El PGA comienza este jueves con el texano, con pocos títulos recientes, ante su décimo intento de completar los «grand slams»
13 may 2026 . Actualizado a las 22:29 h.A mediados de la pasada década, el golf asistió a la llegada de un nuevo chico maravilla. Jordan Spieth asombró en el Másters del 2015 con un ramillete de récords; dos meses después, confirmó las expectativas que había levantado con su triunfo en el US Open; y un par de años más tarde festejó el título en el Open británico. Su historia de chico educado y amable, volcado en la educación de su hermana Ellie, con un tipo de autismo, y con su amigo de toda la vida Michael Greller como cadi, caló. Era el reclamo perfecto para que el golf dejase atrás la etapa más hegemónica jamás vista, la protagonizada por Tiger Woods. Pero en algún momento las cosas no empezaron a salir, los errores minaron la confianza, la confianza alejó los buenos resultados y el círculo vicioso le alejó de los primeros puestos. Después de su victoria en el Open de Royal Birkdale en el 2017, solo ganó dos torneos hasta hoy.
Para colmo, en el 2023 sufrió una delicadísima lesión de muñeca, que le mermó durante las últimas campañas. Pero esta semana los focos le iluminan de nuevo. Aspira a completar los cuatro grandes. A añadir el Campeonato de la PGA, que se juega desde este jueves en el Aronimink Golf Club en Newton Square, Pennsylvania (15 horas, Golf en Movistar Plus+) a su colección de majors. Casi nada.
En realidad, Spieth lleva desde el 2017 con ese reto. Hasta nueve intentos frustrados acumula en el Campeonato de la PGA para completar una colección de grandes que solo tienen en el golf moderno seis leyendas: Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus, Tiger Woods y Rory McIlroy.
«La forma más sencilla de ganar el PGA y completar el Grand Slam es no intentar hacerlo, por extraño que parezca. Sé qué tengo que hacer y cómo lograrlo. Solo tengo que mantener el rumbo y confiar en que ocurrirá», razonó el lunes Spieth.
En el 2019 fue tercero en el PGA, y solo falló el corte el año pasado en el que ahora, reubicado en el calendario, es el segundo grande del año. Spieth continúa asentado entre la élite del golf, pero un peldaño por debajo de los fenómenos que suelen disputarse las victorias los domingos.
Desde aquel triunfo en el Open británico, Spieth ha conseguido siete puestos entre los diez primeros de los grandes. Brillante, pero lejos de lo que había anunciado a mediados de la década de los 2010. Desde entonces, los focos apuntaron más a los Scheffler, McIlroy, Rahm, DeChambeau, Koepka, Thomas, Schaufffele, Morikawa...
Después de que McIlroy completase la colección en el último Másters de Augusta, al margen de Spieth, el único jugador realmente en activo que tiene a tiro de una victoria acaparar los cuatro majors es Scheffler. Porque ganó el Másters, open Británico y el Campeonato de la PGA. Y el próximo mes de junio se plantará en el tee de salida del 1 de Shinnecock Hills con ese reto en el horizonte.
Disputan el Campeonato de la PGA, el único grande virgen para los españoles, Jon Rahm, Ángel Ayora y David Puig.