza, para hacer las maletas rumbo a la NCAA, tentado por la Universidad de California en Los Ángeles. Allí pasó dos años en los que vio frenada su trayectoria. No encajó. Pero ni se desanimó ni se quedó parado. Se fue a Míchigan y su situación operó un giro de 180 grados. Poco a poco empezó a ganar protagonismo en un equipo que acabó ganando la NCAA. Hizo historia, al ser el primer español que lo consigue.
Sus buenos números le llevaron a entrar en todas las quinielas para ser elegido en primera ronda del draft. Recala en un equipo con aspiraciones, obligado a una reconstrucción salarial, porque la temporada próxima se dispara el coste de su plantilla. La continuidad o no de Hartenstein, que pasa a cobrar 28,5 millones de dólares este curso si la franquicia no opta por cortarlo, puede ser determinante. Es un pívot de distinto corte, pero los dos se mueven en espacios parecidos.
Al aragonés no le desagrada su nuevo destino. Ve potencial para conquistar el título. Y ve con buenos ojos la evolución de la franquicia y de los jugadores que ha ido incorporando en las últimas temporadas.
Aday Mara confía en seguir esa línea. Sobresale por sus 221 centímetros de estatura pero, sobre todo, por su visión de juego y su capacidad para pasar el balón. Ve el baloncesto con naturalidad y con sencillez. Lo hace fácil. Y eso no es nada sencillo. En defensa sobresale por su capacidad de intimidación.
Su hábitat natural está en las proximidades de ambos aros. Pero sabe que si añade a sus registros amenaza exterior, sobre todo en la larga distancia, sus expectativas crecerán exponencialmente. Y es a ese frente al que está dedicando especial atención.
La elección en duodécima posición le garantiza un contrato de 27,9 millones de dólares en las próximas cuatro temporadas. Empezará cobrando algo más de cuatro en la primera.
La de Aday Mara no fue la única elección de un jugador español en primera ronda. El base Sergio de Larrea aún no ha aterrizado en la NBA pero ya ha pasado por tres equipos. Lo escogieron los Lakers (puesto 245) lo enviaron a Nueva York y ha acabado en Dallas, donde coincidirá con Cooper Flagg, número 1 del 2025, y trabajará a las órdenes de Dusty May, que dirigió a Mara en Míchigan y a quien le llamó la atención el juego del Obradoiro de Moncho Fernández.