Júnior, una aparición milagrosa para el Burela

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Júnior, en el centro, aclamado por jóvenes aficionados tras consumar la permanencia el domingo en A Marosa.
Júnior, en el centro, aclamado por jóvenes aficionados tras consumar la permanencia el domingo en A Marosa. Pepa Losada

El caboverdiano emigró a Burela en noviembre, retomó el fútbol en el filial tras dos años inactivo y sumó tres goles y cinco asistencias con el primer equipo en los cuatro partidos que certificaron una permanencia en Preferente que parecía imposible

19 may 2026 . Actualizado a las 10:46 h.

Si de algo podría arrepentirse Julio César Castro en sus escasos dos meses de firme liderazgo en el Burela, es de no haber entregado galones antes a Francisco do Canto Gonçalves, Júnior (Santiago, Cabo Verde, 2005). Compitiendo en Segunda Futgal con el filial, la Candelaria, cuando el focense tomó el testigo de Oke como entrenador, la aparición en las alineaciones del joven extremo fue el milagro que el club de A Marosa precisaba para elevar su bajo estado de ánimo y neutralizar una desventaja de cuatro puntos en el pulso por la permanencia en las cuatro últimas jornadas de Preferente. Solo en esos cuatro encuentros fue titular el autor de tres goles y cinco asistencias, el más aclamado tras la exhibición que permitió el triunfo por 6-3 contra el Cidade de Ribeira y cumplir el objetivo ante un estadio burelense abarrotado.

«Fue un partido muy bonito, a pesar de que lo empezamos muy mal», explica de un duelo que perdían 0-2 a los 12 minutos y 2-3 poco antes del descanso, resuelto con una participación decisiva del caboverdiano en todas las acciones decisivas: marcó, asistió a Diego Chao y dos veces a Jairo Campo y forzó los rechaces del guardameta Fustes en los que llegaron las dianas de Vila y Celes. «Fue espectacular», resume «agradecido» por el cariño de una afición que coreó su nombre hasta la extenuación.

«Fue un día maravilloso, fue genial ver a los niños tan contentos», apunta un extremo diestro letal partiendo desde la banda izquierda de una salvación que parecía casi imposible cuando afrontó su primer encuentro como titular, en un 0-2 al Lalín en el que también se estrenó como goleador.

«Ese día el míster en el vestuario nos preguntó si creíamos que íbamos a salvarnos. La mayoría dijeron que teníamos un 10 o un 20 % de opciones y salimos a tratar de aprovecharlas al máximo», afirma una promesa que hasta entonces solo había vestido la camiseta verde del Burela en pequeños ratos de seis jornadas. En el 2-1 al Sofán repitió en el once y se presentó a la hinchada de A Marosa con un tanto y un pase definitivo, en el 1-2 al Ordes volvió a mostrar un altísimo nivel y su actuación contra el Cidade de Ribeira ya es historia.

Júnior se había mudado a Burela el pasado mes de noviembre y desde enero tenía ficha con la Candelaria. «Probé con el Burela, me dijeron que seguramente no tendría pocos minutos y que podía estar con el filial. Ni lo dudé porque yo lo que quería era jugar al fútbol, tras dos años sin hacerlo por una lesión. Me trataron muy bien, jugué 12 partidos y metí cinco goles», relata un jugador que cumplirá 21 años el próximo mes de septiembre. 

Con el Estradense en Tercera

En A Mariña aguarda asentarse un joven cuya vida ya ha dado muchas vueltas: «Empecé a jugar al fútbol en mi país, Cabo Verde, con ocho años, pero con diez o así ya me fui a Francia y después volví. Luego llegué a A Estrada justo antes de cumplir los 17». En su primera residencia en Galicia, despuntó en la Escola Estrada e incluso debutó con el Estradense en Tercera en la campaña 2022-23: «Fue en un partido contra el Celta C Gran Peña cuando era juvenil de segundo año».

Una lesión truncó entonces su interesante progresión: «Jugando un torneo de fútbol sala, tuve una lesión de rodilla. Fui al médico y me explicaron todo lo que tenía, pero entonces no hablaba muy bien español. Iban a ser tres o cuatro meses, pero emigré a Francia por trabajo y me pasé dos años sin jugar».

«Me vine a Burela porque mi novia tiene familia aquí», explica Do Canto Gonçalves, agradecido por la «enorme confianza» que le ofreció su entrenador, Julio César Castro, para que mostrase sus cualidades y con esperanzas de prosperar futbolísticamente. «Preferente es una liga con buen nivel, ojalá que el año que viene pueda jugar más y el Burela pueda estar más arriba, sin sufrir tanto», dice.

Su única pega a la inolvidable jornada que selló la permanencia de su equipo es que su celebración fue más corta que la de la mayoría de sus compañeros. «Me fui pronto porque trabajo en un almacén de pescado y empezaba el lunes mi jornada pronto», cuenta el indiscutible protagonista en el campo de la hazaña burelense.