Dio algo de grima ver a Florentino Pérez hacer el ridículo, tras haber perdido pie con parte de la realidad. Porque el presidente que impulsó una transformación espectacular en el Real Madrid transmite hoy la imagen pública de una caricatura. Si estuviéramos en los noventa, en cualquier momento esperaríamos la aparición de Juan y Medio para confirmarnos que todo había sido algún tipo de inocentada. Pero en realidad estábamos asistiendo en directo a un festival de memes antológico. Sin ninguna gracia desde sus primeras chanzas de brocha gorda. Soberbio y torrentiano, repartió como un auténtico cuñado. ¿No hay nadie capaz de aconsejarle? O mejor, el presidente que ficha, desficha y corrige a los periodistas, ¿no es capaz de escuchar a nadie? ¿No encuentra una mejor manera de trasladar su mensaje, o incluso negar bulos, que de una forma tan zafia y disparatada?
Si delante de las cámaras se maneja de semejante manera para presionar, señalar e intentar amedrentar a varios periodistas, ¿qué no habrá hecho con la gigantesca maquinaria de poder que lleva décadas manejando, hasta 23 años en el Real Madrid?
La rueda de prensa deja una duda, ¿cuál fue más disparatada, la comparecencia de Rubiales en su huida hacia adelante tras el beso no consentido a Jenni Hermoso o el club de la comedia de Florentino Pérez? Auténtico cine.