El anuncio del regreso del portugués depende del proceso electoral, ya que en caso de que Enrique Riquelme presente su candidatura la noticia se dilataría hasta la resolución de los comicios
19 may 2026 . Actualizado a las 22:18 h.Última semana de competición del curso para el Real Madrid y nueva era a la vista. La segunda llegada de José Mourinho a la entidad de Chamartín parece cuestión de días, pero depende también del proceso electoral en el club. La primera jornada clave es el próximo sábado, cuando el equipo blanco cierra la temporada con el duelo ante el Athletic en el Bernabéu y se acaba la breve etapa de Álvaro Arbeloa al frente del conjunto merengue.
Esa fecha marca también el final del plazo para la presentación de candidaturas a la presidencia. Se trata de respetar los tiempos con el que todavía es entrenador del equipo, y sobre todo también de cumplir con el calendario que marca el proceso electoral en el club convocado el pasado jueves 14 de mayo.
Si no surgen alternativas, tampoco la de Enrique Riquelme, el único nombre que se maneja, Florentino Pérez sería proclamado automáticamente presidente, y por tanto tendría las manos libres para una vez concluida la temporada liguera, anunciar a Mourinho como nuevo entrenador del Real Madrid el próximo domingo. Si por contra el empresario alicantino da el paso y hay comicios, habría que esperar a la resolución de los mismos, que debido al plazo establecido de 15 días, apuntan al domingo 7 de junio.
En cualquier caso, durante estos diez días fijados para que los candidatos puedan presentar sus avales, el actual mandatario mantiene plena capacidad operativa, como determina el artículo 39 de los estatutos del club. «El Presidente y la Junta Directiva salientes continuarán en el pleno ejercicio de sus funciones hasta la toma de posesión del Presidente y de la Junta Directiva que resulten elegidos», establece ese punto de la normativa blanca.
Decisión tomada
Es por ello que más allá de los plazos, la maquinaria del club trabaja para cerrar el previsible acuerdo con el que ya fuera su técnico entre el 2010 y el 2013. Y es que Mourinho es un hombre libre después de que la campaña del Benfica acabase el pasado sábado, con una victoria 1-3 en su visita al Estoril que no sirvió al conjunto lisboeta para superar en la tabla a sus vecinos del Sporting y por tanto alcanzar la segunda plaza, que supone un billete para la próxima edición de la Liga de Campeones.
«Es verdad que no he hablado con el presidente Florentino. Es verdad que no he hablado con nadie de la estructura (del Real Madrid). Todo esto es verdad, pero ninguno de nosotros es estúpido; obviamente, entre el club y Jorge (Mendes) hay contactos, que creo que se transformarán en contactos conmigo la próxima semana», dejó caer el preparador de Setúbal en la rueda de prensa posterior al duelo en Estoril.
Mourinho desveló el pasado viernes, en la previa del encuentro, que su agente ya manejaba desde el miércoles una interesante oferta de renovación por parte del Benfica. «Yo dije: 'No, no quiero. Ahora no quiero nada. El domingo, sí'», explicó el portugués, que se mueve como pez en el agua bajo el foco de una atención mediática de la que no disfrutaba desde hacía tiempo.
Pasó el domingo y el técnico ya tiene claro que su futuro está en el Real Madrid, un tren que no está dispuesto a dejar pasar en este momento de su carrera. De hecho, este lunes ya le comunicó en persona a Rui Costa, exjugador y presidente del Benfica, que se va al conjunto blanco, dispuesto a pagar su cláusula de rescisión, que roza los siete millones de euros. El siguiente paso es firmar su nuevo contrato de dos años, ya acordado, y a partir de ahí esperar a que se cumplan los plazos, con o sin votaciones, para llevar a cabo el esperado anuncio.