El piloto catalán sufrió una fuerte caída en el circuito de Malasia cuando estaba realizando un entrenamiento privado con Honda
09 abr 2026 . Actualizado a las 19:14 h.Mientras el Mundial de moto GP se toma un respiro obligado por el aplazamiento del Gran Premio de Catar que debería haberse disputado este fin de semana, las fábricas continúan su trabajo de desarrollo en la sombra. Una faena que no solo se focaliza en evolucionar los prototipos de este año, también en desarrollar los del próximo curso, el del cambio del reglamento que reducirá la cilindrada de las moto GP y pondrá coto a la electrónica y a la aerodinámica.
Esta semana Honda tenía programado un test privado en el circuito de Sepang (Malasia) con su equipo de pruebas, formado por dos pilotos con mucha experiencia en la categoría reina, que ahora hacen las veces de probadores del gigante nipón: Takaaki Nakagami y Aleix Espargaró. El español forma parte del llamado Test Team desde que colgara el mono como piloto permanente a finales de 2024, una tarea que el año pasado compaginó con el de ciclista del equipo profesional Lidl-Trek, su otra gran pasión, pero que en este 2026 ya ejerce a tiempo completo.
A sus 36 años y de nuevo centrado únicamente en el mundo de la moto, ha vivido uno de los sustos de su vida. Y es que desde el pasado martes Aleix Espargaró está ingresado en un hospital de la capital malasia tras sufrir una grave caída mientras ejercía su rol de probador de Honda. Un accidente que se ha conocido este mismo jueves cuando el de Granollers compartió una publicación en sus redes sociales: «El martes, durante el test aquí en Sepang, sufrí una caída muy fuerte. Como resultado, tuve varias contusiones y cuatro vértebras rotas, aunque por un margen muy pequeño y, afortunadamente, no afectaron la médula espinal», comenzaba el desgarrador texto del piloto de 36 años.
«¡Volveré!»
El mayor de los Espargaró ha compartido varias imágenes en las que se le ve acompañado de su mujer Laura y explica que en breve volverá a Barcelona donde seguirá su recuperación a partir de ese momento. «Tras unos días en el Hospital CU Aurelius, donde me han tratado increíblemente bien, ya puedo volar a casa con Laura, que vino al rescate desde el otro lado del mundo (una vez más, y ya he perdido la cuenta...) y allí evaluaremos si es necesaria una cirugía en la Quirón Dexeus». Por último, no se olvidaba de mencionar a su actual equipo, Honda, «por cuidar de mí estos últimos días. Lo siento por el susto». Y dejaba una última frase para la esperanza. «¡Volveré!».