Nico Reniero, jugador del CD Lugo: «Estoy disfrutando muchísimo en Lugo, estoy muy a gusto»
DEPORTES
El delantero, autor de ocho goles, es uno de los futbolistas más carismáticos y técnicos del equipo lucense
09 may 2026 . Actualizado a las 14:56 h.Gastón Nicolás Reniero (Villa del Rosario, Argentina, 1995) es el segundo máximo goleador del CD Lugo esta temporada con ocho goles. Fichado el pasado mes de enero de 2025. Ha jugado 141 partidos en Primera División argentina marcando 18 goles y compitiendo en 33 partidos de la Copa Libertadores aportando 4 goles y 3 asistencias. Fue campeón de la Supercopa Internacional 2023 y del Trofeo de Campeones de la Superliga Argentina 2019 con el Racing Club de Avellaneda. Un delantero y segundo punta asociativo, fino técnicamente, con múltiples registros para la finalización, con juego aéreo ofensivo y trabajo sin balón. El Lugo juega contra el Zamora CF en el estadio Ángel Carro de Lugo este domingo diez de mayo (14:15 horas, LaLiga+ y FCPlay).
—¿Cómo se está encontrando después temporada y media en el CD Lugo y en Lugo?
—Bien, ha sido una temporada buena. Faltan obviamente estos partidos, pero vamos bien, vamos bien.
—¿Cómo valora el proceso durante la temporada?
—Bueno, como todo, con altibajos de lo normal, con un equipo nuevo, con la demanda y la exigencia que tiene el club, pero bien. Nos quedan tres partidos todavía para seguir mostrándonos cosas para las que estamos todavía, así que vamos a por ello, pero bien.
—¿Cómo surge el domingo pasado el 0-1 con la falta lanzada por Álex Gallar y su cabezazo adelantándose al portero Adrián Csenterics?
—Son goles que es un salto de fe mío y que voy por ir (se ríe). Si no vas no sabes qué pasa y, si vas, te cambia el resultado, te cambia un partido y fue lo que pasó. Nos pusimos por delante y bienvenido sea.
—¿Cómo es su entendimiento con Álex Gallar?
—Bien, lo que se ve, nos entendemos muchísimo y cuando estamos finos sacamos muchos réditos del equipo.
—Usted es un delantero, un segunda punta y un mediapunta. ¿En qué demarcación se encuentra más cómodo?
—(Sonríe) Toda mi carrera arranqué siempre jugando más atrás, pero me adapto a las dos cuestiones también. Cuando tengo que jugar el nueve y cuando puedo jugar más atrás sé que puedo rendir también y ayudar. Entonces, lo que me toque en el momento, bienvenido sea, y cuanto más rinda, mejor.
—Iker Unzueta es un delantero similar a usted, que se asocia, que baja, que incluso aparece entre los mediocentros. ¿Cómo es su entendimiento con Unzueta?
—Nos entendemos muy bien (sonríe) por eso mismo porque los dos entendemos las diferentes posiciones. Entonces, sabemos que, cuando uno baja, el otro tiene que estar arriba y cuando uno está arriba puede el otro bajar un poquito, siempre manteniendo y sabiendo que cualquiera de los dos puede jugar en las dos posiciones. Entonces, eso en un equipo te potencia muchísimo. Entonces, eso es aprovecharlo y sacarle siempre el mayor jugo para ayudar.
—¿Cómo es su entendimiento con Ognjen Teofilovic, un delantero más rematador y un nueve más específico?
—Sí, Teo obviamente lo van llevando a poco, que es joven, pero cuando juega también puede sumar, pero va muy bien, tiene un potencial enorme para mí, pero va a ir de a poco y también la categoría lo que demanda le va a ir dando experiencia cuando sume y le va a servir un montón.
—¿Qué le pide tácticamente Álex Ortiz? Públicamente transmite que prioriza la defensa.
—Eso es lo que se ve en el fútbol mundial, está visto que hay que defender y hay que atacar. Si no se defiende con los once jugadores y no se ataca con los once es muy difícil. Recalco que esta categoría es muy física, muy competitiva. Entonces, puedes sacar partidos con calidades técnicas individuales, pero a la larga, si no compites con todos defendiendo y atacando haciendo un bloque todo junto, no consigues los objetivos y pasa lo que pasa.
