Simeone contiene la irreverencia de Lamine Yamal para volver a soñar en la Champions League

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Lamine Yamal y Simeone, en la banda durante el partido de este martes.
Lamine Yamal y Simeone, en la banda durante el partido de este martes. Gonzalo Fuentes | REUTERS

El Atlético vuelve a unas semifinales nueve años después tras aguantar el desafío de la joven estrella del Barcelona, que marcó y generó casi una decena de oportunidades claras

15 abr 2026 . Actualizado a las 00:05 h.

Con cierta retranca y sin esquivar el desafío de Lamine Yamal, pero Diego Pablo Simeone, el Cholo, no mintió cuando aseguró que el crac del Barcelona tendría la atención de «cuatro o seis» de los futbolistas del Atlético de Madrid en algunos momentos del partido de vuelta de las semifinales de la Champions League. Pese al susto inicial y a que generó casi una decena de oportunidades claras, el rudimentario método sirvió para hacer bueno el 0-2 de la ida y catapultar a los rojiblancos a unas semifinales que no pisaban desde hace nueve temporadas.

Igual que el pasado curso contra el Inter de Milán, al 10 blaugrana se le escurrió una gloria europea que sí cató ya con la selección española. «En estos momentos es cuando se ven los jugadores de verdad. A ver si el Cholo me pone uno contra uno y los podemos apretar», había declarado con descaro y una seguridad impropia de sus 18 años, la misma que mostró desde el pitido inicial en el Metropolitano.

El orgulloso hijo del barrio de Rocafonda tardó 30 segundos en proclamar su rebeldía a toda la zaga madrileña en una arrancada que solo salvó Juan Musso cerca de la cepa del palo. No se habían cumplido los cuatro minutos cuando arrebató la pelota a un temeroso Lenglet y aprovechó un servicio de Ferran Torres para iniciar la remontada del 0-2.

Luego llegaron otro sinfín de oportunidades claras más con su sello. Primero sirvió un extraordinario pase de primeras a Olmo que Musso abortó con dudas; después puso un exterior para el cabezazo de Fermín, que se abrió una brecha en la nariz en el choque con el portero; y Ferran, que poco antes había marcado en un zurdazo a la escuadra, también desperdició otros dos balones profundos de Lamine Yamal, primero por un chut forzado y centrado y después por un mal control del que rescató una falta.

Una transición inventada por Antoine Griezmann y culminada por un Marcos Llorente imponente al espacio y Lookman devolvió la ventaja a la eliminatorio al Atlético mientras Simeone pedía calma en el banquillo. Le hizo falta a sus discípulos para contener el nuevo arreón del Barcelona tras el descanso. Lamine Yamal volvió a ser el indiscutible protagonista de casi todo el torrente ofensivo en una dejada para Ferran tras un centro de João Cancelo y en una salida entre cinco rivales que terminó con un zurdazo demasiado alto de Dani Olmo. Por fuera de juego, además, anularon un nuevo gol de Ferran.

La figura del 10 se fue disipando con el paso de los minutos ante un conjunto rojiblanco que creció con los cambios. Especialmente desde la figura de un Sorloth otra vez letal al espacio. Joan García ya había obrado un milagro en un saque de banda de Baena que remató Robin Le Normand antes de que el delantero noruego forzase la expulsión de Eric García en un servicio de Marcos Llorente que lo plantaba muy solo ante el arquero. Esa acción, muy similar a la que también le costó la roja a Pau Cubarsí en el partido de ida, terminó de decantar el partido ante un Barça con más corazón que ideas y energías en el tramo final.

Tras tres lustros en el banquillo del Atlético de Madrid, el Cholo Simeone, que también ganó la partida al Barcelona en la Copa del Rey, por fin tiene otra reválida en la Champions, la misma competición que le generó un trauma en sus dos finales contra el Real Madrid y en la que no alcanzaba la penúltima ronda desde el 2016-17. Ya esperan al Sporting de Portugal o el Arsenal.