El seleccionador anunciará una lista continuista y equilibrada entre experiencia, juventud y competitividad, además de pocas sorpresas
24 may 2026 . Actualizado a las 18:02 h.España ya tiene equipo para conquistar el Mundial, aunque solo está en la mente de Luis de la Fuente: «La lista, que ya la tengo, está decidida». Sin ruido, sin golpes de efecto y con una idea reconocible desde hace dos años, el seleccionador anunciará este lunes en el Espacio Movistar la lista de los 26 futbolistas que representarán a la selección española en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. La Roja ya tendrá nombres, jerarquías y un plan. Después solo quedará comprobar si también tendrá un final feliz para ser capaces de bordar la segunda estrella en la camiseta.
El seleccionador riojano volverá a apostar por el bloque que convirtió a España en campeona de Europa en el 2024, una generación que mezclará la experiencia competitiva de jugadores consolidados con el descaro de un grupo de jóvenes que ya no parecerán promesas. La sensación será clara: España llegará al Mundial convencida de sí misma y asumiendo el cartel de candidata, algo que no siempre ocurrirá en las grandes citas posteriores a la generación dorada del 2010.
La lista de De la Fuente no dejará grandes terremotos, pero sí algunas decisiones que explicarán el momento actual de la selección. La más evidente será la continuidad de una columna vertebral prácticamente intocable: Unai Simón, Rodri, Pedri, Dani Olmo, Nico Williams —a pesar de los problemas que le ha dado el pubis esta temporada—, Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal formarán el núcleo competitivo y futbolístico de un equipo que querrá dominar los partidos desde la posesión, pero que también habrá aprendido a correr, sufrir y golpear. España ya no vivirá únicamente de la estética. También sabrá competir.
Selección fiable
Porque si algo conseguirá De la Fuente desde que asumió el mando será construir una selección fiable, una «familia» como no se cansa de repetir el seleccionador. La Eurocopa conquistada en Alemania en el 2024 supuso la confirmación definitiva de un proyecto que dejará de ser transición para convertirse en realidad. Y este Mundial aparecerá ahora como la gran prueba de madurez de un grupo en el que destaca la polivalencia.
La convocatoria reflejará además el excelente estado de salud del fútbol español. El Barcelona volverá a ser el gran sostén de la selección con nombres capitales como Pedri, Cubarsí, Oyarzabal, Dani Olmo, Baena, Fabián, Ferran Torres o el fenómeno Lamine Yamal, el futbolista llamado a marcar una época y sobre el que se posarán todos los focos del torneo. A su lado, Nico Williams representará el desequilibrio puro y Rodri, ya recuperado plenamente de su lesión de rodilla, volverá a ejercer como el futbolista que ordenará el caos y convertirá a España en un equipo reconocible.
En defensa, De la Fuente mantendrá la mezcla entre jerarquía y juventud. Laporte y Le Normand aportarán experiencia; Cubarsí y Huijsen o incluso Pubill, simbolizan el futuro inmediato. En los laterales, Cucurella y Marcos Llorente ofrecerán profundidad y tendrán relevos de lujo en Pedro Porro y Alejandro Grimaldo. Y en la meta, «tres porteros», como insistió en las últimas semanas el seleccionador. Unai Simón seguirá siendo el guardián de la selección en las noches decisivas, escoltado por David Raya y Joan García, que le ha comido la tostada a Alex Remiro.
Hueco a las sorpresas
También habrá espacio para las historias personales. El regreso de Gavi tras las lesiones y la aparición de Borja Iglesias, con 33 años, como referencia ofensiva distinta explicarán hasta qué punto De la Fuente habrá querido construir una lista equilibrada, con perfiles complementarios y capacidad para adaptarse a distintos escenarios. Y, como advirtió «es posible que pueda haber algún jugador que no haya venido con nosotros hasta ahora», Eso metería en la baraja a sorpresas como Cristhian Mosquera y Eric García en defensa; Pablo Fornals en el centro del campo y dos jóvenes valores en ataque como Alberto Moleiro y Víctor Múñoz.
España comenzará entonces la cuenta atrás definitiva hacia el Mundial. Antes aparecerán los amistosos ante Irak y Perú, y después la fase de grupos frente a Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay. Pero el verdadero examen llegará más adelante, cuando el torneo entre en la zona donde solo sobrevivirán los equipos preparados para soportar la presión y la historia. La Roja creerá que ha llegado su momento otra vez. Y quizá por primera vez desde Sudáfrica 2010, esa sensación dejará de parecer un ejercicio de nostalgia para convertirse en una posibilidad real.