—¿Cómo se está encontrando en la ciudad de Lugo?
—Bien, disfrutando muchísimo, estoy muy a gusto, sinceramente estoy muy a gusto.
—¿Cómo es su relación con la afición del Lugo, qué le dice la afición en el estadio y en la calle?
—¡Va bien, eh! Me respetan muchísimo, tanto como yo a ellos y están muy ilusionados! Entonces, eso hace que, cuando a uno le va bien, la afición está contenta y es recíproco. Entonces, es un ida y vuelta muy lindo y muy placentero.
—¿Por qué los futbolistas argentinos tienen ese gen ganador y competitivo?
—Es por ser argentino, no te lo digo siendo agrandado ni nada, pero es que como que nacemos así, somos socialmente así, es el argentino en sí, la vida argentina, lo que siempre cuesta y te crían siendo competitivos, que si no ganas no sirves y así te quieres comer el mundo. Entonces, allá donde vas a competir quieres ganar, quieres ganar y quieres ganar, parece que no existe otra cuestión. Eso, sin embargo, contagia, alimenta y está ahí.
—¿Qué diferencias percibe entre el fútbol argentino y el español?
—Aquí se juega mucho más que en Argentina. Sí que en Argentina es muy difícil de jugar, no es para cualquiera, con lo físico y lo que demanda, pero se ve que en España se juega mucho más, allá en Argentina es muy disputado, muy físico y tampoco es fácil jugar en el fútbol argentino, pero aquí tienes que jugar más y de otras cuestiones también que allá.
—¿Le costó esa adaptación durante la temporada pasada?
—No, no tanto porque me gusta también jugar y obviamente esta temporada, con respecto a la pasada, es muy diferente, es muy diferente porque son momentos diferentes también. Entonces, es hacer un balance que no es significativo porque también era priorizar otras cuestiones, justamente de atacar, de cumplir y poder tener más libertad de atacar, de jugar. Es adaptarte. Mientras más rápido te adaptes al momento que hay, a lo que necesita un equipo cuando estás va a ser mucho mejor y vas a sacar más rédito de adaptación y de poder ayudar porque, si no, no sirve para nada.
—¿Antes de su fichaje por el CD Lugo había tenido alguna opción de jugar en el fútbol español?
—No, no concreta.
—¿Era un objetivo venir a jugar a España o a otro país europeo?
—Sí y no. Lo de venir a jugar afuera siempre está, pero yo estoy muy feliz jugando al fútbol y, donde me toque, soy muy feliz, disfruto mucho, disfruto mucho de esto, de estar aquí, de competir, de estar en un vestuario, de hablar con compañeros, del fútbol en sí y esté donde esté me hace bien y lo disfruto muchísimo. Aquí en Lugo es una experiencia muy personal también porque estás fuera sin la familia y de estar más solo, con un hijo también. Es una experiencia que la estoy conociendo y me gusta. Tiene sus altos y sus bajos, pero nada que no se pueda solucionar con un poco de amor o con un poco de ganas.
—¿Cómo es jugar en un césped como es el del estadio Ángel Carro?
—Sí, oh, sí, tenemos un campo de la puta madre (se ríe), muy bueno. Es un placer de campo el que tenemos.
—¿Ha notado cambios para mejor en la gestión de la propiedad de esta temporada con respecto a la anterior?
—Sí. Yo vine seis meses, conocí seis meses de lo anterior. No sé bien políticamente y tampoco ahora. Sí percibo el cambio anímico, de cómo estamos ahora a cómo pasamos la temporada pasada, eso sí. Pero es meterme ya en cuestiones que yo no sé y tampoco dar un balance de algo que no tengo ni idea. Pero sí lo que se ve ahora es otro tema obviamente.
—¿Cómo era su relación futbolística con Yago Iglesias?
—¡Muy bien! Tuvo un muy buen entendimiento conmigo. Es un entrenador buenísimo. Está de más hablar de cuestiones que no están a mi alcance. Lamentablemente en el fútbol, si te quedas pensando en qué pasa y en qué no, no te puedes enfocar en lo que tenemos ahora.
