Los de Flick se impusieron al Osasuna y revalidarán título si el Madrid no gana en Cornellá
03 may 2026 . Actualizado a las 16:02 h.El Barça cumplió este sábado en El Sadar y será campeón de Liga si el Real Madrid no logra vencer en Cornellá. El conjunto que dirige Hansi Flick se impuso al Osasuna por 1-2 en un encuentro en el que no tuvo la fluidez de otros días, pero en el que encontró la pólvora en la recta final de partido. Los tantos de Lewandowski y Ferran Torres dejaron en anécdota el final de Raúl García y ponen la pelota en el tejado del equipo de Arbeloa, que deberá lograr los tres puntos ante el Espanyol si quiere evitar una semana marcada por el posible pasillo al eterno rival.
Y eso que El Sadar fue una vez más una caldera. Es un estadio que te exige desde antes incluso de empezar el encuentro. Fina lluvia, de la que cala hasta los huesos, grada apretando con el cuchillo entre los dientes y un equipo que sumaba antes del choque 37 partidos seguidos marcando en casa, solo el Bayern superaba esa cifra en las cinco grandes ligas. Ese era el escenario que tenía delante el Barça para dar un golpe al campeonato. No fue, no obstante, un obstáculo para Flick a la hora de plantarse delante de la pizarra. El técnico alemán apostó por Eric García para sustituir al sancionado Koundé en el lateral, por Gavi una vez más junto a Pedri y arriba destacó la presencia de Lewandowski como nueve.
El plan fue una vez más no dar tregua al rival. El Barça supo igualar en el arranque la intensidad del Osasuna a través de la presión adelantada y tuvo criterio, sin caer en la prisa, gracias a la circulación de Pedri y Gavi, cada vez más fino en el apartado físico. Entre los dos lograron que Osasuna cediera metros, se instalara en bloque medio y que llegaran las primeras ocasiones. Lewandowski disparó arriba tras una jugada de tiralíneas y Eric estuvo cerca de marcar en una acción a balón parado. Fueron dos avisos que no alteraron, pese a todo, la hoja de ruta de los de Lisci, que no rifaron la pelota en ningún momento y supieron transitar gracias al buen hacer de espaldas de Budimir, una solución para ganar las disputas.
Así, el partido comenzó a estar en los duelos y ahí el Osasuna tiene en su ADN algo que le hace competir ante cualquier rival. Los rojillos emparejaron el encuentro a lomos de El Sadar y, ya con balón, demostraron ser un equipo con muchos recursos. Torró y Moncayola sabían cuando jugar en corto y cuando lanzar a los dos extremos y buscar a un excelso Budimir. El croata se las ingenió para tener de forma autosuficiente dos ocasiones claras. En una se topó con el poste tras un eslalon digno de Lamine Yamal y en otra tuvo que aparecer Joan García para salvar los muebles y evitar que los culés se marcharan al descanso sin haber cogido el mando del choque y además por detrás en el marcador.
Tras la reanudación, el Barça subió una marcha al partido. Los de Flick apretaron muy arriba e incomodaron la salida desde atrás de Osasuna, incapaz de enlazar ahora varios pases seguidos. Fue un lapso de encuentro en el que los culés encontraron las mejores sensaciones sin balón, pero no con él. Pedri y Gavi movían la pelota ahora de lado a lado, pero sin la fluidez necesaria para que la rendija por la que meter mano a su rival apareciera. Olmo no conseguía girar entre líneas, Fermín estaba muy vigilado por Rosier y Roony Bardghji no logró en ningún momento ser una amenaza para un Javi Galán que iba creciendo con el correr de los minutos.
Así se llegó a la recta final. Flick entendió que esta vez necesitaba saltarse varios escalones para llegar al premio del gol y apostó por Frenkie de Jong, Ferran Torres y Rashford. El futbolista inglés no tiene los mejores automatismos y quizá no tenga la activación tras pérdida que pide el técnico alemán, pero es un jugador determinante en los últimos metros. Mejoró a Bardghji nada más entrar en el sector diestro y de sus pies salió el balón que lo iba a cambiar todo. Su centro, medido, lo cabeceó Lewandowski a placer para abrir el encuentro de par en par. Ferran Torres amplió distancias tras un balón al espacio de Fermín y el Osasuna aprovechó la vorágine final para recortar distancias con un cabezazo de Raúl García de Haro. Fue, no obstante, demasiado tarde. El Barça se llevó el botín de los tres puntos y la pelota está ahora en el tejado del Real Madrid. Si no gana en Cornellá, los culés serán campeones.