El organismo olímpico considera que los atletas no deben pagar por las decisiones de sus gobiernos, pero mantiene la suspensión de Rusia
07 may 2026 . Actualizado a las 17:03 h.El Comité Olímpico Internacional ha dado marcha atrás a una de las decisiones más simbólicas adoptadas tras la invasión rusa de Ucrania. Cuatro años después de recomendar restricciones a la participación de deportistas bielorrusos en competiciones internacionales, el COI considera ahora que esos atletas no deben seguir pagando las consecuencias de las decisiones políticas de su Gobierno.
La Junta Ejecutiva del organismo anunció este jueves la retirada de todas las recomendaciones aprobadas en el 2022 y el 2023 contra Bielorrusia y sus deportistas, incluidas las limitaciones impuestas a equipos nacionales y las llamadas «medidas de protección» aplicadas por federaciones internacionales y organizadores de eventos deportivos.
El movimiento supone un cambio de tono significativo dentro del olimpismo en un momento de creciente tensión geopolítica y con el inicio, este verano, de los procesos de clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno de Dolomiti Valtellina 2028.
El COI justifica la decisión en la necesidad de «preservar una plataforma deportiva global» y en la defensa del «derecho fundamental de los atletas a competir sin interferencias políticas». La organización sostiene además que los deportistas bielorrusos que participaron bajo bandera neutral en competiciones internacionales, incluidos los Juegos de París 2024 y los de invierno de Milán-Cortina 2026, no provocaron incidentes ni dentro ni fuera de las pruebas.
Rusia sigue suspendida
La medida, sin embargo, no se extiende a Rusia. El COI mantiene suspendido al Comité Olímpico Ruso (ROC), al considerar que su situación jurídica sigue siendo distinta a la de Bielorrusia. El organismo olímpico recuerda además que la Agencia Mundial Antidopaje investiga actualmente informaciones recientes sobre el sistema antidopaje ruso, un asunto que considera clave antes de revisar cualquier sanción.
La decisión reabre un debate que ha dividido al deporte internacional desde el inicio de la guerra en Ucrania: hasta qué punto los atletas deben ser castigados por las acciones de sus gobiernos. Mientras algunas federaciones defendían el aislamiento total de Rusia y Bielorrusia, otras advertían del riesgo de convertir las competiciones en un terreno de sanciones políticas permanentes. Con este giro, el COI vuelve a colocar el principio de neutralidad deportiva en el centro de su discurso, aunque mantiene una línea roja clara con Moscú.