—Usted es un cabeceador notable sin ser un especialista. ¿Qué es lo más importante en el salto de cabeza? ¿El olfato, el timing, las ganas o qué factores?
—Sí, todo, el timing, entender al compañero, al compañero se le entiende cuando uno entrena, sabes en qué momento y dónde va a tirar el centro, dónde puede llegar a tirarlo, dónde lo tira habitualmente, es también un poco el olfato también y, después de eso, cabecear es trabajo, es siempre potenciar lo que uno tiene. Cuando ves que tienes virtudes tienes que potenciarlas, eso te jerarquiza. Entonces, es trabajar y pulirlas.
—Su disparo es maravilloso en el golazo que usted marca en Pontevedra, pero quizás lo sea tanto o más cómo se genera la ventaja en un espacio tan reducido, más propio de fútbol sala. ¿Cómo surgió esa jugada?
—(Sonríe) Eso es porque también uso mi cuerpo y sabiendo que siempre los delanteros nos vienen a "pechear" (perder la ventaja) de atrás y aprovechar ese pequeño impacto que justo me da uno sabiendo que venía otro. Después, se dio la jugada y me queda ahí la pelota, no lo pensé y, si entra, entra y pasa lo que pasa. Son cuestiones de fútbol que te activan también en ese momento de hacer cuestiones que no son habituales, las hago y pasan estas cuestiones.
—Tiene esa facilidad para ese tipo de goles. Su único gol la temporada pasada fue un control y una volea sin dejar caer el balón. ¿Es trabajo, es innato o es un proceso de aprendizaje?
—Eso sí es un poco más innato. No recuerdo tampoco trabajarla mucho. Lo habré mejorado seguramente, en cuanto al tema de reacción y toma de decisión. Pasan esas jugadas que no estás pensando y el innato te dice que tienes que hacer eso sin que pique y lo haces. Pero son milésimas de segundo y es totalmente eso, tienes que resolver la toma de decisión y ejecutar.
—¿Cómo se sintió cuando jugó la Copa Libertadores?
—Muy bien. La extraño mucho. Estoy viendo un poco ahora la Copa Libertadores, la están jugando y la voy a extrañar mucho. Es un ambiente muy lindo, muy lindo. Eso te da placer de jugar al fútbol. Entonces, se extraña muchísimo.
—¿Y cómo se encontró usted en cuanto a su nivel dentro de la competitividad de la Copa Libertadores?
—Muy bien. Cuando estaba en los clubes que me tocó jugar fue en los mayores equipos de todos los que jugué. Me sentía muy bien. Y te potencia, te potencia porque encuentras un punto de cómo jugar la Champions. Me sentía muy bien jugando la Libertadores. Yo estaba muy bien.
—¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol en la provincia de Entre Ríos?
—De muy chico. Fui a un centro de entrenamiento que era financiado por el Barcelona, era el CEFAR (Centro de Entrenamiento de Futbolistas de Alto Rendimiento). Antes de eso había ido a probar a clubes. Después de diez años, jugamos un amistoso, había probado en Argentinos Juniors. La gente que me llevó se fue. Después fui al CEFAR y me llevaron ahí, estuve dos temporadas y media, había venido a probarme justamente aquí en Barcelona y jugar en La Masía. Yo era muy chico y me volví. Extrañaba muchísimo a mi familia y abandoné el fútbol cuando tenía doce o trece años. Me dijo que todavía no y me volví. Después, ya de más grande, con 16 o 17 años, me fui a probar a San Lorenzo, donde eran ya casi las últimas oportunidades que me podían quedar. Me quedé en San Lorenzo y ahí arranqué, ya seguí en San Lorenzo y empecé a jugar ahí.
—Usted ganó la Supercopa Internacional 2023 contra Boca Juniors. ¿Fue uno de los momentos más importantes de su carrera?
