Corentin Moutet, el chico malo del tenis mundial, se baja los pantalones en pleno partido
DEPORTES
El francés convirtió su partido ante Alejandro Davidovich en Hamburgo en otro episodio de furia, provocaciones y gestos fuera de control
18 may 2026 . Actualizado a las 19:02 h.Corentin Moutet volvió a protagonizar una de sus acciones excéntricas y polémicas a las que ya ha acostumbrado al público. En mitad del partido contra Alejandro Davidovich en el torneo de Hamburgo, frustrado, superado y atrapado otra vez por uno de esos ataques de furia que parecen perseguirle desde que irrumpió en el circuito, el francés se bajó los pantalones y quedó en ropa interior delante de la grada.
Una escena absurda, casi grotesca, que resume mejor que cualquier estadística quién es hoy Moutet: un tenista de enorme talento y temperamento incontrolable, capaz de convertir cualquier partido en una representación del caos y en salidas de tono que dejan muy dañada su imagen.
Todo ocurrió en el sexto juego del primer set del partido ante el español. Davidovich ya había tomado ventaja en el marcador y había provocado las protestas del francés, que llegó incluso a lanzar la raqueta contra las vallas de la pista. Moutet, incapaz de encontrar respuestas —dispuso de hasta 14 bolas de break sin aprovechar ninguna—, reaccionó como nadie esperaba.
Poco después, en el primer punto del sexto juego, el español se puso 15-0 tras conectar un golpe de derecha que dejó clavado al francés. En un arrebato tan infantil como teatral, se bajó los pantalones ante el desconcierto de una pista que tardó unos segundos en comprender qué acababa de pasar.
El tenista francés terminó perdiendo el partido, pero volvió a ganar algo que persigue desde hace tiempo, quizá incluso sin querer: atención. Hace mucho que dejó de ser únicamente un tenista para convertirse en un personaje. Uno de esos deportistas que viven permanentemente en el límite emocional y que parecen necesitar el conflicto para competir. A veces lo canaliza en forma de genialidad. Otras, demasiadas ya, deriva en una sucesión de escenas extravagantes que han terminado por construirle una reputación tan magnética como incómoda.
Batería de excentricidades
En el Mutua Madrid Open del pasado año destrozó su raqueta tras un punto perdido ante Harold Mayot. Poco después amagó con regalársela a un niño de la grada, aunque retiró el gesto en el último instante. A continuación se acercó al juez de silla para decirle que se retiraba del partido por un dolor en la espalda. Sin embargo, su actitud no impidió que abandonara la pista entre una sonora pitada por parte del público.
En otro torneo, en el challenger de Phoenix en marzo del 2025, estuvo cerca de llegar a las manos con el tenista Aleksandar Bublik. En un momento del partido, cuando Bublik servía en el tiebreak del segundo set para igualar el choque, hubo un primer encontronazo. «No estoy preparado», le dijo el jugador galo antes de restar. «Me importa una mierda», le contestó el kazajo de forma irrespetuosa, y la respuesta del público fue soltar unas carcajadas.
Al terminar el partido, con victoria de Bublik, la bronca fue más allá cuando se saludaron en la red. «¿Quieres pelea? Te espero fuera en diez minutos», le dijo el francés, en una situación en la que tuvo que intervenir el juez de silla.
Una semana después. en el Másters 1.000 de Miami detuvo un partido porque aseguraba que un espectador le había hecho una peineta y exigió su expulsión. Eso sí, antes, el tenista había estado provocando y gesticulando hacia la grada de forma ostensible cada vez que ganaba un punto en su partido ante el tenista chileno Alejandro Tabilo.
En el Másters de Roma del 2024, durante un partido contra Novak Djokovic, sonó una alarma olvidada en su teléfono móvil, guardado en la bolsa de raquetas, provocando las carcajadas de la grada y del propio serbio.
Una botella gigante de Pepsi
En el torneo de Buenos Aires del 2024, sacó varias veces por abajo, algo que ha repetido en numerosas ocasiones desde entonces. La grada se lo recriminó y llegó a enfrentarse a los aficionados que le afearon su actuación. El tenista pidió que le trajeran una botella de litro y medio de Pepsi, que posteriormente lució en mitad de pista como si de un trofeo se tratara. Luego, pidió que saliera el fisio para ser atendido y cuando el profesional llegó a la pista se negó a ser tratado por él.
En el 2022, el francés Corentin Moutet y el búlgaro Adrian Andreev protagonizaron un fuerte enfrentamiento al terminar su partido de octavos de final en el Challenger de Orleans. Tras el saludo en la red, ambos comenzaron a discutir de manera muy tensa y la situación estuvo cerca de acabar en una pelea física, por lo que el árbitro tuvo que intervenir para evitar que el conflicto pasara a mayores. Como consecuencia de lo ocurrido, la ATP decidió sancionar a los dos jugadores con una multa de 10.000 euros.
Llamó «estúpido» al padre de Tsitsipas
El encuentro terminó con victoria de Andreev por 2-6, 7-6 y 7-6. Después del incidente, Moutet explicó en Instagram que no se arrepentía de su reacción, ya que aseguró que su rival le había insultado en repetidas ocasiones mirándolo directamente a los ojos. Según el francés, respondió de esa manera porque consideró inaceptable ese comportamiento durante el partido.
En 2020, durante una exhibición organizada por Patrick Mouratoglou en el sur de Francia, Corentin Moutet protagonizó varios episodios de mal comportamiento. En un partido perdió el control, pateó su raqueta hasta lanzarla hacia la grada y golpeó repetidamente una lona de la pista ante la sorpresa de los jueces de línea. Además, durante ese torneo también insultó a Apostolos Tsitsipas, padre de Stéfanos Tsitsipas, al que llegó a llamar «estúpido», tras un intercambio nada cariñoso de opiniones con el tenista griego.