Un gran gesto técnico de Borja Iglesias en el gol de Ferran Torres y el debut internacional del poiense Javi Rodríguez, la contribución de los jugadores de la tierra
05 jun 2026 . Actualizado a las 12:12 h.Si alguien tenía la menor duda de cómo recibiría Abanca Riazor a Borja Iglesias vestido de rojo la disipó pronto. El alemán Badstübner todavía no había silbado el inicio de la última prueba para la selección antes de viajar a Norteamérica y la insinuación de divorcio se había vuelto una caricatura. El Panda recibió en decibelios la mayor de las ovaciones cuando la megafonía enumeró a los titulares de una alineación sin la cafeína de las grandes figuras. Caso cerrado antes incluso de abrirse.
Borja quiso responder como el secundario elevado al papel protagonista a 60 kilómetros de su casa. Tiró un desmarque tras otro. Y tuvo en el primer tanto de España un movimiento de esos de pelotero intelectual. Apareció al norte de la jugada para arrastrar efectivos del rival, pero dejó que la pelota siguiera su excursión sin interferirla. Como en un amago de buen jugador de póker. Ferran Torres lo leyó a la perfección y definió con solvencia. A los delanteros los pesan por sus goles. Pero Borja, que rondó de cabeza el suyo en el primer tiempo antes de ser sustituido, también tiene otras cosas.
El cambio fantasma
A la hora de partido, De la Fuente hizo entrar a Marc Pubill, Javi Guerra y Turrientes. El speaker confundió a uno de ellos y jaleó la entrada del poiense Javi Rodríguez, que seguía calentando en la banda. A su lado, Mikel Merino —que recibió luego otra de las grandes ovaciones de la noche— lo abrazó entre risas con un gesto cómplice. Fue la anécdota. Y se quedó en anécdota porque un cuarto de hora después De la Fuente hizo debutar al canterano del Celta, uno de los nueve futbolistas de apoyo, como internacional a sus 22 años. Javi Rodríguez entró al campo junto al meta mallorquinista Leo Román.
Lo del recibimiento al Panda —que nunca había jugado como profesional en Abanca Riazor— se quedará en minimalismo al lado de la controversia que rodea al inquilino de la portería de la selección. De la Fuente le dio los guantes de inicio en A Coruña a Joan García. Quizá pudo hacer algo más en el empate iraquí.
El partido fue lo que fue. Poco que ganar y mucho que dejarse por el camino. Cuando Jesús Rodríguez dio el susto en una acción brusca, que se temió pudiera ser más seria, las revoluciones ya escasas se desplomaron. España se marcha a Norteamérica por donde emigraba hace 60 años en busca de una riqueza mayor.