—Sí, pero sinceramente no, no el sentido de que sí fue importante, fue importantísimo, pero fue un título en el que yo no estuve en el proceso. Entonces, fue un regalo que dios me dio. Fue consagrar lo que otros hicieron, fue estar en ese momento, pero siempre te queda un poquito más cuando perteneces a algo, cuando estás en el proceso. Toda mi competición fue un solo partido. Pero fue muy lindo porque además también viajamos a Arabia. Nos sacaron de Argentina, fueron 24 horas viajando para jugar un partido (se ríe). Pero fue lindo, fue muy lindo.
—Usted se formó en el Club Atlético San Lorenzo de Almagro y es el equipo del que usted es hincha. ¿Cuáles son sus mejores recuerdos en el fútbol argentino, además de la etapa en San Lorenzo?
—En todos tuve buenos momentos, en Argentinos Juniors cuando pasé, en Racing cuando jugué también. Yo creo que en todos, en todos tuve buenos momentos, buenos recuerdos y de placer, de momentos placenteros de verdad, con amigos también, con la institución, con gente, con todo. He disfrutado muchísimo, como aquí, de hacer relaciones, de jugar, de competir. Entonces, cuando estás con gente que quiere competir, el equipo es como si fuera uno, eso se potencia, cada uno va haciendo lo suyo. Eso es una energía hermosa.
—¿Qué tiene de especial Fernando Gago como entrenador? Son virales sus ruedas de prensa y su capacidad para gesticular mucho con los brazos para realizar indicaciones tácticas.
—Sí, él es muy gesticuloso, pero es un entrenador que te llega porque él es así, su responsabilidad es así, pero porque lo vive todo así. Entonces, que él sea así hace que lo vivas también, tú no te das cuentas, que no seas un barrilete que va para todos los lados (se ríe). Entonces, te lleva a estar en ese momento, estás ahí y no te das cuenta. Fernando Gago es un fenómeno, es un profesional recontraganador, capacitado, jugó en todos los lados. Entonces, es un entrenador que potencia.
—¿Y cómo es Gaby Milito como entrenador?
—Igual, también un loco hermoso que te potencia, te lleva al límite y te hace crecer un montón porque es un buenísimo, tácticamente es muy bueno, es positivo. Nosotros con Gaby, en Argentinos Juniors, jugamos muy bien. Es así cuando tienes jugadores que lo potencian y saben a lo que juegan. Yo ya miraba a un compañero y ya me entendía. Y generar eso no es fácil. Y, cuando lo generas, cuando todo se entiende y el compañero también lo entiende es buenísimo.
—¿Qué compañeros le han impactado más durante su carrera?
—Tuve muchísimos grandes jugadores, grandes líderes.
—Que a veces no es lo mismo un gran jugador que un líder.
—Exacto, por eso mismo te digo. Yo he jugado y he compartido equipo en San Lorenzo con jugadores de la selección de Argentina, como (Fabricio) Coloccini, Gonzalo Rodríguez, con (Fernando) Belluschi. En Racing jugué con Licha (Lisandro) López, con (Darío) Cvitanich. Tener compañeros así te potencia porque son jugadores que admiras, jugadores que han jugado en todos los lados, los ves competir y, entonces, te elevas porque si ellos compiten tú tienes que competir y, al final, eso te potencia. Eso es grandioso.
—¿Qué objetivos le quedan como jugador?
—Sí, disfrutar, disfrutar de esto. Siempre van a ser objetivos a corto plazo, después ir poniéndome más y más objetivos hasta donde el cuerpo dé y las ganas sigan. Yo soy jugador y dejar esto siempre cuesta.
—Usted termina contrato. ¿Tiene ya alguna decisión sobre la próxima temporada? ¿Cómo es su situación y la situación de usted con el club?
—No, no, por ahora nada. Quedan estos tres partidos. Se puede hablar para bien, pero no está el foco ni lo mínimo en mi próxima temporada. Quedan estos tres partidos, que si dios quiere, vamos a ver si nos da, vamos a ver si entramos en las ventanas de ascenso. Tengo mucha ilusión. Ojalá entremos en las ventanas por el ascenso. ¡Es que me ilusiona mucho eso! Tengo el foco pensando solamente en la ilusión de estos tres partidos y de no hablarlo para que los demás rivales no se despierten (se ríe). Sinceramente tengo mucha ilusión. Si lo sacamos y nos metemos ahí va a ser difícil el Lugo para los rivales.